lunes, 7 de octubre de 2013

War Requiem en Coventry por Nelsons

Benjamin Britten escribió su War Requiem por encargo de la Catedral de Coventry, destruida casi por completo por los bombardeos de la aviación alemana en 1940 y reedificada finalmente junto a los restos de la anterior. Meredith Davies dirigió para la ocasión a la Orquesta de la Ciudad de Birmingham (el compositor se reservó la formación de cámara), quedando un testimonio radiofónico que por cierto acaba de ser editado oficialmente por el sello Testament. Justo cincuenta años después del evento, el 30 de mayo de 2012 para ser exactos, la formación protagonista del estreno volvió a Coventry bajo la dirección de su titular Andris Nelsons para conmemorar la efeméride con una interpretación ofrecida por radio y televisión a todo el mundo.

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Yo vi en su momento la filmación realizada por el canal Arte; me gustó bastante la interpretación, pero quedé muy insatisfecho por la terrible compresión dinámica de la toma. Finalmente un amigo me ha prestado el Blu-ray editado por Arthaus: aquí la gama dinámica sí que es muy amplia, algo absolutamente necesario para disfrutar bien de la obra, y además se tienen las grandes ventajas del sonido multicanal –el coro infantil, en esta ocasión de niñas, suena detrás–, aunque también es cierto que no se terminan de soslayar los esperables problemas de acústica del vasto recinto.

Desdichadamente la interpretación, siendo de alto nivel medio, me ha convencido menos que la primera vez que la vi, posiblemente porque entre medias he tenido la ocasión de hacerme mejor con la obra zampándome varias realizaciones discográficas, además de la reciente ejecución madrileña con Bychkov; dirección no muy distinta, por cierto, a la presente en lo que a virtudes e insuficiencias se refiere.

Nelsons realiza un trabajo técnico formidable en el que las fuerzas a su disposición están tratadas con plasticidad asombrosa, haciendo además gala de un fraseo amplio, natural y efusivo, aclarando todo lo posible las texturas sin restar por ello sentido de la atmósfera –muy desarrollada aquí– y renunciando por completo a los excesos. El problema es que el joven maestro no solo se muestra poco interesado en la vertiente más escarpada de la partitura, sino que además tiende a la lentitud –como por otra parte es lógico en un recinto de tan grandes dimensiones– y no es capaz de ajustar adecuadamente las tensiones, hasta el punto de que en más de un momento parece más bien laxo, incluso mortecino; incluso en la segunda aparición del “Dies Irae” resulta un tanto hinchado. En el crucial “Libera me” parece que de nuevo la arquitectura se va a venir abajo con la lentitud; lo cierto es que se llega al clímax con lógica y suficiente fuerza, también sin el barullo en que no pocos caen, aunque carente de la rabia expresionista que imprimen al pasaje otros directores. Más hermoso que emotivo “In paradisum”.


Como en el estreno, se ha recurrido a un alemán y un británico para los dos solistas masculinos encargados de los poemas de Wilfred Owen. Hanno Müller-Brachmann luce voz bellísima y una línea muy cálida, natural y comunicativa, a despecho de alguna insuficiencia en el grave. Mark Padmore, de emisión muy británica, ofrece distinción y elevado compromiso expresivo; admirable su rostro, con ojos humedecidos, al mirar al barítono cuando este dice lo que “I am the enemy you killed, my friend”. Irreprochable la soprano Erin Wall, de voz muy adecuada para su parte.

¿Tiene usted en su equipo sonido multicanal? Entonces le puede merecer la pena esta filmación, que además incluye subtítulos en castellano. Pero para acercarse a la esencia de la obra creo que es mejor acudir a Giulini (la mejor dirección, mal recogida por los micrófonos), a Hickox (gran interpretación, absolutamente sensacional toma) y por supuesto a la del propio Britten en Decca. Más adelante ofreceré en este blog una pequeña comparativa de la discografía de la obra.

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