jueves, 19 de abril de 2012

Tosca vuelve a Les Arts: apoteosis de la mediocridad

Si preguntarán ustedes qué demonios hago metiéndome otra vez en la Tosca del Palau de Les Arts cuando la producción de Jean-Louis Grinda ya me pareció un tremendo mamarracho en mayo de 2011 (enlace) y la soprano Oksana Dyka, que ha repetido su encarnación de la celosa diva, me dejó un tanto frío. La explicación es muy simple: habiendo acudido a Valencia para escuchar Thaïs (enlace), no podía dejar de aprovechar la visita para ver qué hacía con Cavaradossi el tenor tinerfeño Jorge de León, al que ya había escuchado varias veces en directo pero al que nunca le había visto en un rol tan comprometido.


Por lo pronto he de reconocer que mi inicial desconfianza era producto de los prejuicios: este chico puede con semejante papel. Puede en lo técnico, quiero decir. Da las notas, las da bien, proyecta perfectamente su voz por la sala y es capaz de ofrecer unos agudos de insólita brillantez y longitud. Pero al mismo tiempo sí puedo confirmar otra de mis sospechas: Jorge de León difícilmente va a ser un cantante que me fascine. Por las mismas razones por las que a otros le entusiasma, claro: su manera de entender el canto va mucho antes enfocada al lucimiento que a la recreación dramática de un personaje, o lo que es lo mismo, a epatar con pepinazos (tremendos sus “Vittoria”) que a frasear con morbidez y atención al matiz. Su manera de moverse en el escenario y de ofrecer poses de divo en momentos clave deja bien claro qué es lo que le va a este señor. Por otra parte debo puntualizar que en esta función de Tosca, la del sábado 14 de abril, De León fue de menos a más, mostrándose frío y reservón en el primer acto para brillar en un tercero impresionante, casi propio de una primera figura. Siempre dentro de su estilo, insisto.

No voy a repetir mi opinión sobre la soprano ni sobre la producción escénica. Pero sí diré que Marco Vratogna, mal cantante y mediocre actor, estuvo como Scarpia al nivel en él esperable: horroroso. La que queda con el culo al aire con su contratación es -me temo- Helga Schmidt, que pasa por ser tajante cuando un cantante no cumple las expectativas pero aquí se ha mostrado incapaz (porque sorda no está la señora) de resistir los envites de determinadas agencias.


Claro que lo que más “canta· en este sentido es lo de Omer Weller, presunto joven talento de la batuta que cuanto más actúa en Valencia más nos confirma su mediocridad. De acuerdo que no debamos comparar su recreación del título pucciniano con la que ofreció Zubin Mehta (al fin y al cabo fue el indio quien mejor ha dirigido Tosca, allá por 1972) en el estreno de esta producción. Pero lo que sí podemos es pedir al director israelí algo más de lo que ha ofrecido en el foso valenciano: una aceptable puesta en sonidos, con todo en su sitio pero sin sentido del color, sin variedad expresiva y sin la menor tensión interna. Su Tosca no ha sido -me parece que se equivocan quienes así lo han dicho- lenta, sino más bien flácida y morosa. Momentos clave -los clímax del enfrentamiento con Scarpia, los instantes previos al suicido de la protagonista- sonaron con alarmante desgana. Por si fuera poco la orquesta distó de ofrecer la brillantez a la que estamos acostumbrados: al día siguiente lo haría mucho mejor con Patrick Fournillier en el título de Massenet. Nos quedamos por saber cómo lo hace la batuta de Plácido Domingo en las dos últimas funciones programadas.

En resumidas cuentas: dejando a un lado la irregular pero muy interesante labor de Jorge de León y la correcta interpretación de Oksana Dyka, esta reposición de Tosca ha sido, merced a sus dos directores y a su infumable Scarpia, una verdadera apoteosis de la mediocridad. A olvidar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo. La dirección de Wellber ha sido malísima (le escuché una noche), pero Domingo dirigió bien el Jueves por la noche. De León estuvo muy bien, como Dyka, salvo que es fría. Vratogna muy flojo. No dá más de si. El resto correcto y muy bien Fabio Previati, el Sacristán. Me pareció una muy buena "Tosca"