viernes, 30 de mayo de 2008

El pelota número uno

El otro día me partí de risa leyendo las nuevas memeces del pelota musical número uno de este reino en sus últimas notas al programa. Pedanterías varias y rimbombantes autoelogios sazonan el contenido, como en él suele ser habitual, pero lo más descacharrante es ver cómo pelotea de la manera más descarada a quien le encargó esas mismas notas. Pero hombre, por Dios, ¿no se da usted cuenta de que hace el ridículo?

Como crítico, este señor tiene la credibilidad completamente perdida. Y es que todas, absolutamente todas las críticas que este señor realiza a los espectáculos protagonizados por quien le encargó esas y otras muchas notas (entre otras tareas diversas) alcanzan una valoración muy positiva. Sin ofrecer ningún tipo de argumentación estética, claro está: sus críticas se limitan a hablar de las obras interpretadas y a cerrar el texto con muy encendidos elogios hacia la labor del artista citado. Crítica argumentada, jamás. ¡Y encima en la redacción del periódico le pagan por ello! Hay que tener poca vergüenza. Al menos en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, ha tenido la deferencia de no escribir él mismo la crítica del espectáculo.

Comprendo que para muchos aficionados leer a este caballero puede suponer un buen rato de diversión, pero la imagen que está dando de sí mismo, de su medio de comunicación y de su idolatrado artista no es nada, pero que nada buena. Y a los implicados no parece importarles lo más mínimo.
Algún día escribiré algo sobre el pelota número dos, que vive solo a cien kilómetros del anterior.

1 comentario:

Pablo J. Vayón dijo...

Hombre, no, me dejas en ascuas...