viernes, 1 de abril de 2016

Teatro Real, precios imposibles

Me llegan noticias de un amigo muy, pero que muy fiable, de que el Parsifal que estrena mañana sábado el Teatro Real ofrece un extraordinario nivel en el plano musical, al menos en los que a la labor de Semyon Bychkov, Anja Kampe y Franz-Josef Selig se refiere. Otro amigo me anima a acudir. A mí no me faltan precisamente ganas, pues esta obra es una de mis dos óperas favoritas (la otra es Falstaff). Así que echo una mirada a los precios.

La butaca de patio oscila entre los 364 y los 382 euros. Sí, han leído bien. Las más baratas ahora disponibles suben a 82: sin apenas visibilidad, salvo que uno escoja fila tres de butaca de anfiteatro, concretamente la entrada que queda junto a una columna, y se quede de pie todo el tiempo. Esto último es lo que hago la mayoría de las veces que voy al Real, pero en una ópera de la duración de la presente no me parece soportable. Las siguientes en precio son de 118: visibilidad de nuevo muy deficiente. Un precio mayor desborda por completo mis posibilidades, así que va a ser que no. Volveré allí para el Moisés y Aarón, para la que ya tengo entrada –solo 35 euros, por supuesto que de pie–, pero este Parsifal me lo pierdo.

Es verdad que al final el teatro consigue llenos apreciables –se ve que en Madrid la gente tiene dinero–, pero permítanme que me sienta abochornado de que un servicio presuntamente público tenga estos precios. Que sí, que ya sé que la ópera es muy cara por naturaleza, pero parece claro que en estas condiciones las butacas del Real quedan vedadas a una enorme cantidad de aficionados de toda España. Algo parecido pasa con la temporada de Ibermúsica –las entradas para la Filarmónica de Viena ascienden a 210 euros–, pero ahí estamos hablando de una empresa privada sin subvenciones. No es el caso del Teatro Real.

Por si fuera poco, la prensa de hoy viernes nos anuncia que este gobierno –el de los recortes, recuerden– ha conseguido que ascienda sustancialmente la deuda pública y que Bruselas pide meter más la tijera. ¿Volveremos otra vez los de clase media española a tener la oportunidad de acudir con cierta regularidad a escuchar en directo ópera y conciertos de buen nivel? Parece que no: el que quiera buena música, que se la pague. Ya saben.

5 comentarios:

Nemo dijo...

Pero sí se financia el adoctrinamiento religioso en la escuela pública. Eso sí. Que no falte.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Efectivamente. De hecho, Zapatero le subió la asignación a la Iglesia Católica, asignación que al parecer ha servido, entre otras cosas, para financiar alguna que otra emisora de televisión...

José Galeote Espinosa dijo...

En generaltickets la entrada más cara es de 214 euros, claro que no el día del estreno. Siguen siendo caras, muy caras, por supuesto.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias por la puntualización. Por desgracia, como le ocurre a la mayoría de la gente que vivimos fuera de Madrid, por motivos laborales solo puedi acudir un viernes o un sábado. La única posibilidad sería el sábado 9. La más barata ahora mismo, a 91 euros, todas ellas butacas de segunda fila, en palco o proscenio, sin apenas visibilidad. A mi entender, un abuso por parte del teatro.

Un saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡MILAGRO!

He mirado todos los días a ver si aparecía alguna entrada decente. Todas caras y horrendas, hasta esta misma mañana temprano: 91 euros "butaca de delantera". La visibilidad es reducida, pero creo recordar que el problema es la famosa barra de hierro que se puede sortear a base de una buena lumbalgia. Así que nada, mañána sábado espero ver el Parsifal.