viernes, 1 de noviembre de 2013

Ismael con Mehta

Sin ser yo precisamente patriotero, esta noticia me ha llenado de alegría: mi paisano y amigo Ismael Jordi –no Saimi Pirgu– será quien sustituya al enfermo Ivan Magri en dos funciones –días 2 y 7 de noviembre– de la Traviata en el Palau de Les Arts bajo la dirección de Zubin Mehta. Obviamente no soy imparcial en esto, pero (¡qué quieren que les diga!) es todo un orgullo que alguien de mi tierra, a quien además he seguido con atención y aprecio mucho en lo personal –independientemente de que algunos tipos hayan intentado meter cizaña–, tenga la oportunidad de cantar uno de los grandes roles verdianos de tenor bajo la batuta de un maestro de semejante categoría.


Yo estuve además en su debut de Alfredo, allá por noviembre de 2004 en el Teatro Villamarta junto a Cristina Gallardo-Domâs –debut que está en discos–,  y también en la Traviata que hizo en Sevilla en junio de 2010: puedo dar fe de la enorme evolución a mejor en el rol, así que si vuelve a alcanzar semejante nivel me parece que los aficionados de Valencia no van a quedar en absoluto decepcionados. Por cierto que la producción de Willy Decker se la sabe bien ya que la cantó en Amsterdam, así que no creo que tenga ningún problema a la hora de integrarse en la misma. Desde aquí le deseo la mejor suerte, a la espera de ver si surge la oportunidad de que, en el caso de no retornar Magri, sea él quien cante en la función del día 10 para la que tengo entrada. ¡Feliz estancia en Valencia, Ismael!


2 comentarios:

Atticus dijo...

No, que siga hasta el 13 también, que es cuando iré yo...
Seguro que será un éxito. Es un gran cantante.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Bueno, tampoco quiero ponerme en plan triunfalista. A Ismael le he escuchado cosas que no me han gustado. Por ejemplo, su debut como Duca (tuve el descaro de decírselo, e incluso de escribirlo). Pero su Alfredo en Sevilla me gustó mucho, y si repite o mejora lo entonces ofrecido creo que va a entusiasmar a los amantes de una línea netamente belcantista en este papel. Eso sí, con una voz que no es grande y que posee una punta metálica que, aunque a mí me resulta atractiva, puede no gustar a quienes asocian a este repertorio con instrumentos más bien aterciopelados. En cualquier caso, lo canta con muchísima clase. A ver si hay suerte y se queda hasta el último día.