domingo, 26 de enero de 2014

Tercera Sinfonía de Lutoslawski: discografía comparada

Este post lo publiqué originalmente el 15 de septiembre de 2009. Aprovechando que ayer se cumpleron 101 años del nacimiento del genial compositor polaco, he ampliado la comparativa sobre esta fascinante sinfonía con cuatro registros adicionales: Lutoslawski 1992, Blaszczyk, Gardner y Rattle. Además. he vuelto a escuchar la de Lutoslawski 1985 y la de Barenboim. La primera de ellas sigue siendo mi interpretación favorita. A la segunda he decidido subirle del 9 al 10, no solo porque me ha gustado ahora aún más que antes, sino también porque la de Rattle, magnifica pero un poco menos personal que la del argentino, me anima a "empujar" a la de éste hacia arriba. No he cambiado nada en los textos ya escritos.


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El próximo sábado la Orquesta Nacional de España ofrece en Alicante la Sinfonía nº 3 de Witold Lutoslawski, una verdadera obra maestra que no parece interesar mucho a nuestros programadores. Como me he animado a visitar el Festival de Música Contemporánea, he considerado oportuno realizar un repaso de todas las grabaciones discográficas a mi disposición, seis en total. Me faltan dos: la de Miroslaw Blaszczyk con la Orquesta Nacional de Silesia para el sello Dux y la de Edward Gardner con la Sinfónica de la BBC para Chandos.

La obra fue un encargo de la Sinfónica de Chicago y se escribió durante un dilatado periodo de tiempo, siendo estrenada por la formación norteamericana bajo la dirección de Sir Georg Solti el 29 de septiembre de 1983. Escrita con mano maestra y un lenguaje tan hermético como comunicativo -tal paradoja es posible en la música del autor-, resulta destacable la utilización de técnicas aleatorias que ponen a prueba la intuición y el virtuosismo de los intérpretes. Ni que decir tiene que las demandas hacia la orquesta son extraordinarias y que, por ende, la calidad de la misma determina en gran medida el resultado interpretativo. Aquí va, como aportación adicional, una relación de las duraciones de los diferentes registros comentados abajo.

Solti (sin contar los aplausos): 26’14’’
Salonen: 31’24’’
Lutoslawski 1985:
30’22’’
Wit I: 27’50’’
Lutoslawski 1992: 30’28’’
Barenboim: 27’23’’
Wit II: 31’37’’
Otaka: 34'31''
Blaszczyk: 30'58''
Gardner: 30’50’’
Rattle: 29'16''




1. Solti/Sinfónica de Chicago (CSO, 1 de octubre de 1983). En la ocasión del estreno, Solti hizo gala de su poderosísima personalidad y ofreció una versión electrizante, muy angulosa e incisiva, agresiva en el tratamiento de los metales y en buena medida “expresionista”, lo que no le impide hacer gala de un rico colorido y de un buen sentido de las texturas, aunque sí le lleva a desatender al peso de los silencios, a no ofrecer la flexibilidad suficiente y a pasar por encima de los aspectos más líricos y atmosféricos de la obra, que –como demostrarán otros directores– también los tiene. En cualquier caso la comunicatividad y brillantez propias del maestro enganchan desde el principio y no dejan respiro a lo largo de esta interpretación que parece ideal para acercar la obra a quienes más les cuesta acercarse a la música contemporánea. Por desgracia solo se puede adquirir en una edición especial editada por la propia orquesta a un precio bastante elevado (enlace). (8)




2. Salonen/Filarmónica de Los Ángeles (CBS-Sony, 1985). En la primera grabación de la obra que se editó comercialmente, el aún joven Salonen ofrece la interpretación “didáctica” por antonomasia. Todo está maravillosamente expuesto y explicado, con asombrosa claridad y solidísima arquitectura, guiándonos por todos los recovecos de la obra, clarificando todos los puntos que pueden quedar oscuros y sorprendiéndonos con un tratamiento de las texturas que emparentan la página con Ligeti. El problema es que con tanta atención a los árboles se pierde de vista el bosque; por momentos se echa en falta una dosis mayor de comunicatividad y -por qué no- de emoción. El final, en cualquier caso, es admirable. (8)




3. Lutoslawski/Filarmónica de Berlín (Philips, 1985). La visión personal del compositor, mucho más atento al análisis, al misterio y a los aspectos sensuales de la página que a la electricidad o la espectacularidad, se encuentra mucho más cerca de Salonen que de Solti, solo que aportando frente al maestro finés una dosis mucho mayor de flexibilidad, colorido, imaginación y riqueza de matices expresivos, haciendo además respirar a la música con mayor naturalidad y demostrando que esta obra contiene, pese a su carácter aparentemente hermético, una intensa dosis de humanismo y hasta de emotividad. La orquesta de Karajan se rinde incondicionalmente entregando todo su virtuosismo y musicalidad, y los ingenieros de Philips ponen la guinda con una espléndida toma sonora. (10)



4. Wit/Orquesta Sinfónica Nacional de la Radio Polaca de Katowice (Polskie Nagrania, 1988). Al igual que “era necesario” que el compositor dejara su visión de la obra en el podio, estaba cantado que “hacía falta” una versión con denominación de origen. Curiosamente Antoni Wit ofreció una recreación muy distinta a la del propio Lutoslawski para acercarse, aunque con unos parámetros expresivos mucho más moderados, a las posiciones de un Solti, no tanto por la premura de los tempi sino por su carácter nervioso, la angulosidad del trazo y la -solo relativa- agresividad que desprende. Por desgracia Wit no es capaz de ofrecer la solidez de la arquitectura ni de la electricidad del maestro húngaro, como tampoco la capacidad de análisis y el refinamiento de un Salonen, y su notable orquesta polaca no puede compararse a la Sinfónica de Chicago o a la Filarmónica de Berlín. La toma sonora, analógica y sin reprocesar, no ayuda. (7)



5. Lutoslawski/Sinfónica Nacional de la Radio de Polonia (Accord, 1992). En este registro en estudio de excelente sonido, el último que realizó en su vida, el compositor polaco repitió el milagro de seis años atrás con la Filarmónica de Berlín, quizá abundando más aún en los aspectos oníricos y misteriosos de la página aun sin descuidar las descargas de electricidad y las asperezas sonoras en los momentos adecuados. La orquesta lógicamente no es de primera, y eso se nota en los metales, pero ofrece verdadera magia sonora bajo una batuta capaz de las mayores sutilezas expresivas. (10)




6. Barenboim/Sinfónica de Chicago (Erato, 1992). La tercera y última grabación “obligatoria” era, claro está, la de la formación que realizó el encargo, pero esta lo hizo ya bajo la batuta de su nuevo titular. No cabe imaginar una visión más distinta que la de Solti, y eso que la orquesta es la misma y la duración le empararenta antes con él que con Lutoslawski, a quien se aproxima en buena medida con su visión atmosférica y sensual en la que la sutileza del trazo y la variedad de texturas –increíbles en esta recreación– son más importantes que la fuerza expresiva de la arquitectura o la visceralidad de las emociones. ¿Mirando antes al Impresionismo que al Expresionismo? Algo así. Hay que puntualizar, en cualquier caso, que Barenboim carece de la firmeza de trazo y de la tensión sonora que ofrecía el propio compositor para Philips, también de su fuerza en los clímax, pero a cambio aporta una dosis adicional de cantabilidad, de vuelo lírico, de humanismo, como si quisiera mirar –en el de Buenos Aires es inevitable– no solo a la música del siglo XX sino también al pasado romántico. La orquesta aporta el increíble virtuosismo que ya mostró con Solti en el estreno, además de un enorme olfato musical para sus intervenciones aleatorias. La toma sonora, sin toda la transparencia tímbrica deseable, ofrece una admirable amplitud espacial y una amplia gama dinámica. Eso sí, hay que poner el volumen bien elevado. (10)


 
 7. Wit/Orquesta Sinfónica Nacional de la Radio Polaca de Katowice (Naxos, 1995). Siete años después de su primera tentativa, las huestes polacas vuelven a probar fortuna y alcanzan un éxito mucho mayor. Tomándose las cosas con bastante más calma –es la interpretación más dilatada hasta la fecha–, Witt logra refinar el trazo, clarificar mejor las texturas, ofrecer mayor número de matices y enriquecer su enfoque atendiendo a los aspectos de la obra que antes había pasado por alto. La toma sonora, sin ser la ideal, es también mucho mejor ahora. Muy recomendable. (9)




8. Otaka/Orquesta Sinfónica Nacional de la BBC de Gales (BIS, 1995). Aprovechando la primera grabación mundial de Chantefleurs et Chantefables que dio razón de ser a este disco, el sello sueco enriquece la discografía con una interpretación que, además de estar espléndidamente grabada, es la más lenta de todas. Por ello mismo es quizá también una de las que ofrece mayor claridad en el entramado orquestal. Además, Tadaaki Otaka se muestra como buen concertador y un músico sensato que atiende a todas las facetas de la obra y posee cierta elegancia en su trazo. Por desgracia el maestro japonés, tal vez por culpa de la referida lentitud, no logra organizar de manera convincente las tensiones internas ni otorgar unidad, como tampoco es capaz de alcanzar las sutilezas del propio Lutoslawski ni de ofrecer la hondura de un Barenboim. El resultado, dentro de su digno nivel, termina siendo algo aburrido. (7)


 
9. Miroslaw Jacek Blaszczyk/Filarmónica Sinfónica de Silesia (Dux, 2004). Gran mérito el de una orquesta y un director fuera de los grandes circuitos internacionales levantar con semejante corrección esta obra maestra, con buen trazo, cuidadosa planificación e irreprochable equilibro entre los aspectos sensuales y líricos de esta música con los más viscerales. Por desgracia la competencia es importante, y aquí se echan de menos la magia sonora, la electricidad, la variedad expresiva y –en definitiva– la comunicatividad de las grandes recreaciones discográficas. Incluso la toma sonora, siendo muy buena, no está a la altura de los tiempos que corren. (7)




10. Gardner/Sinfónica de la BBC (Chandos, 2010). El maestro británico es de los que se apartan de la senda lírica propuesta por el propio compositor en su registro para Philips para apostar por el nervio, por la insicividad y hasta por lo agresivo, aunque sin renunciar a detallismo en el tratamiento de las texturas y sin precipitarse, sino dejando a la música respirar. El resultado es muy plausible, aunque sobra algo de estridencia, incluso de escándalo gratuito. La orquesta realiza una buena labor, pero su maleabilidad no es la de las grandes ni sus solistas resultan particularmente expresivos. (8)




11. Rattle/Filarmónica de Berlín (Digital Concert Hall, 2012). Sir Simon toma como modelo claro la realización del propio autor con la misma orquesta de 1985, y consecuentemente ofrece –armado de una técnica de batuta portentosa y secundado por una orquesta pletórica de facultades– una realización ante todo lírica y sensual, fascinante en el tratamiento de las texturas y muy emotiva, aunque quizá al británico se le va un poco la mano a la hora de “romantizar" la obra; un poco más de incisividad, de mala leche y de garra dramática en determinados no le hubiera venido mal a esta interpretación quizá un punto más amable de la cuenta, pero en cualquier caso de espléndido nivel. (9)

12 comentarios:

bruckner13 dijo...

Que te quieran cobra 195 dólares por 12 cds es directamente un robo. Muy mal la CSO.

Anónimo dijo...

Aparte de las 7 que comentas y las dos que mencionas y no tienes, hay más. Una que se vende como mp3 por Leon Botstein y la American Symphony Orchestra. Estuvo durante un tiempo en Spotify.

De las otras tres que te faltan fueron grabadas por el propio Lutoslawski. La primera está en el sello Accord en un cd con la Orquesta de la Radio Polaca de Katowice, y otra con la Orquesta de la Escuela de Música de Karlsruhe en el sello Artes. Por otro lado hay otra vesión más en LP y nunca editada en cd, a cargo de la Orquesta de la SWF dirigida por Kazimier Kord...

Curiosidades:

Tras el éxito de los documentales "Leaving home" dirigidos por Simon Rattle, se grabaron dos discos con los extractos que aparecían en los capítulos. En uno de los discos, están los últimos 10 minutos de la 3º por Simon Rattle y la CBSO.

En otro disco llamado Orchestra! en relación al documental que presentaba Dudley Moore, está el final de la 3º por Solti y la Orquesta del festival Schleswig Holstein.

Josep Pons dirigió esta obra a la JONDE hace unos 10 años en la Berliner Philharmonie.

El juicio sobre sus críticas, mejor me lo guardo...

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Gracias por las aportaciones. ¿Por qué no comparte usted su valoración sobre estas grabaciones? Todos nos enriqueceríamos con las mismas, y además prometo guardarme mi juicio sobre sus propias valoraciones.

Anónimo dijo...

Esencialmente, porque para hablar de los aspectos poco acertados de algunas versiones, Barenboim en particular, no necesito justificar las versiones hablando de la "dosis adicional de cantabilidad, de vuelo lírico, de humanismo" que desprende, porque a mi modo de ver no es cierto. Esa obra le queda grande y Barenboim no solo aburre, sino que además es tosco. Como ejemplo sirve el comienzo de la coda final, tras el comienzo con cuerda y piano, la trompa entra con un ataque muy áspero, cuando en el resto de las versiones, incluidas las del compositor entra de manera mucho más modesta, creciendo en el discurso conforme se van añadiendo intrumentos.

Por otro lado, no estoy de acuerdo en que la versión de Wit de Polskie Nagrania sea diferente de la Naxos y menos que el sonido no sea tan bueno. Es más, la de Polskie es mucho más detallada que la de Naxos, cuya percusión parece esconderse al fondo. Sí es cierto que la de Naxos es una versión de más fondo y que en conjunto resulta más acertada que la de Polskie. La del compositor en Phillips considero que es la mejor en términos artísticos, pero no de grabación, ya que parece grabada como si fuera una obra de cámara, sin fondo orquestal alguno, cuando Lutoslawski era especialmentem solvente en mostrarnos sus personales paisajes sonoros (grabaciones de otras obras en los años 70, con verdaderas joyas como su arrebatadora lectura del concierto para orquesta, pese a la falta de detalle en la percusión, que pocas grabaciones modernas, como la de Tortelier, han conseguido) En fin, así puedo seguir y seguir...

Anónimo dijo...

Por cierto, acabo de ver que la 3º por el propio Lutoslawski y la orquesta de la Radio polaca en Accord está en Spotify...

Agustín dijo...

Veo que la Filarmónica de Berlín ha habilitado lo que llaman el Digital Concert Hall, que consiste en pagar para oir sus conciertos. Me parece muy bien, puesto que mantener una orquesta como esa debe de ser muy caro, pero....¿cuánto gana y ha ganado Rattle por dirigir esa orquesta y cuál era el patrimonio de Lutoslawski cuando murió? Me gustaría saberlo.
A lo mejor hay que racionalizar los costes de muchos de esos organismos culturales y pagarlos entre todos (canon digital) o de lo contrario sólo las élites tendrían acceso a manifestaciones culturales que pertenecen a toda la humanidad.
Afortunadamente, Internet nos da muchas alternativas para poner el arte al alcance de todos y no sólo de unas pocas élites.
(Tal vez escriba todo ésto para descargar mi conciencia).

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

De esta Digital Concert Hall ya he hablado muchas veces aquí. En una entrevista, Rattle decía que claramente que se perdía dinero con ella, a pesar del patrocinio de Deutsche Bank y de la asociación con Sony. Entiendo que en gran medida es una labor promocional de la propia orquesta, y por descontado educativa, mucho antes que lucrativa.

Obviamente para acceder a la plataforma hay que rascarse el bolsillo, y no poco, además de poseer una buena conexión a internet. Ahora bien, haciendo cuentas sale mucho más barato esto que comprarse DVDs, habida cuenta del enorme fondo de catálogo disponible en ella.

Un saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Ah, con respecto a los antiguos mensajes anónimos de este post con pretensión de ningunearme, el autor era quien yo me sospechaba, como él mismo me confesó en Alicante. Sin comentarios.

Bruno dijo...

¿Cuánto cuesta un abono medio a un club de fútbol de postín?¿Una entrada?¡Élites!
El asunto es crear la demanda. No regalarla.
Aparte de otras consideraciones como el ejemplo que pone hace poco Gonzalo Badenes en La Razón sobre los fastos de la ópera o, más atrás, Frübeck con la re-reconstrucción del Teatro Real.

Anónimo dijo...

Fernando, solo daba mi opinión y disentía y disiento de tu criterio. No tenía intención de ningunear a nadie. Que cada uno saque sus propias conclusiones...

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

"Anónimo", la disensión está muy bien, pero el tono utilizado en tu mensaje implica, a mi entender, una clara mirada por encima del hombro, con frases como "El juicio sobre sus críticas, mejor me lo guardo..." o "así puedo seguir y seguir...". Me parece a mí que las cosas se pueden decir de otra manera.

Bruno, sin duda quiso usted decir Gonzalo Alonso, porque el excelente crítico valenciano Gonzalo Badenes hace mucho que falleció. Por otro lado, lo que a mi modo de ver hace la Digital Concert Hall es crear demanda: de discos, de conciertos, de música clásica en definitiva. Por eso merece la pena la inversión, aunque imagino que la politica fiscal alemana dará un buen apoyo a los sponsors, porque si no no se explica la intervención de Deutsche Bank.

Bruno dijo...

Sí, me refería a Gonzalo Alonso. No me meto con la iniciativa del Digital Concert sino con el prejuicio de que la cultura ha de ser gratis si queremos que llegue "al pueblo". Ya conoce Ud. mi manía de que la afición a la cultura se inculca de adolescente o de joven y luego ya gastarán su tiempo y dinero en libros, discos, conciertos,cine,etc.A los que les apetezca y tengan esa tendencia. Porque estas cosas parece que son minoritarias. La élite culta elegida por el sino, no la élite económica, que es otra cosa.

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