lunes, 20 de julio de 2009

Decca Classics Recitals: esencias de otros tiempos

BERGONZI, Carlo. Obras de Verdi, Meyerbeer, Giordano, Cilea y Puccini. Orquesta de la Academia de Santa Cecilia. Dir: Gianandrea Gavazzeni.
Decca, 475 392-2
42’38’’
ADD
Universal
**** R



CRESPIN, Régine. Obras de Verdi, Ponchielli, Mascagni, Puccini y Boito. Orquesta del Covent Garden. Dir: Edward Downes.
Decca, 475 393-2
45’29’’
ADD
Universal
****


GUEDEN, Hilde. Páginas de opereta vienesa. Orquesta de la Ópera de Viena. Dir: Robert Stolz.
Decca, 475 394-2
44’20’’
ADD
Universal
***



HORNE, Marilyn. Obras de Rossini, Meyerbeer, Mozart y Donizetti. Orquesta del Covent Garden. Dir: Henry Lewis.
Decca, 475 395-2
51’04’’
ADD
Universal
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MERRIL, Robert. Obras de Verdi, Leoncavallo y Giordano. New Symphony Orchestra of London. Dir: Edward Downes.
Decca, 475 396-2
40’41’’
ADD
Universal
**


TEBALDI, Renata y CORELLI, Franco. Obras de Puccini, Verdi, Cilea, Ponchielli y Zandonai. L’Orchestre de la Suisse Romande. Dir: Anton Guadagno.
Decca, 475 522-2
44’22’’
ADD
Universal
**

La mayor parte de este material ya había salido en cedé. La novedad es que ahora lo hace respetando su formato original, incluyendo exclusivamente el contenido de los vinilos -unos cuarenta y cinco minutos de audición- y la portada y contraportada originales de los mismos, todo presentado en un formato digipack muy atractivo, sí, pero que obliga a usar lupa si se quiere leer el texto de las notas originales. Pese a ello, no se ha tenido a bien incluir un cuadernillo con información: hay que ahorrar papel en estos tiempos de crisis.

Sea como fuere, los nostálgicos del vinilo encontrarán aquí seis lanzamientos muy atractivos, estando el interés musical más que garantizado para todos, por lo bueno y por lo malo.

Buen ejemplo de lo último es el recital de Corelli y Tebaldi, oportuna ocasión para que el melómano se plantee, si aún no lo ha hecho, hasta qué punto la fama de ambos se basaba antes en la extraordinaria belleza y calidad de sus privilegiados instrumentos que en su capacidad para servir al compositor y a sus personajes. El mediocre resultado de estas grabaciones realizadas en 1972, ella con la voz hecha polvo y él acentuando sus defectos de siempre, ofrece una posible respuesta.

El recital que bajo la notable batuta de Gavazzeni registrara un pletórico Bergonzi allá por 1957, con sonido tan excelente como en el resto de estos discos, es por el contrario un prodigio. Que aquí se muestre más exhibicionista que en sus grabaciones en estudio de óperas completas no sólo no molesta, sino que resulta lógico y hasta deseable: con el de Parma el ardor viril no está reñido con el buen gusto.

La misma combinación de musicalidad, temperamento ardiente e instrumento de primera magnitud -el registro grave es tremendo, a pesar de ciertas irregularidades- encontramos en Marilyn Horne, una mezzo ciertamente magistral. Al menos para sus consabidos roles masculinos, porque cuando le toca hacer de señorita la cosa cambia.

Menor interés presenta el otro divo norteamericano de esta colección: el neoyorquino Robert Merril, quien aun algo corto por abajo no tenía una mala voz, demuestra aquí ser un intérprete monocorde, tosco y escasamente adecuado para Verdi, compositor que ocupa la mayor parte de su recital de 1963 dirigido por Edward Downes.

La misma discreta y un tanto ruda batuta encontramos en el disco de Régine Crespin grabado en fechas cercanas, pero por suerte la soprano de Marsella, con una voz bella y más cómoda en el grave que en el agudo, era un prodigio de musicalidad y buen gusto. Eso sí, antes en un estilo tópicamente francés, esto es, mórbido, elegante y equilibrado, sin perder jamás la compostura, que en una línea propiamente latina.

Donde sí hay sintonía entre artistas y repertorio es en el disco que cierra con burbujas de opereta vienesa este lanzamiento, interpretado por la en su momento ilustre Hilde Gueden y el compositor y director octogenario -estrenó en 1905 La viuda alegre- Robert Stolz. Algo efectista él al frente de la maravillosa orquesta, ella con agudos estridentes y más cursi que seductora (donde se ponga la Schwarzkopf...), lo cierto es que con ambos estás garantizadas las esencias de otros tiempos. Y de eso se trata en esta colección.

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Artículo publicado en el número de junio de 2004 de la revista Ritmo.

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