sábado, 10 de enero de 2009

Sensacional Segunda de Rachmaninov por Rozhdestvensky

Cuando hacemos un repaso mental de las versiones "de referencia" de alguna obra de repertorio pensamos inmediatamente en esas cuatro o cinco grabaciones míticas realizadas por las grandes discográficas. Por desgracia, con frecuencia se nos pasan de largo realizaciones de altísimo nivel que, al encontrarse en sellos no muy conocidos, han conocido una difusión limitada. He aquí un ejemplo de ello, una sensacional Segunda de Rachmaninov a cargo de Gennadi Rozhdestvensky y la Sinfónica de Londres que he podido conocer gracias a mi amigo y colega Gonzalo Pérez Chamorro.

La grabación la realizó en 1988 el sello Pickwick, que por aquél entonces andaba enfrascada junto a la orquesta londinense en una serie de registros de páginas populares bajo la batuta de directores como Richard Hickox, Sir Charles Mackerras o Rafael Frühbeck de Burgos. De la sinfonía de Rachmaninov la London Symphony tenía ya una grabación que aún hoy sigue estando considerada como referencial, la grabada por André Previn en 1973 (EMI); por ello la opción de contar con Rozhdestvensky fue todo un acierto, ya que el director ruso plantea una visión muy diferente de la pieza.

Frente al carácter atmosférico y melancólico por el que optan muchos de los directores, entre ellos el citado Previn o el gran Kurt Sanderling (en su segunda grabación, la de Teldec), Rozhdestvensky propone una lectura dramática, tensa y escarpada, que se aparta por completo no ya de la blandura decadente, sino también de lo contemplativo y lo ensoñador. Claro que no por ello deja de ser intenso, efusivo y apasionado como el que más, con lo que el resultado es irreprochable. Además al maestro ruso consigue construir el amplio edificio sonoro (se trata de la versión íntegra de la partitura, claro está) sin la menor caída de tensión y diseccionar la riquisísima paleta orquestal procurando poner de relieve los timbres más incisivos; a esto último contribuye una toma sonora un pelín áspera, aunque también de amplia gama dinámica y extraordinaria espacialidad.

A mi modo de ver, las citadas de Previn y Sanderling siguen siendo dos de las interpretaciones discográficas "de referencia" de la obra, sin olvidar la soberbiamente grabada de Askenazy (Decca, 1981) ni los sublimes adagios de Previn con la Royal Philharmonic (Telarc, 1985) y de Pedro Halffter con la Sinfónica de Sevilla (RTVE, 2006). Aun así, esta de Rozhdestvensky, al igual que la magnífica de Maazel (Deutsche Grammophon, 1982), aporta una visión renovadora que es necesario conocer para comprender hasta que punto es admirable esta partitura aún hoy menospreciada por muchos. El registro se puede conseguir a muy buen precio en dos ediciones diferentes en tiendas como Amazon, y en formato MP3 en la propia página de la orquesta. Y también se puede localizar... donde todos ya sabemos. ¡A por ella!

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