domingo, 27 de mayo de 2012

Makropulos en Salzburgo con Denoke y Salonen

Ya he tenido la oportunidad de ver el DVD de El caso Makropulos -obra que me fascina- filmado en el Festival de Salzburgo de 2011. Me ha gustado bastante, pero más a nivel musical que escénico, y por ello la primera opción para acercarse a este título me sigue pareciendo la filmación del Festival de Glyndebourne con una producción escénica muy lograda de Nikolaus Lenhoff (que por cierto pude ver en el Liceu de Barcelona), bien dirigida por Andrew Davis y protagonizada por una fascinante Anja Silja en el papel de su vida. La imagen y el sonido no son tan buenos como en esta edición de Cmajor, aunque ofrece igualmente subtítulos en castellano.

Makropulos Salonen Denoke

Salzburgo cuenta con la enorme baza de la Filarmónica de Viena, orquesta que ya había firmado la grabación de referencia de esta ópera en 1978 bajo la dirección de Sir Charles Mackerras (Decca). Esa-Pekka Salonen no posee el colorido, la incisividad ni el sentido dramático del malogrado maestro australiano, pero sabe mantener el pulso, acierta con el peculiarísimo sentido rítmico de Janácek, sabe crear una atmósfera opresiva y alcanza un muy emocionante vuelo poético en los pasajes que lo requieren, fundamentalmente en el tercer acto. ¿Emotivo Salonen? Por una vez, mucho.

Como ya pudimos comprobar en Madrid (enlace), Angela Denoke es una notabilísima Emilia Marty. Con algunas destemplanzas y chillidos, ciertamente, pero mostrándose como una cantante-actriz de primer orden, que eso es lo que aquí hace falta.El resto del elenco alcanza un muy alto nivel vocal, sin apenas puntos flacos: Raymond Very como Albert Gregor, Johan Reuter en el rol de su oponente Jaroslav Prus, Jochen Schmeckenbecher encarnando al abogado Kolenatý, Peter Hoare como Vitek y, al igual que en el Teatro Real, Ryland Davies en el papel breve pero conmovedor del anciano Hauk-Sendorf.


Lo menos interesante es la puesta en escena. Sobre escenografía y vestuarios de Anne Viebrock que apuntan tanto a los años veinte -época en que transcurre la acción original- como a momentos más avanzados del siglo, Christoph Marthaler propone una acción en la que se combinan evidentes aciertos narrativos digamos naturalistas, tradicionales en el buen sentido, con aportes más o menos conceptuales que convencen bien poco, añadiendo además algunas acciones paralelas que en lugar de aportar reflexiones de interés, entorpecen la admirable concisión escénica de la obra original. El histrionismo con que hace moverse a los personajes masculinos me parece, además, fuera de lugar, aunque Reuter va por libre y, siendo un soberbio actor, aporta una enorme fuerza escénica en todas sus apariciones. Que la protagonista no muera al final resulta muy discutible.

No lo dude: si no conoce esta obra, háganse con el DVD de Glyndebourne. Este de Salzburgo queda como segunda y muy notable opción.

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