jueves, 30 de julio de 2015

Vuelta al exilio

El curso 2014-15 ha sido para mí francamente malo. Por un intercambio he podido volver a mi tierra, vivir en mi casa y trabajar en el instituto de mi barrio; también he podido realizar un par de publicaciones científicas sobre arte medieval que para mí han sido muy importantes y ofrecer un par de conferencias. Pero globalmente, en el terreno laboral y en el personal, ha resultado deplorable. También en el plano musical: todavía no les he contado lo que me han hecho los de la revista Ritmo, algo que me ha dejado profundamente dolido.

El Cubo

Parecía que las cosas se arreglaban, que iba a seguir trabajando provisionalmente en Jerez pero en condiciones laborales muy superiores a las que he venido sufriendo este curso, pero no. La Junta de Andalucía me ha dado la negativa en el último momento –lo sabía hace algunos días, la confirmación ha sido esta misma mañana– y me obliga a regresar a mi destino definitivo, un pequeño pueblo en lo más profundo de la Sierra de Segura en cuyo instituto he trabajado, en general, bastante a gusto durante seis años –espero volver a hacerlo–, pero que me obliga al abandono de mi familia, de mi hogar y de todo lo que le rodea, condenándome a su vez un total aislamiento personal por unos cuantos años más (los concursos de traslado están dificilísimos). Para que se hagan una idea, la ciudad medianamente importante más cercana es Úbeda, que se encuentra a hora y cuarto de coche. Las capitales más cercanas, Jaén y Albacete, a dos horas. Mi tierra, Jerez de la Frontera, está a 465 kilómetros, unas seis horas contando con los ineludibles descansos. El clima, además, me resulta muy difícil de soportar.

Lo peor es que había hecho una serie de inversiones económicas pensando que me quedaba por aquí algún tiempo más, y esto me va a impedir viajar a Madrid y a Valencia como lo hacía antes. En cuestiones de música en directo, a pan y agua: de momento las cuentas solo me salen para ver el Otello de Sevilla –porque además cae en un puente– y el Macbeth de Valencia.

Aparte de esto, no se pueden imaginar lo que es estar encerrado en un pueblo serrano semanas y semanas, incluso para alguien que, como a mí, le gustan la vida rural y el aislamiento. Por otro lado, las perspectivas de seguir adentrándome en el mundo de la investigación sobre el arte medieval de mi tierra quedan seriamente dañadas.

En fin, un exilio en toda regla y un serio mazazo –me llevé quince días haciéndome ilusiones, porque el panorama parecía ser altamente optimista– del que me va a ser difícil recuperarme. Las próximas entradas de este blog, como verán, están casi todas escritas hace algún tiempo y saldrán en piloto automático cada dos días, pero de momento abandono de nuevo el trabajo en él. Ahora me toca ir preparando una mudanza tan complicada como dolorosa.

8 comentarios:

Sergio dijo...

Siento mucho lo que estás sufriendo. Mucho ánimo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias, Sergio, intentaré seguir adelante. Sé que hay muchísima gente en circunstancias laborales considerablemente más complicadas, pero eso sirve de poco consuelo. A mi edad me gustaría asentarme en mi tierra.

Felipe M dijo...

ánimo Fernando - aunque no concuerdo siempre contigo, siempre me gusta leer tus nuevos posts para profundizar en las obras o animarme a escuchar algunas nuevas.

No has considerado maneras de monetizar el blog? con anuncios, promociones, mini-cursos de tu autoria en musica, etc - quiza asi puedas suplementar y que te de la libertad en el futuro de poder vivir en el lugar de tu preferencia.

Suerte y esperamos que vuelvas a tus andazas pronto :-) Saludos desde Australia!

Anónimo dijo...

Buenas noches, Fernando. Lamento mucho la situacion en la que se esta viendo envuelto en contra de su voluntad. Ahora bien, dicho esto, tambien quisiera pedirle, en su calidad de persona que expresa sus opiniones en un foro publico, que tuviera un poco de sensibilidad hacia los habitantes de ese pueblo de la sierra y, sobre todo, hacia sus alumnos que sin duda siguen su blog y se preocupan por Vd. Por favor, no les menosprecie de esa forma; piense un poco antes de emitir ciertos comentarios. Con todo mi respeto y mi afecto, un saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

En mi texto el único menosprecio que existe hacia la sierra, mi instituto y sus alumnos es el que usted erróneamente ha visto, por motivos que no comprendo. Si lee bien, encontrará más bien lo contrario. Lo que lamento es abandonar mi hogar de para aislarme en una tierra sin familia, amigos, música ni futuro investigador. Si usted se ofende por eso, lo lamento pero el problema está en usted, anónimo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Añado al comentario anterior que, frente a personas que en otros lugares de la red emiten una opinión muy negativa de mi centro de trabajo en la Sierra, yo no tengo ningún problema en afirmar que es uno de los mejores centros en los que he estado. Repito, lo dije en la entrada, que en general he trabajado en él muy a gusto, y que espero volver a hacerlo en los años en que siga allí por mis obligaciones contractuales con la Junta de Andalucía. ¿Que prefería haberme quedado en mi tierra? Sin la menor duda. Como usted, probablemente, y como la inmensa mayoría de las personas de este planeta, me gusta estar en mi tierra (con sus virtudes y defectos, pero es la mía) antes que en un sito lejano a ella.

Me ofende, señor anónimo, que decir que lamento abandonar mi hogar y marchar a un sitio lejano sea considerado por usted "una falta de sensibilidad a los habitantes de este pueblo de la sierra" y "hacia los alumnos" que presuntamente siguen mi blog. Se está equivocando profundamente, está manipulando mis palabras y me está haciendo daño, porque alguien pudiera creerle.

Repito: me gusta mucho Siles, me lo he pasado bien allí y he trabajado muy a gusto en su instituto. El ambiente de trabajo es bueno y aprecio mucho a mis compañeros, como también a la mayoría del alumnado. Y espero repetir las experiencias positivas salvo que personas como usted sigan haciéndome pensar mal de de la mentalidad serrana.

Fin de la conversación mientras no se identifique en este mismo blog con nombre y apellidos. No publicaré un anónimo más de alguien que manipula mis palabras.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Felipe M:

No, nunca monetizaré el blog. No hago esto por dinero. Un cordial saludo.

ipromesisposi dijo...

Tan sólo darte el más fuerte de los abrazos.