martes, 5 de abril de 2011

Pons y la ONE en homenaje a Visconti

Si como director me parece de lo más irregular e imprevisible, en su faceta de programador Josep Pons me resulta interesantísimo. Su propuesta para el pasado fin de semana al frente de la Orquesta Nacional de España fue todo un acierto, combinando las Danzas de El Gatopardo de Nino Rota con la Quinta de Mahler, cuyo Adagietto permanecerá siempre ligado a Muerte en Venecia por obra y gracia de Luchino Visconti, figura a la que este tan largo como atractivo programa rendía homenaje. Buena manera de hacer venir hasta la sala de conciertos a los cinéfilos, al tiempo que se abre un merecido hueco al compositor milanés en la agenda de nuestras formaciones sinfónicas, tan reacias a incluir música de cine en sus programas.


Del disco que Josep Pons grabó para Harmonia Mundi con música de Nino Rota guardo un triste recuerdo: me irritó cómo estaba dirigido (escúchese este repertorio a Riccardo Muti o a Yannik Nézet-Séguin) y lo guardé en algún rincón remoto de mi estantería. Cuando ahora le he vuelto a escuchar las Danzas no me he disgustado tanto, y hasta he de reconocer que el maestro se ha esforzado por frasear con elegancia, cantabilidad y delectación. Quizá demasiada: a mí me parece que la música de Nino Rota no es tan afeminada. Una dosis menor de preciosismo y algo más de brillantez, de sentido del humor y de entusiasmo por parte de la batuta no hubieran venido nada mal.

La Quinta de Mahler me interesó mucho en su primera media hora, haciendo gala Pons de buen pulso, irreprochable idioma e innegable convicción; únicamente alguna frase demasiado dulce en el segundo movimiento indicaba que el maestro terminaría cayendo en la trampa de "hacer bonito". El tercero me pareció bastante correcto, aunque no estoy de acuerdo con la idea de colocar al trompa solista (por cierto muy notable, aunque a mí personalmente no me gustase mucho su sonido) junto al podio, porque en semejante ubicación le resulta muy difícil empastar. El enfoque del Adagietto fue coherente con el homenaje a Visconti y su Muerte en Venecia: lánguido, tristón y decadente. A esas alturas el Rondo-Finale me resultó aburrido, aunque justo es reconocer que, como en el resto del concierto, Pons cuidó la sonoridad, evitó el escándalo gratuito y obtuvo un magnífico rendimiento de la orquesta. Esto ultimo fue quizá lo mejor de la matinal del domingo 3 a la que asistí: comprobar que la ONE, cuando se lo toman todos muy en serio, sabe estar a la altura de lo que debería ser siempre, es decir, nuestra más importante formación sinfónica.



Me gustaría añadir que mi gozo al comprobar que José Luis Pérez de Arteaga escribía las notas al programa (enlace) se transformó en decepción al descubrir que la mayor parte de ellas son una transcripción casi literal -hay ligerísimas modificaciones y diferentes amputaciones- de su excelente libro dedicado a Mahler: página 8 a la 21 de las notas se corresponden con las 291 a 298 de la monografía, esto es, con la sección correspondiente a la Quinta mahleriana, si bien desde el segundo párrafo de la página 10 hasta el primero de la 13 nos encontramos con una interpolación de las páginas 111 y 113, de nuevo con alguna que otra variación esporádica y con la inclusión (única novedad en el programa de mano de la ONE con respecto al libro) de una breve cita del diario de Alma Schlinder sobre la frustración ante una cena a la que Mahler no asistió. En ningún caso Pérez de Arteaga (auto)cita su monografía, lo que podría dar pie a entender que estas notas son un texto nuevo escrito para la ocasión por encargo de la Nacional de España. La verdad, esperaba otra cosa de él.

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