domingo, 27 de julio de 2014

Un Alexander Nevsky por Abbado, ¡con imágenes!

Todo buen melómano sabe que la interpretación que en junio de 1979 grabó Claudio Abbado al frente de la Orquesta Sinfónica de Londres de la cantata Alexander Nevsky fue una de las mejores cosas que hizo el maestro milanés en su vida, y desde luego uno de los grandes vinilos dedicados a Prokofiev. Fue aquella una lectura tan llena de brío como clara en su orquestación –se descubrían multitud de detalles–, de tímbrica muy colorista –con suficiente acidez pero sin pasarse–, increíblemente bien planificada en sus tensiones y, sobre todo, impregnada de una fuerza, un entusiasmo y una brillantez descomunales. Se beneficiaba además de una espléndida Elena Obratsova como solista, de un admirable London Symphony Chorus bajo la dirección de Richard Hickox y de una toma sonora fabulosa a cargo de los ingenieros de Deutsche Grammophon.


Lo que ustedes no sabrán, y yo tampoco sabía hasta que lo he localizado en YouTube, es que existe un testimonio filmado del recientemente fallecido director dirigiendo esta partitura. Se trata de un espectáculo que tuvo lugar en la Konzerthaus de Viena en 1990 concebido por Daniele Abbado –hijo del maestro–, en el que tras las fuerzas orquestales y corales se iban proyectando una serie de imágenes –fijas o en movimiento– de la película de Eisenstein que dio lugar a la partitura cinematográfica que serviría a su vez para realizar la cantata.

La interpretación parece, y digo parece porque la calidad audiovisual de la copia es deplorable, no tan extraordinaria como la del disco; en parte porque la Joven Orquesta Gustav Mahler y el Coro de la Radio Eslovaca de Bratislava no alcanzan la calidad de los conjuntos que grabaron para DG, en parte porque quizá, en algún pasaje, Abbado no paladea la música con la inspiración de antaño. Aun así, se trata de una recreación de muy alto nivel que, en conjunción con la fuerza de las imágenes de la película, supondrían una experiencia admirable de contar con un master en condiciones. ¿Sería posible que la ORF o la RAI buscasen en sus archivos algo más decente? Los fans de Abbado y de Prokofiev lo agradeceríamos sobremanera. Ah, sorpresa para los operófilos: la mezzo es nada menos que Lucia Valentini-Terrani, y está espléndida.

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