miércoles, 20 de marzo de 2013

Magnífica(s) Séptima(s) de Mahler por Haitink en Berlín

Traigo aquí hoy unas Séptimas de Mahler que me han encantado. Dos, en principio, aunque en realidad son casi la misma: las de Haitink con la Filarmónica de Berlín registradas para Philips 1992, la primera de ellas con imágenes a partir de conciertos celebrados el 29 y 30 de mayo, editada en DVD junto a una Cuarta, y la segunda grabada el mes siguiente solo en audio, acoplada con el Adagio de la Décima. Ambas suenan maravillosamente. El DVD, con mucha pegada en DTS, quizá posee mayor relieve y espectacularidad, y no se ve lastrado por la compresión dinámica propia de las tomas más o menos televisivas, pero quizá el doble compacto gana en naturalidad. En cuanto a las interpretaciones de la Séptima propiamente dichas, admirables pero no poco sorprendentes.

 Mahler 4 7 Haitink Berlin DVD Philips

La cosa es que estas realizaciones del objetivo Haitink recuerdan un tanto a la personalísima, extraña, desconcertante, genial e inimitable de Klemperer (salvando las distancias, desde luego, de la extrema lentitud del de Breslau, de su rocosidad y de su inconfundible mala leche). Y es que el holandés acierta de forma parecida al borrar de un plumazo cuanto de impostado, de trivial, de cursi o de verbenero puede tener esta obra –que lo tiene, junto con enormes genialidades– para poner de relieve sus valores tímbricos, armónicos y arquitectónicos mediando una planificación mucho antes analítica que espontánea, pero sin confundir esto, como sí le ocurre a Boulez en su grabación para DG, con la falta de compromiso expresivo.

De este modo, y ayudado de manera inmejorable por una orquesta en estado de gracia, Bernard Haitink explica como pocos lo han hecho cómo están diseñados cada uno de los movimientos, incluso cada una de las frases, pero lo hace coloreando timbres, poniendo acentos y aplicando matices expresivos que subrayan los aspectos más poderosos y dramáticos del primer movimiento, cargando la atmósfera del tercero –que podría ser más alucinado–, desplegando una sensualidad equilibrada, contemplativa y de profundo humanismo en las dos músicas nocturnas y sabiendo construir, finalmente, el último movimiento para que suene dramático y poderoso a más no poder sin soltar las riendas que controlan su arquitectura.

Haitink Mahler 7 Berlin

Digamos algo sobre los complementos. En CD se ofrece, como decíamos, el Adagio de la Décima Sinfonía, en una lectura más bien lenta (26’43’’), otoñal, contemplativa y muy concentrada, en la que no hay rebeldía ni expresionismo por ningún lado, pero que tampoco carece precisamente de tensión interna, está muy bien desmenuzada y se encuentra teñida de una sobria pero conmovedora espiritualidad.

La Cuarta del DVD se filmó en diciembre de 1991, y no debe ser confundida con la grabada en audio por los mismos intérpretes al año siguiente, también para Philips. Se trata de una interpretación clásica en el mejor de los sentidos, trazada con perfecto pulso y admirable naturalidad, muy bien desmenuzada sin que evidencie la menor sensación de intelectualismo, elegante sin amaneramientos y, sobre todo, equilibrada tanto en lo sonoro como en lo expresivo, aportando la dosis justa de encanto, truculencia, dulzura, nostalgia e incluso de decadentismo bien entendido; todo ello sin renunciar en ningún momento a una belleza apolínea, serena y transida de hondura que sabe ofrecer –admirables los clímax del tercer movimiento- el adecuado carácter lacerante sin cargar las tintas. Ahora bien, para algunos paladares tanto equilibrio puede resultar excesivo, echándose quizá de menos una dosis mayor de claroscuros, de imaginación y de intensidad emocional, Sylvia McNair, luminosa y comunicativa, puede resultar más pizpireta que sensual. Imponente la orquesta, como en el resto de las grabaciones comentadas. ¡Qué cuerda y madera graves!

Ah, Haitink y la Filarmónica de Berlín tienen otra Séptima de Mahler más juntos: la filmación de enero 2009 que se ofrece en la Digital Concert Hall. De esa hablaremos otro día, como también de la de Rattle.

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