jueves, 21 de abril de 2011

Sutherland, la más casta diva

Bellini: Norma
Joan Sutherland, Fiorenza Cossotto, Charles Craig, Ivo Vinco.
Coro y Orquesta del Teatro Colón de Buenos Aires. Dir: Richard Bonynge.
Myto, 2MCD014.251
2 CDs – 145’
ADD
Diverdi
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Norma Sutherland Cossotto

Sumando versiones en vivo y en estudio, circulaban en cedé hasta ahora cinco registros de Norma protagonizados por la Sutherland, en todos ellos empuñando la batuta su marido, y nada menos que nueve con la Cossoto encarnando a Adalgisa. Obviamente, la más alta calidad de sonido queda reservada para las grabaciones “legales”, dos de la soprano (Decca 1964 y 1984), y otras tantas de la mezzo (Decca 1967 y RCA 1972). Disponiendo de tan amplia oferta, ¿qué sentido tiene la publicación de una toma radiofónica, en mediocre estéreo excesivamente ecualizado, de esta función del dos de julio de 1969 en el Teatro Colón? Pues que por primera vez podemos escucharlas juntas.

La experiencia permite entrar en el juego de las comparaciones: frente a la Adalgisa de carnal sensualidad que perfila la Cossoto, puro temperamento italiano, la Norma distante, intocable, por encima del bien y del mal, que recrea la australiana. ¿Cómo lograría Pollione concebir dos hijos con ella? Bromas aparte, y a despecho de sus insuficiencias dramáticas, no podemos regatearle a la Sutherland riqueza canora -un placer para los oídos su fraseo mórbido y elegante- y rigor estilístico. Podrá preferirse a la Callas, a la Gencer o a la Caballé, qué duda cabe, pero esa es otra historia.

Atractivo adicional de esta grabación es ser uno de los escasos testimonios relevantes del londinense Charles Craig (1919-1997), heldentenor -así se le denomina en la carpetilla- del que sólo se encontraban disponibles tres recitales (Testament), un Otello en inglés ya de fecha avanzada (Chandos 1983) y alguna que otra cosa sin importancia. No deja de recordar a Jon Vickers por su voz poderosa, no precisamente bella y de tintes marcadamente anglosajones, si bien carece del talento dramático de aquél y su afinación y emisión no son siempre irreprochables. Sea como fuere, su instrumento es adecuado para Pollione (que demanda un tenor dramático, no se olvide), cantando el personaje con buen gusto y acentos heroicos.

Tosco y engolado Ivo Vinco, uno de los Oroveso oficiales de la época. Reparemos finalmente en la dirección de Bonynge, un director de foso al servicio de su esposa, sí, distante de lo genial, también, pero responsable de algún que otro hallazgo y capaz de encontrar el equilibrio entre calidez y refinamiento que demanda Bellini.

En suma, una novedad absoluta de elevado interés para “especialistas”. Para los recién llegados hay otras opciones, como el DVD de la emblemática grabación de Orange con la Caballé, las arriba citadas y, claro está, las diversas de la Callas. Eso sí, la presente ocupa tan sólo dos cedés.

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PS. Artículo publicado en el número de abril de 2002 de la revista Ritmo. Decir que Pollione demanda un tenor dramático fue un error por mi parte, aunque sea cierto que el papel haya sido abordado con frecuencia por instrumentos de cierto peso.

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