lunes, 4 de julio de 2016

Sinfonías 6 y 12 de Shostakovich por Petrenko

Vasily Petrenko ya concluyó su integral sinfónica de Shostakovich junto a la Royal Liverpool Philharmonic para el sello Naxos, pero yo no he logrado aún escuchar todas las entregas. Voy ahora a por el último disco que ha llegado a mi poder, el que incluye las sinfonías nº 6 y 12, grabadas respectivamente en junio de 2010 y en julio de 2009. Las obras son muy diferentes entre sí, y también lo terminan siendo las interpretaciones.


La de la Sexta me parece más bien fallida. El Largo inicial está muy bien planificado y posee la adecuada dosis de misterio, pero antes que transmitir esa desolación punzante, teñida de inquietud y de sentido de lo ominoso, que han sabido recrear los grandes traductores de la página, ofrece un cierto carácter sensual que aunque puede resultar atractivo, yo no encuentro adecuado. Con los dos movimientos restantes ocurre algo parecido: se encuentran muy bien expuestos, evitan el exceso nerviosismo y no caen en la tentación del espectáculo de cara a la galería, pero el maestro no sabe, o no quiere, entrar en el mundo de ironía, incisividad, virulencia y risas que ocultan llanto propuesto por el compositor. Todo suena descomprometido, incluso en exceso amable, ajeno al trasfondo de mala leche que la partitura alberga. En definitiva, un Shostakovich domesticado.

Bastante mejor funciona la Sinfonía nº 12, “el año 1917”. Y es que  ante una obra tediosa, insincera y escasa de inspiración, el joven maestro ruso se decide por los tempi rápidos –al menos en los movimientos extremos–, por el nervio y por el sentido narrativo. Con ello se pierde en densidad, en atmósfera ominosa y en ese carácter opresivo que tanto le convienen a la partitura, pero al mismo tiempo se gana en agilidad, en teatralidad y en inmediatez expresiva, evitando lo retórico y lo hinchado. De esta forma, y haciendo gala tanto de un excepcional dominio tanto de las fuerzas orquestales como del idioma shostakoviano –acierta al no romantizar la sonoridad–, Petrenko nos ofrece momentos muy atractivos por su vehemencia y electricidad, junto con otros algo más ligeros de la cuenta que podrían estar más aprovechados.

¿Merece la pena el disco, pues? Teniendo en cuenta que la toma de sonido no es la mejor de las posibles –ni siquiera escuchando la descarga HD– y que Naxos hace tiempo que dejó de ser la opción más barata del mercado, me parece a mí que no. Si quieren una integral Shostokovich a muy bajo precio y excelemente grabada, opten por Barshai. Y si buscan "lo mejor", seleccionen entre los grandes intérpretes de este repertorio. En este caso concreto, Rosotropovich para la Sexta –preferible a Bernstein– y Rozhdestvensky para la Decimosegunda.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

La sexta de Rostropovich preferible a Bernstein? Cómo es eso? Qué grabación es esa?

AAL

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

La de Teldec. Estas son las notas que tenbgo tomadas:

"Rostropovich/Sinfónica Nacional de Washington (Teldec, 1993): magnífica lectura, aunque el primer movimiento, antes que yerto y nihilista (Bernstein, Haitink), es más bien intenso y dramático, quizá un punto tchaikovskiano. El segundo es muy frenético y el tercero, sin resultar especialmente ácido, sabe ser burlón, gamberro e irónico al tiempo que entusiasta; es quizá una de las lecturas más irresistibles de esta última página, aunque se echa de menos la transparencia y agilidad de la Filarmónica de Viena con Bernstein".

Sobre la de Lenny:

http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/2012/10/sexta-y-novena-de-shostakovich-por.html

Un saludo.