jueves, 30 de abril de 2009

La orquesta del Reich


Como hoy mismo parto para Berlín, me ha parecido el momento oportuno para ver -y traer a este blog- el aplaudido DVD con el que Enrique Sánchez Lansch abordó hace un par de años el espinoso tema de las relaciones entre la Berliner Philharmoniker y el III Reich. Un régimen que, además de apoyar a la orquesta y ofrecer para sus integrantes una situación privilegiada entre el resto de los alemanes, esto es, lejos del frente, utilizó a la mítica formación para, en un primer momento, hacer propaganda del presunto interés del gobierno nacionalsocialista por la música, y ya al final de la guerra para dar un cierto maquillaje de normalidad cultural en una ciudad terriblemente acosada por las fuerzas aliadas.

La narración, que se extiende a lo largo de hora y media, resulta tan sobria como ágil, estableciendo una mirada objetiva -sin desdeñar la emotividad cuando es necesario- que no pretende emitir juicios morales, sino hacer pensar: cuando termina el documental uno se lleva un montón de interrogantes consigo, y esto es lo más grande que se puede conseguir en semejante género audiovisual. Los testimonios, muchos de ellos de primera mano, resultan sumamente enriquecedores. Las imágenes del Berlín de la época son tan fascinantes que saben a poco. Y además podemos ver, aunque sea brevemente, a gente como Furtwängler, Krauss y Celibidache en acción. Lo más curioso para el público español, ver a Kna dirigiendo el los jardines del Partal de la Alhambra.

De propina, el célebre preludio de Maestros Cantores por Furtwängler en la fábrica de la AEG, una filmación de 1942 donde vemos a la Filarmónica de Berlín tocando para unos trabajadores de semblante comprensiblemente sombrío que no siempre parecían estar interesados en lo que allí estaba pasando. Furt ofreció para la ocasión una interpretación incandescente, a ratos visionaria, pero no del todo paladeada en las secciones líricas, y quizá algo cuadriculada en los pasajes humorísticos. Da igual: el testimonio histórico es de primerísimo orden. A pesar de la habitual dejadez del sello Arthaus, en esta ocasión los subtítulos en castellano están bastante cuidados. DVD imprescindible.

martes, 28 de abril de 2009

El desvergonzado provincianismo de la prensa valenciana: Chailly y Maazel

A mi modo de ver Beckmesser tiene razón (enlace). Todo apunta a que es la prensa valenciana quien se ha cargado las negociaciones del Palau de Les Arts con Riccardo Chailly. Ahora queda claro que el milanés iba a venir. Que estaba todo “atado y bien atado” lo demuestra, por pura lógica, la existencia misma de ese contrato cuya amarillista publicación por parte del diario Las provincias hizo que el gran director, a la vista de lo que se le venía encima, terminara dando un rotundo no a un futuro que bien podemos imaginar (las producciones líricas se preparan con tiempo) que estaba ya más que planificado.

Por ello mismo me asombra que el referido diario tenga el morro de decir en su edición de hoy que las exigencias de Chailly “excedían al auditorio”. Eso parece falso: si el contrato estaba preparado es que el Palau estaba más que dispuesto a satisfacer sus emolumentos. Con semejante falsedad Las provincias intenta lavar cara ante su responsabilidad en todo este asunto y seguir en su marcada línea de boicot (basta acudir a la hemeroteca digital) al proyecto valenciano.

Que el genial Maazel se quede dos años más es, lo dije en mi post anterior, motivo de felicidad para todos. Sobre todo cuando, según se ha sabido hoy, ha aceptado rebajar (dicen que de manera sustancial) su sueldo. ¿Al nivel que exigía Chailly? Eso nunca lo sabremos, pero es de suponer que por ahí irán los tiros.

Ahora bien, que nos alegremos de esta circunstancia no nos debe impedir reflexionar sobre el terrible poder que la prensa puede ejercer en cuestiones culturales. En Valencia se podían haber cargado un proyecto con muchísimo futuro que sólo a última hora, por una prudente reflexión de Maazel, se ha podido rescatar. Esperemos que de aquí en adelante muestren un poco más de vergüenza o, al menos, que los aficionados sean conscientes de hasta qué punto el amarillismo provinciano puede torpedear la vida cultural de una ciudad. Y exijan responsabilidades a quien realmente hay que exigírselas.

lunes, 27 de abril de 2009

Maazel sucede a Maazel en el Palau de Les Arts

La noticia ha salido hace un rato: Maazel renueva por dos años ese contrato en el Palau de Les Arts que él mismo se había negado a renovar. Ha sido sin duda la mejor solución tras el fracaso de las negociaciones con Riccardo Chailly, salvajemente boicoteadas por algún desvergonzado con la inestimable ayuda de un no menos desvergonzado medio de comunicación al que los aficionados de Valencia deberían pedir cuentas por hacerles quedarse sin un director, el milanés, que hubiera hecho cosas maravillosas, en lo artístico y también en lo comercial, para terminar de situar al Palau en primera línea de la ópera mundial.

Pero bueno, la continuidad de Maazel es una noticia extraordinaria. ¿Pesetero? Muchísimo. ¿Antipático? Desde luego, aún me acuerdo de cómo reaccionó en Sevilla allá por la Expo 92 cuanto un pobre aficionado se acercó a pedirle un autógrafo. ¿Irregular? Bien lo sabemos los que conocemos su discografía. Y es también otras cosas más que no se pueden decir.

Pero Lorin Maazel es asimismo un director genial. Su técnica de batuta es seguramente la mejor de la segunda mitad del siglo XX. Su instinto musical, de primer orden. Su creatividad, extrema. A veces es capaz de hacer cosas rematadamente malas, en otras ocasiones se queda en lo simplemente correcto, pero últimamente (las grabaciones radiofónicas que me llegan de la Filarmónica de Nueva York me están dejando asombrado) es el mejor Maazel el que más hace acto de presencia. De la Turandot que ha ofrecido en Les Arts todo el mundo habla maravillas. Y el concierto sinfónico que allí le presencié (enlace) fue de los que dejan larga huella.

Maazel se encuentra muy orgulloso de la orquesta que ha formado. Los músicos están contentísimos con él. La reciente gira conjunta dejó a ambas partes con un gran sentimiento de tristeza por el presunto fin de la relación. Pero ese viejo zorro de la batuta ha recapacitado para bien de todos. Una pena lo de Chailly, pero tenemos que alegrarnos muchísimo de que unos de los más geniales directores del momento siga dos años más al frente de la que, ahora más que nunca, es "su" orquesta. ¡Y qué orquesta! Enhorabuena para todos, y muy especialmente para los aficionados de Valencia. Ahora, a ver si en su nueva etapa se deja grabar en DVD...

sábado, 25 de abril de 2009

Mascagni dirige Cavalleria rusticana

Mascagni: Cavalleria Rusticana (+ páginas orquestales de Il barbiere di Siviglia, I Vespri siciliani, L' amico Fritz, I Rantzau, Guglielmo Ratcliff, Iris y Le maschere).
Beniamino Gigli, Lina Bruna-Rasa, Gino Bechi, Giulietta Simionato, Maria Marcucci. Orquestas de la Scala de Milán y de la Ópera Estatal de Berlín. Director: Pietro Mascagni
2 CDs. Naxos 8. 110714-15

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Bela Lugosi y Johnny Weissmuller fallecieron pensando ser los personajes cinematográficos que les hicieron famosos en los años treinta. Lina Bruna-Rasa, creyéndose Santuzza. Escucharla hoy en este papel nos produce las mismas contradictorias reacciones que ver a los antedichos encarnando a Drácula o Tarzán. Ellos establecieron el modelo para su época. La nuestra es otra.

Pero en esta Cavalleria, grabada en abril de 1940 para celebrar el cincuentenario de su estreno, hay aún mucho más morbo. Por ejemplo, escuchar la voz del compositor -por entonces director musical de La Scala merced a sus simpatías por el fascismo- en un saludo previo al oyente para seguidamente apreciar su notable labor a la batuta. Un Gigli parco en matices y profundización dramática pero tan seductor como siempre. Un Gino Bechi dueño de uno de esos vozarrones que tanto gustaban antaño. Y, sobre todo, una jovencísima Simionato que encarna admirablemente a Mamma Lucia antes de convertirse en una de las grandes Santuzzas del siglo XX.

En los cincuenta y dos minutos de propinas Mascagni dirige admirablemente aburridas obras suyas, se queda algo corto en Verdi y comete disparates varios en Rossini. Interesantísimo.

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Artículo escrito para el número de noviembre de 2001 de la revista Ritmo pero finalmente no publicado.

jueves, 23 de abril de 2009

Karl Böhm: un gran Beethoven y la mejor “Nuevo Mundo”

He aquí una edición imprescindible para todo amante de la música sinfónica, un DVD que ha de servir no sólo para disfruta tope, sino también para reconsiderar la con frecuencia minusvalorada -incluso ninguneada- figura de Karl Böhm (1894-1981), seguramente “sólo” un sólido kapellmeier en sus primeros años, pero desde luego un grandísimo director en los últimos lustros de su dilatada trayectoria. Incluso desde un poquito antes, como demuestra esta Séptima de Beethoven de 1966 al frente de la Sinfónica de Viena.

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Filmada en blanco y negro y lastrada por una toma sonora monofónica sólo correcta, esta interpretación es una buena muestra de cómo Böhm podía conseguir una extraordinaria fuerza expresiva sin abandonar una óptica apolínea en la que se imponen el equilibrio de la arquitectura, la belleza sonora y la sobriedad de la forma. Lejos de otras lecturas mucho más sanguíneas, extrovertidas y vitalistas, el de Gratz consigue que esta página adquiera toda la fuerza, la elegancia y la grandiosidad de la mejor arquitectura griega. Pero construida no con el gratino de Klemperer, sino con mármol de la mejor calidad.

Los cincuenta y cinco minutos de ensayos (subtítulos solo en inglés y francés) se hacen aburridos pero son reveladores. Lejos de dar indicaciones expresivas, Böhm se limitaba a repetir cosas como “un poco más bajo”, “tómense su tiempo” o “un poco antes”; pero aun así -o precisamente por eso- conseguía unos resultados de una fuerza extraordinaria, como demuestra en un arrebatador, implacable cuarto movimiento. Interpretación formidable, pues, aunque existen en DVD (ediciones japonesas que me costaron un ojo de la cara) otras dos aún más impresionantes. Lógico, porque se trata de realizaciones ya de 1975 y 1980, respectivamente, lo que equivale a decir de la etapa más admirable del director.


De 1978 es la Sinfonía del Nuevo Mundo que completa este DVD editado por Medici Arts. De un Böhm de ochenta y cuatro años, pues, lo que equivale a decir de un Böhm genial. Para mi gusto se trata de la mejor versión de la Novena de Dvorák que he escuchado. Y es que nuestro artista, con la complicidad de una Filarmónica de Viena de bellísimo pero aquí nada hedonista sonoridad, consigue como nadie ofrecer la visión de esta partitura que mí más me convence, es decir, una visión extremadamente sombría y pesimista que deja de lado cualquier referencia folclórica para centrarse en la esencia del drama.

El primer movimiento resulta así terrible y escarpado; el célebre largo suena con doliente amargura, nos conduce a un clímax sobrecogedor y luego concluye en la mayor desolación; el scherzo resulta mucho antes dramático que evocador, aunque Böhm no llega a abrir las puertas del infierno que sí abría Kertész con la Sinfónica de Londres; y el último movimiento olvida la retórica para manifestarse como una terrible lucha contra el destino que culmina, como no podía ser de otra forma, con una coda rebelde, angustiosa, contundente y terrible.

Claro que para ofrecer todo ello a Böhm (¡qué cara de mala leche pone cuando dirige!) no se le mueve pelo y hace siempre gala en lo sonoro de esa sobriedad marmórea de la que antes hemos hablado. Impresionante. Lástima que el sonido (estereofónico, sin multicanal) no sea tan extraordinario como el del CD que llegó a conocer una fugaz edición en España gracias a la colección de quiosco que coordinó hace años Ángel Carrascosa. En cualquier caso, DVD a tener en la estantería. En lugar preferente.

miércoles, 22 de abril de 2009

Las bodas de Fígaro por Colin Davis en Philips

MOZART: Las bodas de Fígaro.
Wixell, Norman, Freni, Ganzarolli, Minton, Casula, Grant, Tear, Lennox, Watson. BBC Chorus, BBC Symphony Orchestra. Dir: Sir Colin Davis.
Philips, 475 6111
3 CDs. 175’29’’
ADD
Universal
** M

Estas Bodas de 1971 fueron importantes por ofrecer la primera grabación de la genial partitura en su integridad. Hoy, sin embargo, cuentan con demasiada competencia. La dirección del joven Colin Davis se muestra centrada y voluntariosa, pero no es del todo refinada -más bien al contrario-, ni muy creativa, ni especialmente poética. Lilian Watson, deliciosa Barbarina, es lo mejor de un desequilibrado reparto en el que una Freni y una Norman algo por debajo de lo en ellas esperable convencen bastante más que un Ganzarolli y un Wixell que procuran teatralizar sus personajes, pero que en lo puramente vocal -como era de esperar- dejan mucho que desear. Bien el Cherubino de la Minton, y poca cosa el resto.

Sin salir del mismo sello y también en serie media, de nuevo con la partitura íntegra pero aquí en interpretación más convincente y con mucho mejor sonido, la versión de Marriner resulta muy preferible. Ah: si viaja usted a Japón, no deje de traerse el DVD de Böhm/Ponelle, una verdadera referencia.

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Artículo publicado en el número de julio-agosto de 2004 de la revista Ritmo.

PS. A estas alturas, las geniales Nozze de Böhm/Ponelle llevan ya tiempo en DVD en el mercado europeo. Colin Davis tiene una grabación muy posterior de la obra, para RCA, que desconozco. Ésta de 1971 cuya reseña aquí recupero es un fiasco.

lunes, 20 de abril de 2009

Discografía de las sinfonías de Brahms (VI): Szell, fría objetividad

Tiene mucha reputación el ciclo brahmsiano que para CBS grabó George Szell entre 1964 y 1967 al frente de su maravillosa, excepcional Orquesta de Cleveland. Sigue siendo, sin duda, una buena opción para acercarse a esta música, y no estaría nada mal que Sony lo volviese a reeditar, pero a mi modo de ver caso el maestro húngaro no alcanza la excepcionalidad reservada a los verdaderamente grandes intérpretes del autor.

Brahms_Szell

Y es que el malhumorado maestro húngaro hace aquí gala de ese proverbial distanciamiento expresivo que suele afectar a sus interpretaciones. Y un Brahms sin vuelo lírico, sin poesía y sin emotividad no es Brahms. ¿Cómo le pasa al de Klemperer? Pues sí, con la diferencia de que el director de Breslau poseía una sonoridad granítica, una fuerza expresiva y, en definitiva, una personalidad interpretativa que en Szell no existen. La arquitectura, eso sí, es prodigiosa, la ejecución no presenta la menor fisura y la sonoridad brahmsiana, tan difícil de lograr, está muy conseguida.

De la Primera sinfonía, registrada (como la Cuarta, la Trágica y la Académica) en 1966, ofrece Szell una interpretación sobria y directa, sin caídas de tensión y sin asomo de retórica o de blandura, pero algo seca, algo falta de lirismo y de un último compromiso expresivo, sobresaliendo en cualquier caso un espléndido primer movimiento.

El último es por el contrario lo mejor de la Segunda, un registro de 1967 de enorme solidez en el que hubiera sido deseable una mayor dosis de vuelo lírico y de profundidad expresiva. Ni que decir tiene que la orquesta está fabulosa, pese a no poseer un sonido especialmente bello.

De nuevo magia, poesía y profundidad son las principales carencias de una en general intensa Tercera (de 1964, grabada al tiempo que las Variaciones Haydn), maravillosamente trazada por la batuta, dicha con excelente gusto y espléndidamente tocada por la formación norteamericana. Notable interpretación.

Quizá los mejores resultados los obtiene Szell en una admirable Cuarta, tan sobria como era de esperar pero en este caso más intensa y sincera, arrancando con un Allegro non troppo muy otoñal -desde luego más de lo esperable- y culminando con un Allegro energico e passionato de acertado y muy convincente dramatismo.

Aburrida, por el contrario, la Obertura Trágica: lenta, brumosa, pero no del todo tensa y demasiado fría. Mejor las Variaciones Haydn, una interpretación de una pieza, objetiva e intensa, robusta en lo sonoro y brillante cuando tiene que serlo, aunque de nuevo escasamente poética. La Obertura Académica, finalmente, tiene la gran virtud de atender tanto a lo “externo” como a lo “interno”, a la brillantez orquestal como a la cantabilidad de las melodías, cosa que no ocurre en muchas otras interpretaciones; el problema, claro, es que tanta sobriedad no casa bien con la naturaleza de la página.

Sensacional debut discográfico de Lahav Shani y Múnich

En 2019 quedé hondamente impresionado por el Pelleas und Melisande de Schönberg que vi en un video, actualmente no disponible, en el que en...