lunes, 26 de mayo de 2008

Plácido canta copla

Por fin he podido escuchar el disco con tranquilidad. Debo de ser el único al que le ha gustado. Por Plácido, claro está. Salvando algún resbalón muy puntual, la voz se conserva maravillosamente. Dicen que Kraus la tenía estupenda para su edad. Pues bueno, Plácido con los mismos años la tiene mucho mejor: le suena fresca, joven, lozana, bellísima, con esmalte, llena de armónicos... Otra cosa es que confundamos estado vocal con capacidad para dar agudos. Entonces apaga y vámonos.

Como intérprete sigue siendo fenomenal. El estilo puede discutirse, sí, pero uno se derrite ante tal derroche de musicalidad y esa verdadera emoción que no necesita recurrir a efectismos, como sí le pasa a su imitador Villazón, buen cantante que no le llega, de momento, a la suela del zapato, ni por técnica, ni por comprensión de los personajes ni por autocontrol.

Lo que me ha parecido un espanto es la Orquesta de la Comunidad de Madrid, que hace un verdadero ridículo al enfrentarse a estas orquestaciones tan hollywoodienses un tanto horteras. Roa dirige con garbo, eso sí, pero los músicos suenan fatal. ¡Qué violines! Claro, qué puede esperarse de una formación a la que dirigen habitualmente batuteros como Luis Remartínez o Miquel Ortega. Así nos va. Si este disco se vende por el extranjero haremos más ridículo que con el chiquichiqui ese...

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