lunes, 24 de junio de 2013

Volviendo a Ciudadano Kane

Solo unas líneas para dejar constancia de lo muchísimo que he disfrutado volviendo a ver Ciudadano Kane. Sigo estando de acuerdo con los que afirman que la obra maestra absoluta de Orson Welles es Touch of Evil (1958), pero ahora he disfrutado de esta su primera incursión en el cine mucho más que en mis anteriores visionados. Quizá se deba a que con la edad estoy menos torpe a la hora de reparar en la enorme cantidad de hallazgos que alberga el filme, pero creo que esta nueva percepción también tiene que ver con la calidad de la copia que he tenido la oportunidad de ver, muy superior a lo conocido en los pases televisivos y en las ediciones españolas en DVD. Me refiero al Blu-Ray editado en Estados Unidos con motivo del 70 aniversario de la cinta, con un máster restaurado que permite ahora calibrar mucho mejor el celebrado uso de la profundidad de campo y los claroscuros de corte expresionista.

Ciudadano Kane Blu-Ray

El sonido, además, resulta ahora espléndido para remontarse a 1941, y permite apreciar mucho mejor la banda sonora de Bernard Herrmann, asimismo en su primera obra para el cine. Es este trabajo un auténtico arsenal de imaginación e inspiración que sintetiza todo lo hasta entonces desarrollado junto al propio Welles en la radio y sienta nuevas bases para el tratamiento del la música en la pantalla. Esto último lo hace no solo en lo que a estilo se refiere, pues el neoyorquino se aparta de la tradición hollywoodiense tanto en el tratamiento tímbrico de la masa sinfónica (con frecuencia camerístico y otorgando singular relieve a la madera grave) como en el desarrollo del discurso horizontal (a base de bloques breves, no de grandes líneas melódicas), sino también en lo que es la propia relación con las imágenes. Así por ejemplo, el sutilísimo uso del leitmotiv asociado a Rosebud (algo así como la “inocencia perdida” del protagonista) nos revela muchas cosas que no están del todo explicitadas en el guión ni en propio discurso visual: el momento de la aparición de Susan, hermosísimo desde el punto de vista puramente musical, es quizá el más inteligente y significativo ejemplo.

Herrmann Citizen Kane McNeely

Tras la película me he animado a escuchar dos de las cuatro grabaciones más o menos completas que existen de la banda sonora. La registrada entre febrero de 1997 y septiembre de 1999 por Joel McNeely y la Royal Scottish National Orchestra para el sello Varèse Sarabande me sigue pareciendo muy notable. La grabada en 2009 por Rumon Gamba y la BBC Philharmonic para Chandos, que no conocía, me ha gustado menos: el estilo herrmaniano no está tan conseguido y hay más una caída en el efectismo.

Obviamente, ninguna de las dos sopranos, Janice Watson y Orla Boylan respectivamente, pueden competir con Kiri Te Kanawa en su grabación del aria de Salammbó (la supuesta ópera cantada por la segunda esposa de Kane) que se incluía en la suite de la banda sonora que registró Charles Gerhardt para RCA en 1974. En cualquier caso, los dos discos citados son recomendables, aunque lo primero de todo es hacerse con un ejemplar de la versión restaurada de la película. No, no es fácil: la copia británica, y por ende europea, es al parecer una tomadura de pelo. La buena es la americana,  así que mucho ojo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Fernando¿ en qué tienda la has comprado?AMC.Sánchez.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Pues la verdad es que no lo he comprado, sino que "me lo han prestado". De hecho, este producto no se vende en Europa: solo la deficiente versión británica. No obstante la "buena", la estadounidense, se puede comprar en Ammazon.co.uk como producto de importación, y por tanto pagando bastante más.

http://www.amazon.co.uk/s/ref=nb_sb_noss_1?url=search-alias%3Ddvd&field-keywords=citizen%20kane&sprefix=citizen+%2Cdvd&rh=i%3Advd%2Ck%3Acitizen%20kane