viernes, 10 de agosto de 2012

¿Homofobia o carcundia?

Anda la peña anti-Mortier dando la vara con el Moisés y Aarón que ofrecerá el Real el próximo septiembre. Por descontado que no hay que hacerles ningún caso, porque a unos señores que califican de experimento o de capricho la programación de este título lo que habría que hacer es mandarles a recibir algunas lecciones de arte contemporáneo antes de que sigan rebuznando. Pero hay una cuestión que me irrita particularmente, y es el filón que han encontrado en la presencia en el podio de Sylvain Cambreling, según dicen todos antigua pareja del actual director del teatro madrileño, quien no ha podido escapar -ni ahora ni antes- de la acusación de amiguismo.

Comprendo que, desde el punto de vista exclusivamente artístico, se le puedan poner pegas a la batuta del veterano director francés en Mozart, por ejemplo, pero no desde luego dirigiendo a Messiaen (espléndida su integral discográfica, y admirarable su San Francisco en el Madrid Arena); probablemente tampoco interpretando a Schoenberg. Cierto es que los resultados están por ver, pero que el mismo espectáculo del que se ofrecerán dos sesiones en la Plaza de Isabel II vaya después al caro y exquisito Festival de Lucerna deja bien claro que la categoría del evento no ofrece lugar a muchas dudas.

Cambreling 

Si, vale, Mortier y Cambreling son buenos amigos y presuntamente fueron más que eso. Soy el primero que rechaza visceralmente -no es la primera vez que lo hago constar- cualquier clase de enchufismo a quienes no tienen talento. Lo que no me parece bien es que el personal guarde un sigiloso silencio en casos más o menos vistosos de amistades perfectamente heterosexuales, con o sin agencias comunes de por medio, y sin embargo se insista una y otra vez hasta el hartazgo -ya comenzaron antes de llegar Mortier a Madrid- sobre el señor Cambreling, cuyo talento es por cierto muy considerable en el repertorio que domina, y que por ende no se puede equiparar con los artistas mediocres colocados (¡o incluso impuestos!) aquí y allá por el mero hecho de tener excelentes relaciones con fulanito de tal. Por no hablar de los colocados vía filiación política, claro está.

¿Qué hay detrás de todo esto? Solo pueden ser dos cosas. La primera, la homofobia que vuelve a recorrer la sociedad española: la bochornosa circunstancia de que el Partido Popular haya eliminado de los contenidos de la Enseñanza Secundaria el rechazo a las actitudes homófobas es buena prueba de ello. La segunda, el consabido desdén a todo lo que suene más o menos “moderno” por parte de la carcundia que anida en una parte de los aficionados a la lírica (mejor dicho: de los que se consideran a sí mismos verdaderos aficionados a la ópera, en contraposición a los que tenemos un abanico temporal de gustos más amplio). Como el belga y el francés son presuntos abanderados de la modernidad (otra cosa es que lo sean realmente: habría mucho que discutir ahí), se abre la veda con cualquier munición que se tenga a mano: ¡a por ellos!

En fin, así está la cosa en España. En música y en mil asuntos más.

5 comentarios:

bruckner13 dijo...

Fernando, ¿qué puedes esperar de la afición operística de una ciudad cuya alcaldesa es Ana Botella? Pues exactamente esto. Personalmente no me gustan las composiciones de la llamada música atonal pero no niego que tengan valor artístico (que lo tienen) como hacen estos 'aficionados'. En el fondo todo se resume a estrechez de miras y miedo a lo que no se comprende o no se conoce. Y ya si hablamos del PP pues espero que de todo lo que está pasando le quede claro a mucha gente que estos canallas no pueden volver a gobernarnos otra vez.
Saludos.

Arian dijo...

Son ustedes de un popular que hasta asustan. He entrado esporádicamente en este blog (que leo a veces con sumo interés en cuestiones discográficas)y casi siempre veo ese afán (otro, como "el nuestro" por desterrar al aficionado "tradicional" (habría que definir muy bien esto), al que dice, no que no se programe Moses un Aaron (una ópera fantástica) sino que se haga dentro de la moderación, del EQUILIBRIO (algo que algunos siguen sin entender), que se programen dos funciones en concierto que quizá no llenen y que cuestan 1 millón de euros (cuando en los cachés de los cantantes no se pagan. Bueno, los de los camelos que trae Mortier). Habla de amiguismos, de homofobia (tengo amigos homosexuales y no me rasgo las vestiduras), pero aquí el que IMPONE repartos, a gente como Michael Kónig, Najda Michel, Measha Brueggergosman y demás espantajos de la ópera actual y les contrata durante cuatro años seguidos en papeles imposibles es su amigo, el belga.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Bruckner 13, obviamente no me gusta la política del PP, pero menos me gusta aún que éste se vuelva tan impupular como el PSOE o IU: cuando la gente no sabe a quién votar, aparecen las "otras soluciones". Y eso no es nada bueno.

Arian, ¿quiénes son "ustedes"? En mi blog hablo por mí mismo, no en nombre de nadie, y creo que tampoco se me puede meter en ningún saco, como creo haber dejado en una entrada anterior que le ruego lea para que sepa por dónde voy:

http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/2012/07/musica-buena-musica-mala.html

La presente emtrada, por otra parte, no es ninguna defensa de Mortier, personaje del que hasta ahora creo haber escrito tantas cosas buenas como malas sin la menor intención de casarme con nadie; simplemente, hay deciciones que le aplaudo y otras que me parecen muy censurables.

Por cierto, formidable que se le critique por determinados cantantes, por ejemplo el señor Konig. Pero coincidirá usted conmigo en que la que se está montando con Cambreling no se le ha montado a nadie con, por ejemplo, un can del calibre de Marco Vratogna. ¿Por qué ninguna de estas voces habla de amiguismo cuando le contratan en el Real o en Les Arts? ¿Por qué nadie acusa con el dedo a Antonio Moral o Helga Schmidt, verdaderos responsables últimos de que ese señor aparezca en tales escenarios? ¿O por qué solo cuatro gatos nos molestamos en acusar a Zubin Mehta por destrozar estos dos años de Les Arts debido a la colocación de su amigo el mediocre Omer Wellber en el foso de Valencia? ¿Por qué nadie se lanza contra la señora Garança por la imposición de su maridito Karel Mark Chichon allá donde va?

Pues eso mismo: Cambreling tiene mucho más talento que los referidos, pero con él se está dando la vara como con ninguno de ellos. De ahí que me pregunte los motivos.

Sobre el Moisés, si quiere, hablamos otro día.

Saludos.

Bruno dijo...

No sé si me podré reponer este verano de la correlación establecida entre la afición operística de Madrid y que sea alcaldesa Ana Botella. ¿Han cambiado los gustos con el cambio de Gallardón?
Como me llegan de lejos las críticas a Mortier, tambien oigo alabanzas, me gustaría que precisara dónde se vierten esas opiniones... y malevolencias.
No le extrañe lo de Moisés. Cuando Argenta empezó con Brahms también hubo protestas. Ya sabe cómo es el público habitual de la ópera.
Esto es tan viejo...
Pero los críticos han de defender la actualización del repertorio y criticar los enchufismos.
¿Quíen apoya a Omar? ¿Metha o Baremboin?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

A Omer le apoyan ambos, pero es Mehta quien le ha colocado em Valencia.