jueves, 20 de junio de 2013

Papel mojado: ¡descubra los mamoneos de Marañón!

Terminé el otro día un libro que les voy a recomendar con entusiasmo. Se llama Papel mojado, tiene 119 páginas y lo edita Debate. En él se recopilan diferentes artículos sobre las tripas del actual mundo periodístico que han venido siendo publicados en la última sección, la “seria”, de la revista satírica Mongolia, agrupados en cuatro diferentes apartados: El País, Público, La Vanguardia y El Mundo. Los textos no están firmados, pero en gran medida proceden de periodistas que estuvieron trabajando en los dos primeros diarios citados. Gente “de izquierdas”, vamos, aunque muy inconformistas con el poder. Mejor dicho, con cualquier poder que no merezca estar donde está. Por eso mismo los mayores palos de esta publicación no se los lleva precisamente la derecha, sino la otra mitad del espectro político, aquella cuyas cloacas ellos conocen bien.

Papel mojado Mongolia

De este modo, además de descubrirnos los repugnantes manejos de Pedro J. Ramírez para sostener la no menos execrable manipulación de la autoría del atentado del 11-M, de contarnos los conflictos de intereses (soberanismo frente a centralismo) de Javier Godó en el ámbito catalán o de descubrirnos cómo Jaume Roures dejó morir a Público sin la menor necesidad de hacerlo, el grueso del libro se concentra en revelarnos la cara oculta de Juan Luis Cebrián, ese mismo señor que solucionó la deuda de El País vendiéndolo a las grandes finanzas (Opus Dei inclusive) y permitiendo un brutal ERE que dejó a grandes profesionales en la calle y mermó sensiblemente la calidad del diario, al tiempo que se garantizaba para él mismo un sueldazo de doce millones de euros anuales. Todo ello en un contexto –es la idea vertebradora de este libro– en el que la banca ha logrado, aprovechando la crisis, hacerse con el control de los medios de comunicación en España, impidiendo de este modo que los mismos, aun sin dejar cada uno de ellos de mostrar sus filiaciones con unos partidos políticos u otros, ejerzan una labor crítica hacia quienes son en gran medida culpables de la situación que estamos viviendo y de (¿han leído las últimas recomendaciones del FMI?) todo lo que se avecina.

El aspecto más interesante de cara a los melómanos, y por eso traigo esta publicación al blog, es descubrir quién es la persona que, a través de un complejo nudo de relaciones y mamoneos varios que se termina plasmando en un gráfico a doble página de lo más ilustrativo, permitió al citado Cebrián llenarse los bolsillos al tiempo que este le facilitaba a él hacer lo mismo: Gregorio Marañón, nuestro querido presidente del Patronato del Teatro Real. Todo ello lo encontrarán explicado en Papel mojado, donde además se dan algunas pistas –Ana Botella, José Ignacio Wert– para comprender cómo es posible que el señor Marqués siga ocupando ese cargo a pesar de su perfil digamos “progresista”, de su fuerte vinculación con el grupo PRISA y de los furibundos y no poco manipuladores ataques desde algunos sectores simpatizantes de la derecha extrema del Partido Popular, léase Esperanza Aguirre. Y comprenderán así también, por si no lo habían hecho hasta ahora, lo imperioso que resulta para El País ofrecer en sus páginas el mayor apoyo posible a Marañón y, por ende, a su actual director artístico protegido, Gerard Mortier. Aun a costa del tufo a publirreportaje en las noticias y de la merma de credibilidad en las críticas, claro está.

No se pierdan este libro: descubrirán todo eso y mucho más. Lo tienen en los canales habituales (Amazon, Casa del libro, FNAC) por menos de 17 euros. Merece la pena.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo no conocía ese libro, pero me consta a través de las páginas de Mongolia que buena parte de la prensa española está vendida completamente a intereses ajenos al periodismo, y por supuesto ajenos a sus lectores. Han conseguido algo prodigioso: que si una ideología no aparece en los periódicos es que es residual, a extinguir, transnochada. Por sus páginas se pasearán muchas de ellas (pluralidad, ¿no?), pero no las «tóxicas», sólo aquéllas que convengan, aquéllas escrita por «hombres de Estado». ¿Cómo van a aparecer impresas las renovadoras ideas que nos permitan salir de esta crisis en las tribunas de los periódicos? Eso sólo lo piensa un iluso, pues si tan sólo un pensamiento de altura figurase en sus páginas, o bien es una parodia o bien ya está muerta. Muerta, claro, para no correr el peligro de que muerda.

Para quien quiera conocer el libro, puede encontrar el prólogo aquí:

http://www.eldiario.es/zonacritica/Papel-prensa-fracaso-periodicos-Espana_6_130946927.html

Un saludo.

Anónimo dijo...

¿Pero alguien se cree la versión oficial del 11-M?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Anónimo 2: no hay duda de que hay puntos oscuros en el 11-M, pero parece claro, investigación judicial de por medio, que este fue obra de islamistas. Si lo que usted insinúa es que en el atentado tuvo que ver algún partido político, como ha intentado hacernos creer El Mundo, más vale que ofrezca pruebas con un mínimo de credibilidad o cierre la boca. Con la sangre no se juega. No pienso volver sobre el tema, ni voy a consentir en mi blog que nadie vuelva a insinuar nada parecido. Para eso está el referido diario, con todas las montañas de excremento depositadas por Pedro J. Ya se sabe: "calumnia, que algo queda". Se ve que en algunos "ha quedado", sí. Allá ellos, pero insisto que en mi blog no van a tener espacio.

Anónimo 1: gracias por la aportación. El prólogo me parece lo mejor del libro, con diferencia, así que recomiendo vivamente su lectura a todo el que pase por aquí.

Bruno dijo...

Muy interesante todo este asunto. Respecto a ese prólogo, dos observaciones: En un sistema verdaderamente capitalista, el mercado, el interés no habría bajado tan descabelladamente, así como la oferta de dinero. El autor se centra en la falta de credibilidad de la prensa escrita como si la de internet no fuera un mundo semejante, aparte de otros marginales más independientes.
Una reflexión: siempre es peligroso adscribirse a personas, se llamen Mouriño o Cebrián. Lo que dicen, aunque se amparen en la mística celestial, puede ser venenoso. Y hay la tira más de personajes así por todas partes.
Y a lo que vamos: como soy bastante ignorante no tengo idea del trapicheo que puede subyacer en la alusión de porqué Botella apoya a Mortier.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Ojo: Botella no apoya directamente a Mortier, sino a Marañón. El libro no especifica cuál es la conexión, pero al parecer se hayan de algún modo vinculados. No se olvide que la alcaldesa de Madrid, independientemente de su cargo, se ha dejado ver en algunos estrenos "estrella" del Real.

Por otra parte, aprovecho para reconocer una verdad: las conexiones de Marañón con las grandes fortunas debe de haber tenido mucho que ver con la obtención de patrocinadores que permitan que el Teatro Real vaya adelante. Esto no podemos negarlo. Su pongo que es en parte eso lo que hace que el PP, pese a su presunto progresismo, le apoye.