jueves, 15 de noviembre de 2012

El Beethoven (y Boulez) de Barenboim y la WEDO en los Proms, jornada primera

Creo que es buena idea celebrar los setenta años que cumple hoy Daniel Barenboim iniciando –aviso que tardaré en completarlo- el comentario de los conciertos que ofreció en los BBC Proms de este mismo año incluyendo la integral de las sinfonías del genial sordo de Bonn que le pude escuchar a los mismos artistas en Colonia, que es precisamente donde se realizaron los registros editados por Decca para su serie Beethoven for all (enlace). La integral londinense fue filmada en coproducción y actualmente sus derechos televisivos los tiene Cmajor, como puede verse en el siguiente link. Parece pues probable que sea editada en DVD, aunque nos tememos que lo haga sin los muy jugosos complementos: las obras de Pierre Boulez interpretadas entre sinfonía y sinfonía. Por fortuna, todo el material está disponible en YouTube para que ustedes y yo lo disfrutemos gratuitamente.

La velada del 20 de julio se inició con la Primera Sinfonía. La interpretación me ha gustado más aún que las que les escuché en Colonia en 2011 y en Sevilla este pasado verano, porque creo que ahora ese fuego de su interpretación para el ciclo de Teldec se ha recuperado, alcanzando una maravillosa síntesis con la visión más digamos apolínea que viene ofreciendo de la página en estos últimos años. Por eso mismo me parece la más lograda de las grabaciones, que ya son tres; no solo eso, sino que la de Furtwaengler con la Filarmónica de Viena (leer comparativa) es la única que prefiero claramente por encima de esta. Por lo demás, a lo dicho en los enlaces aquí colocados me remito, que no es cuestión de repetirse. Solo añadiré que, como bien han señalado algunos críticos, esta interpretación mira más a al encanto y la delicadeza de un Mozart que a la rusticidad socarrona de Haydn; yo hubiera preferido lo contrario, pero aun así los resultados son sensacionales. Si no me creen, arriba tienen el vídeo.

A continuación, Dérive 2. Tres cuartos de hora de Boulez puro y duro, sobre todo esto último. Y un poco de descaro por parte de Barenboim, que programó esta obra como diciendo “¿No sois capaces de escuchar esto del tirón por vuestra propia voluntad? ¡Pues ahora los vais a hacer, y vais a descubrir qué maravillosa es esta música!”. Hizo muy bien, claro, porque se trata de una obra maestra, otra más dentro de un catálogo corto pero impresionante. El de Buenos Aires y los once chicos de la Orquesta del West-Eastern Divan interpretan la página como si les fuera la vida en ello, no solo con inapelable perfección técnica sino también con un enorme compromiso expresivo. La cuestión es: ¿se nota la mano de Barenboim? Yo diría que sí. La dirección del propio Boulez es más incisiva y –por descontado- analítica, y posee aún mayor virulencia; la del argentino, que no carece precisamente de tensión sonora, despliega un colorido más rico, cálido y sugerente, así como un mayor sentido de la atmósfera y –porqué no- de la emotividad, lo que en modo alguno debe ser confundido con un intento de romantizar esta música. Lo mejor es lo que, según The Guardian (leer), le dijo el compositor a Barenboim al finalizar el concierto: “en una sola noche ha escuchado esta obra más gente que en toda su historia interpretativa”.

Segunda de Beethoven para terminar la larguísima velada. Barenboim aquí llevó a la práctica lo que tres horas antes había dicho en un encuentro con el público londinense: que la diferencia de esta página con la Primera Sinfonía es enorme. Por eso, y aunque la orquesta siguió siendo relativamente reducida (el maestro la agranda a partir de la Heroica, cosa que también hacen los historicistas), el cofundador de la WEDO optó por la fogosidad, la rotundidad y un carácter en gran medida combativo que para nada arrinconó el vuelo lírico, el encanto y hasta la coquetería, portamenti incluidos. Como en Sevilla, el segundo movimiento estuvo mejor paladeado que el de Colonia, aunque comprendo que aun así algunos sigan prefiriendo el más lento y hondo de la versión de Teldec. En cualquier caso, enorme concierto. Ya solo nos queda hacer constar nuestra felicitación al maestro, sumándonos a la que en el siguiente clip le dejaron estos dos “Sires”.

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