Ya nos queda un día menos
Un cajón de sastre para cosas sobre música "clásica". Discos, conciertos, audiciones comparadas, filias y fobias, maledicencias varias... Todo ello con centro en Jerez de la Frontera, aunque viajando todo lo posible. En definitiva, un blog sin ningún interés.
domingo, 8 de febrero de 2026
El Wagner áspero y agitado de Teodor Currentzis
jueves, 5 de febrero de 2026
Octava de Shostakovich por Currentzis
Una última entrada sobre Teodor Currentzis antes del concierto Wagner: Octava sinfonía de Shostakovich con la Sinfónica de la SWR de Stuttgart, filmación del 20 de enero de 2023 disponible en YouTube con excelente imagen y sonido solo notable: esta genial partitura abiertamente antibelicista, tan necesaria en tiempos como los que vivimos, demanda una gama dinámica extrema que la trasmisión no logra ofrecer.
Se le suele dar estupendamente Shostakovich al maestro ateniense, y esta no la excepción. Sin embargo, al primer movimiento le cuesta un poco arrancar. Incluso más adelante las tensiones, tan extraordinariamente difíciles de trazar, no terminan de encontrarse del todo bien planificadas. La orquesta, pese a su incuestionable calidad, tampoco rinde al nivel en que lo han hecho las grandísimas que se han acercado a esta página; buenos sin más los primeros atriles, incluido un corno inglés no muy allá.
Sensacional el segundo movimiento, el que mejor le suele salir a los diferentes maestros: mordaz y visceral, tocado con muchísima intensidad por unos músicos que, pese a esas relativas limitaciones antes referidas, se dejan la piel en el asunto. El tercero no acostumbra a funcionar tan maravillosamente bien como aquí con Currentzis, uno de los pocos maestros que se acerca a la inalcanzable recreación de Solti en este Allegro non troppo. Concentrada, severa, espectral la Passacaglia, como debe ser. Tras un clímax que suena con rabia, ya que no con el volumen que debería -culpa de la toma-, el movimiento conclusivo se desarrolla con solidez de trazo, acierto pleno en la expresión y apreciable intensidad.
Ya saben lo tontorrón que me parece esto de poner puntos, pero como hay gente que lo pide, aquí van: 8 para el primer movimiento, 9'5 para segundo y tercero, 9 para el cuarto y 8,5 para el quinto. Cuando termine la discografía comparada, que está al caer, le pondré un 9 por aquello del redondeo.
miércoles, 4 de febrero de 2026
Dos vídeos de Currentzis: Réquiems de Mozart y Verdi
Dos vídeos en YouTube con Teodor Currentzis y sus conjuntos de AnimaEterna, sendas misas de réquiem de Mozart y Verdi, nada menos.
El Réquiem de Mozart es una filmación realizada en el Festival de Salzburgo de 2017, esto es, siete años posterior a su controvertida grabación en CD que a mí, la verdad, no solo me gusta poco sino que llega a disgustarme. En esta otra el maestro ateniense insiste en su versión descarnada, áspera, voluntariamente feísta, de un dramatismo exacerbado que parece mirar mucho antes a la retórica barroca -magnífica delineación de los pasajes fugados, por cierto- que al futuro romántico -calderones muy controlados-, y por ende ideal para los defensores de las posturas más radicales del movimiento H.I.P.
Dicho esto, y aun tratándose de una recreación muy personal, Currentzis parece haber corregido algunas excentricidades que antes conducían bien a la brutalidad gratuita, bien a la cursilería, de tal modo que el resultado es menos pretencioso y no tan difícil de aceptar. El cuarteto vocal lo conforman Anna Prohaska, Katharina Magiera, Mauro Peter y Tareq Nazmi, con resultados de mayor equilibrio que en el CD: allí la soprano Simone Kermes, vibrato cero, resultaba insoportable. La orquesta toca con considerable energía y se comporta en lo técnico, si bien los metales no pueden evitar algunas pifias. Lo mejor de todo, el coro.
Este vuelve a deslumbrarnos en el Réquiem de Verdi, una interpretación en la Basílica de San Marcos de Milán en abril de 2019. Por desgracia la calidad de la toma de sonido es deficiente, como le suele ocurrir a la mayoría de las grabaciones en vivo de esta página. ¿Y la dirección? Aquí Currentzis no puede hablarnos de renovar la tradición ni nada de eso, porque su lectura enlaza de manera abierta con una de las grandes líneas interpretativas de esta música, la que pasa por Toscanini y alcanza su máxima expresión en Solti y Muti. Ya saben: sonoridades ásperas en el buen sentido, incisividad en los ataques, enorme vigor rítmico, teatralidad desbordante y una posición antes de conflicto con la divinidad, de desafío incluso, que de búsqueda de lo espiritual.
El problema es que, frente a los maestros citados en último lugar, nuestro artista resulta más descarnado de la cuenta. También un tanto frío, sobre todo para quienes pensamos que en esta música también hay un componente de sensualidad y de humanismo que hay que poner de relieve. En cualquier caso, la realización es de altura y destaca por algunos momentos particularmente macabros en los que el maestro extrae un soberbio partido expresivo de, lo decimos por tercera vez, un coro soberbio.
Mucha atención al cuarteto, mejor que el de algunas versiones en disco de esas con directores de campanilla. Zarina Abaeva está magnífica en su dificilísima parte, por todo: voz, línea de canto y expresión. Enorme nivel asimismo el de Eve-Maud Hubeaux. Dmytro Popov puede desconcertar un poco por su emisión eslava y todo eso, pero canta con enorme solidez y, sobre todo, interpreta con mucha valentía en la línea que marca la batuta. Tareq Nazmi, también presente en Mozart, cumple con suficiencia.
martes, 3 de febrero de 2026
¿El Anillo sin palabras? Entretenido en disco, imprescindible en directo
Veo que quedan muchas butacas libres en el Teatro de la Maestranza para escucharle a Teodor Currentzis el Anillo sin palabras de Lorin Maazel sobre la Tetralogía de Richard Wagner. Estas líneas son para animar al personal a acudir. Voy al grano.
La síntesis sinfónica realizada por el maestro franco-americano no convence como gran poema sinfónico, por múltiples razones que sería prolijo enumerar, pero uno se lo pasa bien. En este mismo blog comenté la versión en vídeo filmada en 2000 con Maazel dirigiendo a la Filarmónica de Berlín. He escuchado ahora el registro de los mismos intérpretes realizado en 1987 para el sello Telarc y llego a la misma conclusión: fragmentos que se suceden con excesiva rapidez, yuxtaposiciones a veces inteligentísimas y a veces en exceso abruptas, poco tiempo para crear atmósferas expresivas... y mucha, mucha fascinación en un recorrido de una hora diez minutos sin pausa alguna por músicas absolutamente maravillosas. Un buen rato en casa, solo eso, pero nada imprescindible por la sencilla razón de que uno puede ponerse trozos de las óperas completas y escuchar esos pasajes en su contexto correspondiente.
Ahora bien, en directo el evento me parece de asistencia obligatoria. Y aquí el motivo resulta no menos claro: nunca -repito: nunca- se pueden escuchar sobre el escenario, fuera del foso, con la orquesta luciendo en todo su esplendor, pasajes tan geniales como el arranque del Oro del Rin, el descenso al Nibelheim -incluyendo los martillazos de los pobres nibelungos-, la forja de la espada, la muerte de Fafner o la llamada de Hagen. Sí que hay ciertas posibilidades de escuchar el primer acto de Walkiria, el amanecer con el viaje de Sigfrido, la marcha fúnebre e incluso la inmolación de Brunilda, pero no el resto. Ya, ya sé que esta música fue concebida por Wagner para ser escuchada en su célebre foso "amortiguado" de Bayreuth, pero la escritura orquestal alcanza tan alto grado de genialidad que se merece la posibilidad de percibirla sacada de contexto y luciendo la potencia, el relieve y la brillantez que ofrecen un auditorio sinfónico.
En Sevilla yo me lo pasé estupendamente cuando escuché esta realización allá por 1992 al propio Maazel con la Sinfónica de Pittsburg. Que la partitura vuelva al Maestranza convierte la asistencia en obligatoria para los que no estuvieron en aquella ocasión. Otra cosa es lo que haga con ella el imprevisible Currentzis: de momento, el triunfo ayer en Barcelona parece que fue rotundo.
lunes, 2 de febrero de 2026
Currentzis dirige Berg y Mahler
Al hilo de su breve gira por España, dos filmaciones más de Teodor Currentzis y la Sinfónica de la SWR de Stuttgart incluyendo sendas obras maestras de Alban Berg y Gustav Mahler: el Concierto para violín del primero y el Adagio de la Décima sinfonía del segundo.
Como era de esperar, al maestro ateniense se le da bien una música como la de Berg: en lo doliente es donde se encuentra más a gusto. Ni que decir tiene que no romantiza la música, pero tampoco la quiere ver desde la abstracción. Su visión es intensa e inmediata, aunque me ha dado la impresión de que podría paladear la obra con más expansión lírica y un trabajo más clarificador de las texturas. La toma de sonido, por cierto, no ayuda en este sentido. Lo que sí me ha deslumbrado es lo de la señora Vilde Frang. Haya ya unos cuantos años Anne Sophie-Mutter intentó conjugar la máxima belleza sonora y la cantabilidad en el fraseo con la garra que pide la partitura. No le salió. A la violinista noruega sí. Los ingenieros de la SWR la tratan de manera más adecuada que a la orquesta y de esta forma podemos disfrutar al máximo ante una de las mejores recreaciones que se recuerdan de la parte violinística. Zukerman y Boulez siguen reinando, pero esta interpretación hay que escucharla.
Dos maneras existen de abordar el Adagio de la Décima. Una, verlo como un típico adagio malheriano y hacerlo contemplativo, decadente, un adiós a la vida con todas las consecuencias. Así lo hizo Sinopoli en su lentísima recreación. La otra es verlo como lo que es, el primer movimiento de una sinfonía que iba a ser muy larga, y por ende subrayar la serie de conflictos, angustias y contradicciones que luego se van a ir analizando en los cuatro movimientos restantes. Esta es la opción de Currentzis, por descontado, quien adopta un tempo más bien rápido, marca contrastes y acentúa todo lo posible las aristas tímbricas sin dejar apenas espacio para la melancolía. Se pierden cosas y se gana en otras, pues. A pesar de lo radical del planteamiento, o quizá precisamente por ello, también le conviene a usted hacer un hueco para la audición.
domingo, 1 de febrero de 2026
Magnífico War Requiem por Currentzis
Vuelve a visitarnos Teodor Currentzis, un artista de inmenso talento al tiempo que uno de los más irregulares directores de orquesta que hayan existido. Yo diría que al mismo nivel que un Lorin Maazel, que ya sabemos que podía moverse entre la genialidad absoluta y el extremo opuesto pasando por una amplia gama de posibilidades. Tiene gracia que precisamente traiga en los atriles de su orquesta musicaEterna una obra de Maazel. Arreglada por el franco-americano, al menos: El anillo sin palabras, síntesis sinfónica sobre la Tetralogía de Richard Wagner que un servidor pudo escuchar en el Teatro de la Maestranza con Maazel himself en el podio.
Es también Currenztis un tío raro. Muy raro. Y fascinante. Le entrevisté hace muchos años en un piso que tenía alquilado en Madrid cuando dirigía -de manera admirable- el Macbeth verdiano. Habla bajo, transmite relajación y genera un clima de confianza. Tanto, que me atreví a confesarle lo poco que me gustaba su celebérrimo Réquiem de Mozart. Por su parte, el ateniense me dijo que sufría mucho, muchísimo. Creo que no era postureo. Hay una relación proporcional entre grado de dolor que albergan las partituras e implicación expresiva del maestro. Otra cosa son los resultados, claro. Lo que conozco de su Shostakovich, por ejemplo, se mueve entre lo magnífico y la referencia absoluta -Décimocuarta sinfonía-. Por eso mismo sospechaba que una página como el War Requiem de Benjamin Britten le tenía que venir muy bien. Efectivamente.
La filmación es del 7 de junio de 2024 y la ha subido a YouTube la propia Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart. No hay excentricidad alguna en su recreación. Tampoco especial creatividad. No descubre nada nuevo. Currentzis deja a la música hablar, y lo hace con total sensatez aportando un notable estudio de tensiones y mucha sinceridad expresiva. No siempre alcanza la mayor inspiración, pero el nivel medio es francamente alto y a veces llega a excepcionalidad. El trabajo con la notable formación alemana es bastante bueno, aunque me ha gustado todavía más el que realiza con los muy diversos coros congregados: me ha recordado a aquella maravillosa producción de The Indian Queen de Purcell que le vimos en el Teatro Real. Una pena que la toma de sonido, siendo muy buena, no ofrezca la gama dinámica extrema que la partitura demanda.
Matthias Goerne tiene la voz ya gastada, pero no precisamente ("I knew you in this dark") su enorme sabiduría en el decir. Junto a él nos deslumbra el tenor Allan Clayton: voz hermosísima, perfecto estilo british, línea de canto sin fisuras y emotividad sin amaneramientos. Nada menos que Irina Lungu es la soprano: se podía esperar que se quedaría corta en una parte que demanda cierto peso vocal, pero a la postre está espléndida.
En fin, la mejor en vídeo que conozco es también la mejor de todas, la de Pappano en Salzburgo, pero resulta difícil de encontrar. Esta que ahora comento queda solo un paso por detrás, a la altura de Nelsons y Rattle, y por encima del gélido Gardiner. Una cosa más: a Currentzis se le derraman las lágrimas en los últimos compases de la obra. Me pasó a mí cuando descubrí la obra, en directo y con Rostropovich. Y este último me dijo en la firma de autógrafos que le había ocurrido exactamente lo mismo. ¿Qué tendrá esta partitura?
Lahav Shani llega a lo más alto
El Wagner áspero y agitado de Teodor Currentzis
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