martes, 21 de enero de 2014

Los dos Abbados: cuestión de gustos

Creo que nadie duda que Claudio Abbado ha sido uno de los más grandes directores de orquesta de la era fonográfica. Sin embargo, depende muchísimo de la sensibilidad de cada melómano a cuál de los dos Abbados se admira, si al que duró hasta mediados de los ochenta o al que se desarrolló a partir de entonces, un tema del que ya he hablado por aquí en otra ocasión y del que hoy mismo ha escrito, como quien no quiere la cosa pero dejándolo caer con claridad, Luis Gago. Yo lo tengo muy claro: prefiero al primero. Por eso mismo estoy muy de acuerdo, en general, con la lista de discos esenciales del maestro que ha presentado Ángel Carrascosa, bastante con la de Luis Suñén y mucho menos con la de Arturo Reverter, aunque haya lógicas coincidencias entre ellos.


Yo no voy a presentar lista propia. Me limito a poner un par de vídeos. Uno con el que para mí es el Abbado más rematadamente genial, un prodigio de fuerza, tensión dramática, sentido del color y virtuosismo puesto al servicio de una tan sincera como controlada vehemencia expresiva; el otro con el más amanerado, ingrávido, trivial y repipi. Un Bartók demoledor y un Mozart convertido en cajita de música. Puede que a ustedes le parezcan todo lo contrario, el primero una innecesaria salvajada (“exceso de pathos”, he leído por ahí aplicado al Wagner de Barenboim) y el segundo una delicia. Decidan por ustedes mismos, pero no me digan que les gusta los dos: son dos maneras incompatibles de concebir el hecho musical. Descanse en paz, Don Claudio.

14 comentarios:

Agustín dijo...

A juzgar por estos 2 vídeos, totalmente de acuerdo.
Ahora bien, Mozart es un compositor con el que se han estrellado o casi, muchos grandes directores.
Me gustaría escuchar alguna interpretación de Mozart en su primera época (la de Abbado) y entonces me haría una idea exacta sobre este director.
Un saludo.

Bruno dijo...

Hay varios vídeos de Abbado en youtube con el Mandarín. Me ha sorprendido uno de la LSO, en directo y en los Proms, en la que parece que han llegado bebidos y sin dormir. Y recuerdo otro con un clarinete fantástico.
Pero esa que ha puesto si que es una pieza de "orfebrería sonora" como, no me acuerdo quién, dijo. Por una vez lo veo suelto. No soy precisamente un fan suyo aunque por lo que he oído coincido con Ud. En Lucerna tocan muy bien pero el espíritu de la obra se ha ido muchas veces. No he debido tener suerte con los discos de él que me compré. Pero ahí demuestra que se puede ser vital y sonoramente muy imaginativo. Y esa página es agresiva y absolutamente expresionista. No se puede tocar con medias tintas. Y para ello han de ir todos a una, que ya es.

JAVIER M.F. dijo...

¿UNO DE LOS MÁS GRANDES?
Yo, con el debido respeto, sí lo dudo y no voy a cambiar de opinión, al menos de momento.
Al decir uno de los más grandes, ¿entre cuántos?. ¿Los 100 primeros?. Entonces, sí que está, seguro.
Entre los 20-30, ni de broma. Desconozco si cuando murieron Szell, Fricsay o Reiner se dijeron cosas similares, pero más méritos en cuanto a la calidad de sus interpretaciones acreditaban, y además con sonido propio, sobre todo Szell.
Por cierto, la muerte de Carlos Kleiber creo que no generó tal despliegue mediático (por recordar el fallecimiento, relativamente reciente, de otro verdaderamente grande, y pienso que aunque con un repertorio mucho más corto, en lo que dirigía, estaba bastante por encima).
Pido una poca de serenidad y se aproveche para realizar una retrospectiva de los auténticamente grandes donde creo que dentro de 50 años Abbado no estará.
Entre sus principales interpretaciones (reconozco no haber escuchado varias de las que se señalan), no he visto referenciada una de las más grandes 5ª de Mahler, la de la Filarmónica de Berlin, de 1993, DG. Esta 5ª me parece excepcional, pertenezca a la época que sea.

Anónimo dijo...

Desconozco la adoracion que se le tiene a carlos Kleiber que dirigía 4 cosas, y de vez en cuando, y no tocó otros repertorios.Genial era Celibidache, o Furtwangler, Klemperer...no un señor que tocaba cuando tenia la nevera vacia.
en cuanto a Abbado, grabó discos desde finales de los 60 con Decca, DGG, CBS...muchos discos y muchas repeticiones de repertorio, en ese sentido era una suerte de Karajan de los estudios. Comprendo que su vertiente politica de izquierdas haga simpatizar a mucha gente con él mas alla que sus versiones a veces sean marmoreas y aburridas.
El tiempo lo pondrá en su sitio.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Tanto Carlos Kleiber como Abbado ofrecen dos importantes reparos para considerarlos entre los más grandes: el primero la limitación del repertorio, el segundo el opco tiempo (veinte años) que le duró el compromiso expresivo antes de entregarse a la blandura y el aburrimiento. Pero las cosas en las que brillaron las hicieron al máximo nivel posible, además de lucir siempre, incluso en sus momentos creativos más flojos, una técnica absolutamente soberbia los dos. Por eso mismo creo que ambos se merecen un lugar no entre los gradísimos (obviamente los Furt, Klemperer, Giulini, Celi) pero sí junto a los Kubelik, Reiner, Böhm, Solti, Muti...

Otra cosa es el ruido mediático. No es que sea excesivo con Abbado, es que otros lo hubieran merecido igual. Por ejemplo, Colin Davis. Ahí sí que creo que hay un agravio comparativo.

Saludos.

Bruno dijo...

No ponga el nombre de Abbado junto a Reiner o Böhm.A mi parecer, claro.
Es verdad que otros no han tenido su favor mediático. También que Abbado promovió grandes esperanzas. Pero no hay tantos casos en esta profesión en que la edad sea causa de declive.
El vicioso sonido bonito.

Agustín dijo...

Yo tampoco creo que esté entre los 20-30 mejores del último siglo pero....¡ya quisiéramos un Abbado en España!

vicents dijo...

Hombre entre los 10 mejores del siglo, al menos desde el punto de vista discografico, sin duda. Grabó mucho y tuvo eco mediatico casi desde sus inicios en la Decca, con grabaciones como la primera de Bruckner o la Escocesa bastante buenas.Otra cosa es que en su busqueda de un sonido bonito (aqui el paralelismo con un Karajan) lo alejara de muchos aficionados. España es una potencia de segundo nivel en cuanto a directores, pero no despreciable; con una base cultural pobrisima donde la musica llamada culta se ha despreciado desde siempre salvo la opera que era un fenomeno social, hemos dado directores no solo Argenta, que prometía mucho y de hecho grabó discos importantisimos, o Fruhbeck que en los 60 y 70 destacaba, o hablamos de otros directores con cierto recorrido en el extranjero como Jordá o Toldrá, el mismo Lopez Cobos tan vilipendiado aqui es admirado fuera.En fin un Abbado a la española ni está ni se le espera.

Bruno dijo...

Por enredar:
Szell
Karajan
Bohn
Haitink
Maazel
Bernstein
Klemperer
Walter
Reiner
Furtwangler
Toscanini
Mitropoulos
Sanderling
Markewich
Kleiber 2
Ormandy
Guilini

Ya llevo más de 10 y hay más.

Agustín dijo...

D. Bruno,
De acuerdo y yo añadiría a:
Josef Krips, en primer lugar, un gran intérprete de Mozart.
Otros,como:
Rudolf Kempe
Sir Thomas Beecham
Hans Knapperbusch
Georg Solti
Ferenc Fricsay
Günter Wand
Yevgeni Mravinski
Pierre Monteux
Rafael Kubelik
Sir John Barbirolli
Charles Munch
Ernest Ansermet
Sir Colin Davis

En fin, no digo que sean todos mejores que Abbado pero al menos de su mismo nivel, como mínimo.

Agustín dijo...

....Y Celibidache, por supuesto.

Bruno dijo...

Agustín, de acuerdo y:
Jochum
Kondrachin
Rozdhensvensky
Svetlanov
van Beinum
Cluytens
Boult
Baremboin
Muti
y "En fin, no digo que sean todos mejores que Abbado pero al menos de su mismo nivel, como mínimo".

A.V.U. dijo...

No me parecen dos formas incompatibles de entender la música, Fernando. Acaso complementarias. Si hay que elegir un solo Abbado... me quedo con los dos, que para eso son el mismo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

A mí no me parecen complementarias en absoluto, sino un choque frontal. Me resulta imposible aguantar el último Mozart de Abbado, y no por las influencias historicistas, sino por su preciosismo sonoro sin sentido.

En cuanto al ranking de directores, seguramente ustedes llevan razón, pero lo cierto es que esperaba reproches por haber puestos serios reparos a Abbado, no por encumbrarle en exceso. Curioso.