domingo, 24 de febrero de 2013

Así hacen todos

No saqué entrada para el Così fan tutte de Michael Haneke (bueno, de Mozart y Da Ponte, ustedes ya me entienden) no solo por mis actuales estrecheces económicas, sino también oliéndome la tostada: con un elenco a priori poco estimulante, una batuta nada afín al salzburgués y un cineasta que vino en plan divo imponiendo multitud de caprichos, me temía lo peor.

Haneke Cosi

Pues bien, me la jugué y parece que he acertado, pues he charlado -de viva voz y por “guasap”- tras el estreno de hoy sábado 23 con tres amigos diferentes, dos de Madrid y uno de Sevilla, los tres por cierto muy fiables, y me han dicho cosas muy parecidas. Bueno, con respecto al señor Sylvain Cambreling, exactamente lo mismo: que su dirección ha sido “pésima” (según uno), “una mierda” (dice otro) y “lo peor que jamás he escuchado en ópera mozartiana” (el tercero). Y añaden todos ellos que flácida, sin vida, fuera de estilo y muy defectuosa en lo técnico, con la orquesta completamente perdida. Merece la pena copiarles -con permiso del autor, claro- lo que me ha escrito uno de ellos:
“Musicalmente no me creo que esto sea la capital de España: la orquesta es una basura y el director un puto batutero de mierda que no indica nada a los cantantes, que no hace matices ni saca provecho de una partitura tan excelsa. Encima lo hace todo lentísimo, como un oratorio: ha alargado el primer acto quince minutos respecto a una interpretación estándar.”
Los cantantes, escogidos al parecer por su físico más que por sus cualidades vocales. Las parejas de amantes les han parecido correctas o menos que eso, mediocre el Don Alonso e impresentable la Despina. Encima los recitativos han sido al parecer rarísimos, con parones interminables que cortaban toda la tensión.

¿Y la escena? Pues al parecer ni disparatada, ni provocativa ni rompedora. En eso coinciden, aunque luego mis amigos se dividen: a uno de ellos le ha resultado aceptable, con ideas interesantes y otras fuera de lugar, al segundo sencillamente no le ha gustado y al tercero le ha parecido muy normalita en lo que a dirección de actores se refiere y poco acorde con las intenciones originales de los autores.

¡Tanto jaleo con el señor Haneke para esto! En cuanto a Cambreling… Miren ustedes, yo no he estado en el Così y por ende no le puedo criticar directamente. Lo que sí censuro es que a Mortier le haya importado un pito que en París acumulase críticas negativas con su Mozart. Así hacen todos; o si no todos, al menos muchos. Así hacen gestores, agentes y cantantes: imponer por el morro a sus amigos aun sabiendo que se van a cargar una función. Vamos, lo mismo que en política. Y luego pasa lo que pasa.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Sorprende la furia de la crítica cuando la "crítica" oficial (prensa) alaba la propuesta escénica incluyendo a los guapos cantantes o los recitativos pausados. Sylvain no es Karajan (Cosi de referencia en mi opinion) o Jacobs, (magnífica su propuesta reciente para HM) pero un batutero de mierda tampoco es lo más apropiado. En cuanto a la orquesta es la misma que hizo maravillas con la partitura de Elektra, se acuerda?. En fin, para gustos colores. Abz
Gonzalo

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gonzalo, mi entrada no es una crítica, por la sencilla razón de que no he estado en la función. Lo que hago es recoger los comentarios de tres amigos, de buen criterio y para mí muy fiables, sobre lo que les ha parecido el estreno. Y resulta que los tres coinciden en la mayoría de las cosas, particularmente en que Cambreling ha sido un desastre.

A este director yo le he escuchado un soberbio San Francisco de Asís y un notabilísimo -a mi entender más en lo técnico que en lo expresivo- Moisés y Aarón. De todo ello he escvrito anteriormente en mi blog. A la orquesta le he escuchado cosas en los últimos dos años muy buenas; me parece que ha mejorado bastante, aunque sigue sin ser, ni de lejos, la del Palau de Les Arts, que da la casualidad que es la otra que más he escuchado en directo en estos últimos años. La diferencia es tremenda.

En cuanto a la crítica oficial, solo he leído lo que dice Rubén Amón, un señor que escribe estupendamente pero que nunca me ha resultado fiable. Estos tres amigos que cito me lo parecen mucho más, sobre todo cuando coinciden entre ellos.

La opinión que en esta entrada sí que es mía es lo que digo al final: estoy harto, pero que muy harto, de los amiguismos que se cargan funciones. Sobre todo desde aquella vez que un señor llamado Daniel Lipton destrozo en Sevilla con su batuta un Macbeth de Verdi con Carlos Álvarez y la Urmana (quien por cierto hace semanas en Madrid me confesaba con cara de horror acordarse aún del desastre), todo ello porque el barítono malagueño y su agente impusieron a este Lipton por las bravas.

Si en París Cambreling ha acumulado un récord de críticas negativas por su Mozart, ¿por qué demonios no se plantea Mortier que a lo mejor su amigo brilla en ese repertorio brilla muchísimo menos que en otros, y que lo mejor sería recurrir a nombres diferentes que lo pueden hacer mejor? La respuesta está clara.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Acabo de leer las críticas de Vela del Campo y Gonzalo Alonso. Los dos pasan de puntillas sobre el foso, como también lo hacía Amón. POr cierto, Alonso insiúa que Così podría ser una ópera sobrevalorada. ¡A mí es la que más me gusta de Mozart, junto con Nozze!

Gonzalo dijo...

Cosí, es para mi modesta opinión una obra maestra. No entiendo tampoco el comentario de Alonso. depende de mi estado de ánimo, cambia en el podio de la trilogía Da Ponte, como obra maestra absoluta. Ahora, y por razones obvias (tengo entrada aunque con el otro director que no es SC) es mi ópera de cabecera. Me abochorna el grupo "auténticos aficionados a la ópera" que puebla el Real. Van con ideas preconcebidas y artistas muertos en la cabeza y con cronómetro (15 minutos más ¡¡¡ y qué ?). Las óperas de Mozart no tienen que ir con peluca siempre. Si la propuesta de Hneke para Don Giovanni (no la conozco) esta no tiene porqué ser una chapuza. En cuanto a los caprichos del regista, tan solo entrevistó a un puñado de cantantes hasta dar con el cuarteto que tenía en mente. Tan poco me parece tan disparatado. Entiendo que Vela del Campo (promortier, que te cagas ) y Alonso pasen por encima por el foso. Por razones obvias, el protagonista es Haneke (más que Mozart) y esto si que me cabrea. En fin, supongo que cuando la vea tendré mi propia opinión, ahora si, con prejuicios por las enormes ganas que tengo de ver a estos 6 vainas enredarse la vida. Un abz

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gonzalo, en este blog he dejado claro que no me hacen ninguna gracia esos que presumen de "auténticos aficionados" que han montado una terrorífica peña anti-Mortier. Creo que el belga ha aportado cosas muy positivas al Real. Pero también pienso que ha cometido y sigue cometiendo errores muy graves; entre ellos, dejarse llevar por -digámoslo así- cuestiones absolutamete personales donde lo único que debe contar es la cualificación de una persona para desempeñar un puesto concreto.

Como afortunadamente no me siento identificado con ninguna bandera, no tengo reparo alguno en emitir valoraciones positivas o negativas sobre Mortier -o quien sea- a partes iguales. La verdad es que es un señor desconcertante bien difícil de clasificar.

En cuanto a Così, lo de siempre: no le gusta a los "auténticos" porque no tiene sobreagudos (¡ay, Kraus!), y el único aria de bravura (Come scoglio) es una parodia de la "ópera seria" escrita por Mozart con la mayor mala leche posible para burlarse de la postura de Fiordiligli en el primer acto. No, no hay mucho lucimiento para los cantantes. Pero pocas cosas se habrán escrito para la voz humana tan bellas como "Per pietà, ben mio, perdona". Bueno, sí, las arias de la Condesa en Nozze.

Pablo dijo...

Es que también la argumentación de Alonso para decir que el "Così" está sobrevalorado es de traca. Dice que lo está porque no le gustaba a Beethoven (bastante mojigato), a Wagner (que con sus planteamientos es hasta lógico que lo considerase como una simple frivolidad), a Kraus (que tampoco es que fuese especialmente pródigo en papeles mozartianos) o a ¡Ruggero Raimondi!, que es un cantante que a mi se hace casi imposible.

Vamos, que decir que la obra está sobrevalorada porque esta gente "sabía" es tan fácilmente rebatible como aportar otra lista de defensores ilustres. Me parece una chorrada.

Y además, yo no creo que las críticas sean artículos de opinión. Cuando leo una lo que me interesa es el análisis que se hace de la función. Que la obra en sí le guste o no al crítico me trae sin cuidado.

Andante moderato dijo...

Me entero del fallecimiento de Sawallisch, y pienso que nos queda en la dirección orquestal. Sólo encuentro cuatro nombres que aunan versatilidad, capacidad técnica y expresiva, experiencia, que se encuentran en un buen momento de sus carreras y que realizan interpretaciones por encima de un nivel medio-alto; en orden alfabético: Barenboim, Gielen, Haitink y Muti. Todos mayores de setenta años.
Saludos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Hombre, Rattle y Chailly -no precisamente jóvenes, tampoco muy mayores-, cuando quieren hacen cosas espléndidas, y entre las nuevas generaciones hay gente estupenda como Andris Nelsons. Pero cierto es que la sensación de es que se está perdiendo algo irrepetible en la dirección del repetorio sinfónico tradicional. Descanse en paz Herr Wolfgang.

Andante moderato dijo...

En Rattle y Chailly precisamente no acabo de encontrar esa regularidad que sí hallo en los maestros arriba mencionados, especialmente en el reprertorio tradicional. Veremos que harán en el futuro.
Saludos.

Pablo dijo...

Yo no lo veo tan catastrófico. Al margen de los que habeis señalado, lo que hacen Mehta y Maazel, por ejemplo, también sigue siendo bueno, y hay figuras como Conlon, Pappano o López Cobos que al menos en las cosas que les he oído no me han defraudado. De Dudamel no he escuchado nada, pero desde luego se está haciendo un nombre y es muy joven.

Está claro que no estamos como en la década de los cincuenta con gente como Karajan, Böhm, Klemperer y compañía, pero desde luego no creo que estemos en un desierto.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Anda, es verdad! ¡Se me habían olvidado Maazel y Mehta dentro de los "viejos"! Auqnue debo decir que les he escuchado en directo bastante en los últimos años en Valencia y el primero me parece mejor que el segundo, bastante funcionarial pese a su innegable talento.

También se me olvidó Pappano en las generaciones intermedias. Conlos hace cosas muy buenas en Zemlinsky, pero no sé si es realmente un gran director. López Cobos directamente no me gusta, quitando alguna cosa aislada (magnífica Salomé en Madrid). Para eso pondría antes, qué se yo, a un Plasson.

A Thielemann habría que citarle entre los moderadamente jóvenes, es de justicia.

Gracias en cualquier caso por recordar esos nombres.

Pablo dijo...

También está Fournillier, que es más que respetable. Cuanto más se piensa, más nombre se vienen a la mente.

... y si nos metemos ya en el campo barroco-historicista, hay directores como Gardiner, Christie o Herreweghe que, siendo discutibles en otros ámbitos, consiguen resultados de manual. Para mi nadie ha dirigido Rameau como Christie, ni Bach como Gardiner...

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Por supuesto, por eso mismo especifiqué arriba lo del repertorio tradicional. En el campo de la Música Antigua estamos viviendo una auténtica Edad de Oro.

Por cierto, este fin de semana encerrado en casa se lo he dedicado enterito a Rameau. Espero hablar de algunos discos suyos en las próximas entradas.

Bruno dijo...

Todo eso sobre la valoración del Cosí me recuerda una declaración de Karajan. No le gustaba representar la ópera pero consideraba a la música como estupenda. E hizo una grabación muy recomendable.
Nadie ha discutido la alta calidad musical de la obra. Lo que pasa a veces es que su representación plantea problemas como "teatro".

XS dijo...

¿Sobrevalorada? Creo que todo aquel que aprecie en algo la música de Mozart podría afirmar sin miedo a exagerar que el Cosí reúne la mejor música que el salzburgués jamás escribiera para la escena aunque teatralmente, sobre todo en su segundo acto, carezca de la perfección y de la tensión que encontramos en obras anteriores como las Bodas. Lo que sí es seguro es que puede que esta maravilla musical sea la obra teatral más difícil de llevar a los escenarios ya que, aunque los cantantes no destaquen por sus momentos de especial virtuosismo, la calidad musical de los mismos, entendida en su sentido más literal, requiere de voces de primer orden que se encuentren casi más cerca del mundo íntimo del lied que de la ópera tal como hoy la conocemos.
Yo ya desistí hace tiempo de encontrar una representación del Cosí que le haga algo de justicia a esta, para mí casi, ópera imposible de llevar a la escena.
Por cierto, ¿podrías recomendarnos algún montaje que, a tu entender, sí esté a la altura? Hace poco vi el de Muti para el festival de salzburgo del 82 y me gustó bastante. ¿Alguna otra?
Gracias.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Completamente de acuerdo sbre el Così, XS.

La producción de Muti era de Hampe, si no recuerdo mal. A mí me gusta, muy clásica en el buen sentido. La de Ponnelle que vi hace un montón de años, dirigida por Harnoncourt, creo que estaba bastante bien.

En este blog hace tiempo comenté la producción de Nicholas Hytner, que me parece una maravilla:

http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/2008/10/el-extraordinario-cos-de-nicholas.html

Pero la que a mí realmente me entusiasma.... Casi no me atrevo a decirlo. Es la de Doris Dörrie para la Staatsoper berlinesa que dirigió Barenboim. Sí, esa ambientada en los años setenta en la que las dos chicas son pijas tremendas, los muchachos se disfrazan de hippies y la ceremonia final es de "Flower Power". A pesar de la trasposición, creo que la directora de cine comprende perfectamete la esencia de los personajes, que son ni más ni menos que los de Da Ponte. La dirección de actores es soberbia, y además el equilibrio entre comicidad -grande- y sentido dramático está muy conseguida. Solo una licencia final, que me parece que podemos compartir los que amamos la obra: la pareja que sí funciona es la de los dos desengañados/engañadores, Despina y Don Alonso.

Un ejemplo de la filmación:

http://youtu.be/_nlEoBrH0kw