sábado, 16 de enero de 2010

La Filarmónica de Berlín on line: una maravilla, pero no tanto

Después de pensármelo mucho, me he rascado el bolsillo y me he suscrito durante un mes al "Digital Concert Hall" de la Filarmónica de Berlín, o lo que es lo mismo, a la posibilidad de ver en la red, via streaming, todos los conciertos de esta temporada y de la anterior, más algún otro de la 2007/2008, pagando una suma cercana a los cuarenta euros (enlace); la suscripción se puede prorrogar hasta el final de la presente temporada, pero la suma sube de manera sustancial.


¿Resultados? Impresionantes, pero con algún reparo más o menos serio. Y es que la calidad de imagen es en principio portentosa, superior a la de un DVD normal en definición, tan elevada que no importa demasiado que en algún momento pueda percibirse cierta artificiosidad en el movimiento o alguna pixelación en el fondo de la pantalla.

El problema es que esa calidad, la máxima de las tres que se ofrecen, no puede ser disfrutada por mi conexión de Telefónica de 10 Megas: la imagen se bloquea cada dos por tres. La calidad intermedia sufre algun corte, lo que tampoco es de recibo, así que hay que irse a la calidad más baja, que es digna pero queda lejos del ideal.

Además, no es fácil conectar el sonido de un ordenador portátil viejo al receptor de un equipo de música. En mi caso probé a pasar el sonido primero a la TV y de allí al receptor, pero extrañamente suena solo por un canal. Lo suyo sería tener un ordenador con salida HDMI, lo que no es mi caso, aunque sí dispongo (me lo he regalado por Reyes) un televisor Full HD bien preparado para la revolución del Blu-Ray.

Así las cosas, la única solución es utilizar algún programa para capturar la imagen de la red, y luego, con el archivo ya completo en el PC y sin saltos de ninguna clase, disfrutar de la audición. Desde el disco duro, y echándole tiempo al asunto, se pueden pasar los archivos a DVD, pero lo cierto es que con la conversión se pierde algo de calidad. El sonido, por otra parte, es irreprochable, y no se ve afectado por la molestísima compresión dinámica que perjudica a la mayoría de las retransmisiones televisivas.

La cosa parece más o menos clara: el futuro de la música grabada pasa por la red, sea pagando o gratuitamente, pero la tecnología -en este caso, la velocidad de circulación de los datos- sigue suponiendo una rémora considerable. A la espera de que las ciencias continúen adelantando que es una barbaridad, yo iré disfrutando de algunos de estos conciertos e iré dejando por aquí mis impresiones.

1 comentario:

vi.ac.,ma dijo...

Tienes razon Fernando, el futuro pasa por los dos formatos:
1º que las casas de discos digitalicen todos sus fondos y estos sean accesibles a descargarse a cambio de un precio simbolico,sobre todo para grabaciones antiguas y mas que amortizadas.
2º Que los discos sean objetivamente interesantes,grabando nuevos repertorios.