jueves, 31 de mayo de 2012

Concierto en Sol de Ravel: discografía comparada

Ravel compuso su soberbio Concierto en sol entre 1929 y 1931, al mismo tiempo que su no menos extraordinario Concierto para la mano izquierda. Sin embargo, y a diferencia del citado en último lugar, sobre cuya atmósfera opresiva y dramática caben pocas dudas, la obra que nos ocupa resulta sorprendentemente poliédrica.

De este modo, son los intérpretes los que han de decidir hasta qué punto deben subrayar su sabor jazzístico –frutos de las experiencias del autor en Estados Unidos-, su perfume francés que entronca con el impresionismo pero también con la peculiar elegancia de la música de nuestro país vecino, o más bien las aristas de corte digamos expresionista que recorren los dos movimientos extremos y también, aunque en principio no parezca tan claro, el clímax dramático del bellísimo Adagio assai central, sin duda una de las piezas más hermosas y conmovedoras compuestas por el autor de la Pavana para una infanta difunta. ¿Difuminar los colores o tratar con agresividad los timbres? ¿Aplicar un sentido del humor chispeante u optar por el sarcasmo? ¿Cantar las melodías con ternura o frasear con desazón?

Lo cierto es que, optando por unas decisiones u otras, todas las interpretaciones que hemos logrado escuchar alcanzan un nivel muy considerable. En las que falla el solista, ahí están el director y la orquesta –aquí importantísima– para compensar sus insuficiencias. Y viceversa. Ya verán que hay algunos logros realmente considerables disponibles de manera gratuita en YouTube. Lástima que no hayamos podido incluir en la lista a Alicia de Larrocha o Joaquín Achúcarro; quizá logremos hacerlo en el futuro. De momento, nos conformamos con los que aparecen aquí abajo.



1. Benedetti Michelangeli. Gracis/Philharmonia (EMI, 1957). El peculiarísimo artista italiano marcó a sus treinta y siete años un hito aún hoy inalcanzado en esta obra, quizá no en el aspecto expresivo -se han escuchado pianistas más cálidos y comunicativos aun-, pero sí en la agilidad del toque, refinamiento del color, exquisitez en la creación de texturas y elegancia en el fraseo. Los movimientos extremos resultan así más diáfanos que con ningún otro solista, y el central resulta cautivador dentro de su sobria distinción. La dirección es muy sólida, pero no está a la altura. La toma sonora, ya estereofónica, convence tras el último reprocesado. (9) 



2. François. Cluytens/ Orchestre de la Société des Concerts du Conservatoire (EMI, 1959). Lo que mejor se ha conservado de este registro, de digno pero no del todo equilibrado sonido estereofónico, es la dirección de Cluytens, quien saca buen partido de la muy adecuada sonoridad de la orquesta -que en lo técnico no es precisamente impecable- y la hace sonar en los movimientos extremos con la incisividad, la extroversión y el carácter digamos gamberro, un punto vulgar y canalla, que probablemente necesita, para por el contrario paladear con concentración el segundo movimiento y hacer cantar a las maderas con enorme belleza. La intervención de Samson François es mucho menos interesante, no ya por su excesiva libertad en el fraseo o por la irregularidad de la inspiración, sino porque dista de poseer la depuración sonora que tan solo dos años antes y para el mismo sello había mostrado Benedetti Michelangeli. (8)





3. Argerich. Abbado/Filarmónica de Berlín (DG, 1967). Veintiséis años tenía la argentina en esta su primera grabación de la obra (luego vendrían muchas más entre radio, televisión, discos y DVDs), dejando ya muy claro su acercamiento incisivo e incluso agresivo a la partitura, evidenciando al mismo tiempo ese sonido percutivo, pero no por ello ajeno a los matices, que la hacen siempre reconocible. En cualquier caso, esta personalísima grabación no acaba de convencer plenamente ni por parte de ella ni por la de Abbado: un primer movimiento muy vitalista, también algo nervioso y sin mucho idioma, da paso a un segundo lleno de belleza y un tercero de nuevo algo violento y sin mucho encanto. En los años ochenta los dos artistas volverían a grabar la obra, un registro ya digital que no hemos tenido la oportunidad de escuchar. (8)



4. Bernstein/Filarmónica de Viena (DG, 1971). El jazz, como no podía ser menos, es el ingrediente esencial de la aproximación del norteamericano a esta partitura en su doble faceta de pianista y director, ofreciéndonos aquí una lectura extrovertida y llena de fuerza que sobresale por la incisividad en los movimientos extremos, resultando el último particularmente electrizante. El segundo es muy poético y sensual, lo que no le impide a su clímax alcanzar una tensión y una rebeldía reveladoras. Eso sí, en algún momento se puede echar de menos mayor claridad, circunstancia que compensa la increíble calidad de la orquesta. Lástima que el registro, que conoció tan solo una edición limitada, se encuentre hoy descatalogado. (10)


5. Martinon/Orquesta de París/Ciccolini (EMI, 1974). El que quizá sea el más grande director ravelianos que se ha conocido consiguió aquí, con la ayuda de un pianista en perfecta sintonía, una lectura de inmejorable estilo, refinada, sensual y elegante, de rico y cálido colorido y adecuado perfume jazzístico. Todo aquí es de primera, pero sin duda hay que destacar un Adagio assai que no admite comparación con ningún otro por su concentración, poesía y cantabilidad. La referencia, sin duda. (10)

6. Bernstein/Nacional de Francia (DVD Kultur y YouTube, 1975). Esta lectura llena de fuerza y garra expresiva, verdaderamente arrolladora en el Presto final, no es la más depurada posible en lo sonoro, y de hecho queda por debajo de la toma en vivo del propio Bernstein con la Filarmónica de Viena cuatro años anterior. La filmación televisiva, de imagen aceptable y toma sonora mediocre afectada por frecuentes zumbidos, apenas mejora en el DVD oficial editado solo en EEUU con respecto al video colgado en YouTube que presentamos aquí. Merece la pena, en cualquier caso, por ver cómo interpreta esta partitura con su rostro quien quizá no fuera su mejor recreador desde el punto de vista técnico, pero sí uno de los más apasionados. (9)



7. Benedetti Michelangeli. Celibidache/Sinfónica de Londres (YouTube, 1982). El italiano repite su enorme logro de veinticinco años atrás -qué manera de modelar el sonido, qué claridad, qué elegancia- junto a un director, ahora sí, que no solo domina de manera portentosa el lenguaje raveliano, con todos sus colores y texturas puestos aquí de relieve como pocas veces se han escuchado, sino que además se compromete por completo en lo expresivo para hacer justicia a toda la jovialidad, la frescura, el encanto, el carácter travieso, la no escasa ironía y el –por descontado- conmovedor vuelo lírico que albergan los pentagramas. A la excelencia de los resultados no son ajenas las intervenciones llenas de intención de los solistas de la Sinfónica de Londres, en esta que es una de las escasísimas oportunidades de escuchar a Celi al frente de una formación de primera fila. No hay aún hay edición comercial, pero aquí está el YouTube para remediarlo. (10)

8. Argerich. Dutoit/Orquesta Nacional de Francia (YouTube, 1990). El director suizo, tan afín al repertorio impresionista, acierta plenamente con una dirección extrovertida y con gancho, de colorido rico e incisivo, gran vitalidad rítmica y adecuado sentido del humor y de la ironía, pero también cálida y sensual en el Adagio assai. Su ex-esposa, siempre ágil, vitalista y pletórica de virtuosismo, se mueve por los mismos parámetros que en otras ocasiones, convenciendo en el segundo movimiento pero no tanto en los dos extremos, que no son solo electrizantes sino también más nerviosos de la cuenta. La orquesta no está muy fina. Pese a todo, es quizá la más recomendable de las tres recreaciones que traemos de la artista argentina, habida cuenta de la excelencia del acompañamiento.(8)


9. Zimerman. Boulez/Orquesta de Cleveland (DG, 1994). Esta grabación fue muy esperada en su momento. Como todos imaginábamos, el pianista polaco deslumbra con los resultados, y uno no sabe si destacar antes que nada su claridad digital, su sentido del ritmo o la capacidad de su sonido para pasar de la más refinada sutileza a una potencia considerable. La batuta ofrece la claridad y objetividad esperables, pero en el primer movimiento se echa de menos sabor jazzístico y en el segundo mayor calidez. El tercero es prodigioso. (9)


10. Thibaudet. Dutoit/Sinfónica de Montreal (Decca, 1995). El pianista francés, ágil a más no poder pero sin dejarse llevar por el nerviosismo, da una lección de estilo con un sonido rico en tímbrica y pulsación, delicado y plegado a sutilezas, y un fraseo tan elegante como sensual. Quizá le falta un punto de inspiración, de compromiso expresivo. Dutoit, como en su filmación junto a la Argerich y –suponemos- en su antiguo registro con Rogé también para Decca, está formidable. (9)



11. Kocsis. Iván Fischer/Orquesta del Festival de Budapest (Philips, 1995). Esta extrovertida, rápida y algo precipitada interpretación, en cualquier caso realizada con audible entusiasmo y contrastada depuración técnica, podrá gustar más o menos, pero lo que está claro es que no suena a Ravel en ningún momento. Tampoco posee tintes jazzísticos. Más bien suena, por momentos, a ese Bartók que tanto aman pianista y director, pero no al Bartók torturado sino más bien al folclórico y luminoso, con su peculiar sentido del vigor rítmico y del colorido. Por otra parte, las ágiles pinceladas de la batuta tratan las texturas de manera distinta a la de la mayoría de los directores y logran llamar nuestra atención en determinados pasajes. El segundo movimiento es hermoso, pero no muy emotivo. La toma sonora, admirable. (8)



12. Yundi Li. Ozawa/Filarmónica de Berlín (DG, 2007). El director oriental desde luego hace gala de su proverbial sentido del color y de las texturas, pero se muestra aquí menos sensual y más dinámico de lo esperado; vitalista, muy jazzístico y un punto agresivo; quizá también algo más ruidoso de la cuenta. El joven pianista hace una buena labor, pero se queda bastante corto en poesía en el segundo movimiento, contagiando un tanto al propio Ozawa. La orquesta está fabulosa, sobresaliendo sus formidables maderas. (8)


13. Argerich. Temirkanov/Real Orquesta Filarmónica de Estocolmo (DVD Euroarts, 2009). En el que por el momento es su último registro de la obra, la siempre felina Marta Argerich, algo menos impresionante en lo que a dedos se refiere, continua fiel a su pianismo nervioso, percutivo, electrizante y poco dado a la sensualidad, pero también capaz de paladear con concentración las melodías en el Adagio assai. Notable la dirección de Temirkanov, muy centrado tanto en lo estilístico como en lo expresivo y atento a subrayar con ácido humor el descaro de las intervenciones solistas. Formidables la imagen y el sonido. (8)


14. Grimaud. Vladimir Jurowski/Chamber Orchestra of Europe (YouTube, 2009). Sobrada de agilidad y armada de un sonido muy bello y maleable, Grimaud nos descubre el lado más trágico de la partitura en una interpretación que, sin renunciar a la delicadeza propia del compositor, se singulariza por su carácter sombrío y regusto amargo, no solo en el movimiento central sino también en los dos extremos. La dirección de Jurowski, no muy raveliana, apunta en la misma dirección. A destacar el solo del flauta del santanderino Jaime Martín. Los vídeos de cada uno de los movimientos (I, II, III) han sido colgados en Youtube por la propia artista. (8)



15. Grimaud. Sokhiev/Filarmónica de Berlín (BP Digital Concert Hall, 2010). La pianista francesa vuelve a repetir su acercamiento sombrío, anguloso y dramático, lo que no le impide ofrecer detalles extraordinariamente conmovedores en un segundo movimiento que poco a poco va acumulando tensión hasta alcanzar un clímax muy doliente. Por desgracia la dirección es gris, rutinaria, si bien los soberbios solistas de la orquesta hacen mucho por subir el nivel en sus intervenciones. En principio la filmación está disponible previo pago en la web de la orquesta, pero ha sido colocada por la Grimaud en YouTube para nuestro disfrute gratuito. Gracias de nuevo, guapa. (8)



16. Aimard. Boulez/Cleveland (DG, 2010). El compositor y director francés repite –esta vez con toma sonora no ya magnífica, sino histórica– su dirección de tímbrica incisiva y claridad inigualable, si bien la objetividad bouleziana prima por encima de los aspectos sensuales de esta página. Aimard se muestra nervioso y desconcentrado en el primero, quizá intentando resaltar los aspectos más modernos de esta música, pero pasando por encima de toda su poesía. Muy concentrado por el contrario el segundo –admirable el clímax preparado por Boulez-, aunque no lo suficientemente poético. Mejora en un tercero que, en cualquier caso, se entrega en exceso al virtuosismo.  (8)

7 comentarios:

ipromesisposi dijo...

Excelente repaso. Debo admitir mi desconocimiento de la lectura Martinon/Ciccolini, que ante tus encendidos elogios, subsanaré en cuanto pueda. Mil gracias por seguir ahí (al borde del precipicio).

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias pero... ¡mil perdones! Se me olvidó por completo -tuve la intención desde el principio- poner un enlace a tu propia comparativa, por cierto bastante más sabia que la mía. Aquí va el link para los interesados:

http://ipromesisposi.blogspot.com.es/2011/07/ravel-concierto-en-sol.html

Peter Aguero dijo...

Seguramente conoceras esta interpretación de Ciccolini con Arturo Tamayo, un pelin mas acelerada que la de Martinon, aprecio tus opiniones y me gustaria conocer acerce de esta: http://youtu.be/Yx3r2fvecrQ
Saludos.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Muchas gracias. De momento solo puedo ver YouTubes en el ordenador. Espero no tardar mucho en hacerlo en el televisor, pero la instalación aún no esá terminada. Soy muy despistado, así que no dudes en recordarme que vea este vídeo dentro de pocas semanas.

Anónimo dijo...

Hola Estimado Fernando !
finalmente pude conseguir el disco de la interpretación Ciccolini/Martinon : no puedo menos que decir : exquisito , delicioso , inmejorable !!!
Muchas Gracias

Julián

Anónimo dijo...

Hola Estimado Fernando
quisiera saber qué opinión te merece la interpretación de Entremont/Ormandy de este concierto. A mi en gral. me parece un eximio pianista pero aún no he tenido la suerte de pillar este disco compacto,
Gracias y Saludos Cordiales !

Julián

Anónimo dijo...

Hola Estimado Fernando
quisiera saber qué opinión te merece la interpretación de Entremont/Ormandy de este concierto. A mi en general me parece un eximio pianista pero aún no he tenido la suerte de pillarme este disco compacto,
Gracias y Saludos Cordiales !

Julián