sábado, 7 de febrero de 2009

Wiener Opernfest 2005, versión CD

GALA DE ÓPERA EN VIENA
Fidelio, Der Rosenkavalier, Aida, Die Meistersinger, Die Frau ohne Schatten. Baltsa, Domingo, Gruberova, Hampson, Terfel, Botha, Furlanetto,Grundheber, Isokoski, Kirschlager, Polanski, Schade, Struckmann, Urmana. Coro y Orquesta de la Ópera de Viena. Dirs: Ozawa, Mehta, Thielemann, Gatti, Welser-Möst.
Orfeo C 672 0521
153’14’’
DDD
Diverdi
****Wiener Opernfest 2005Llega tarde Orfeo al editar en CD esta lujosísima gala de la Ópera de Viena, porque EuroArts ya lo había hecho en DVD; al menos el precio es un poco inferior. Como decía Ángel Carrascosa en la crítica de la referida edición (véase número de abril), la sorpresa la dan Ozawa y Mehta. El primero, a pesar de su articulación blanda y de algún detalle pimpante, dirige Fidelio con admirable entusiasmo, mientras que el segundo está irreconocible en un Don Giovanni lleno de vida y humor. Gatti dirige Aida con sinceridad y fuerza expresiva, Welser-Möst está menos insoportable en La mujer sin sombra que en otros repertorios y Thielemann confirma que no le llega a su imitado Karajan ni a la suela de los zapatos en El Caballero de la Rosa y Maestros Cantores.

Domingo y Baltsa, ya algo gastados, ofrecen como Radamés y Amneris los momentos de mayor intensidad emocional. Urmana es una vocalmente suntuosa Aida, Gruberova una gélida Donna Ana, Terfel un prosaico Hans Sachs y Thomas Hampson una triste sombra de lo que fue.

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Artículo publicado en el número de junio de 2006 de la revista Ritmo.

PS. Mejor comprarse el DVD. ¿No?

viernes, 6 de febrero de 2009

Los Cuatro últimos lieder por Fleming: ¿Eschenbach o Thielemann?

¡Eschenbach, sin duda! La primera grabación de Renée Fleming de estas cuatro obras maestras la realizó el sello RCA en marzo de 1995 poniéndose el director alemán al frente de la Sinfónica de Houston, y con ella se ofreció el que posiblemente es uno de los mejores discos Strauss de la era digital.

De entrada, sorprende la extraordinaria lentitud de la batuta: nada menos que 24’11’’ se toma Eschenbach para diseccionar, con extraordinaria meticulosidad, elevado vuelo lírico y gran sensualidad, el entramado orquestal de estas cuatro piezas. Pero no hay rastro alguno de morosidad, ni menos aún de blandura, pues es la suya una dirección muy concentrada, de pulso perfectamente sostenido, en la que se destila una expresividad contenida que parece proceder de más allá del bien y del mal. ¿Otoñal? No exactamente. ¿Filosófica? Quizá. En cualquier caso, estremecedora.

Fleming_Eschenbach

Decca ha decidido ofrecer un remake y en 2008 ha hecho que la Fleming grabe los lieder, esta vez en concierto, bajo la dirección del experimentado straussiano Christian Thielemann, un director al que no le falta talento precisamente. Pero su dirección, sin duda sensual y rica en colorido, convence mucho menos que la de Eschenbach, y no ya porque sea más rápida (21’39’’ le dura, casi tres minutos menos que a su colega) y más “terrenal”, sino por su relativa falta de concentración, sobre todo en “Frühling” y en la introducción de la sublime “Im Abendrot”, así como por resultar en algún momento más decadente de la cuenta. No ayudan una Filarmónica de Múnich con algún desajuste en concierto, ni una toma sonora más bien turbia, impropia de un sello como Decca.

Bueno, ¿y la Fleming? Magnífica en las dos grabaciones, sin duda. La soprano norteamericana exhibe su voz carnosa y sensual, un legato para derretirse , una dicción de libro y una expresividad acongojante en todo momento. Ahora bien, mientras que con Eschenbach esa expresividad se encuentra siempre contenida y no ofrece la mejor concesión a la teatralidad, al artificio o a la blandura, con Thielemann nos regala algunas frases en exceso enfáticas, fuera de estilo, que delatan su reciente tendencia al amaneramiento. La diva aquí se pone por delante de la artista.

Fleming_THielemann

Complementos. Cinco lieder con orquesta, magníficamente cantados e interpretados, se añaden en el disco de Eschenbach, quien además nos regala una suite de veinticinco minutos de Ronsenkavalier tan brillante como poética y evocadora. Cuatro lieder distintos a los anteriores aparecen en el disco de Thielemann, en el que los que realmente sobresalen son el fragmento de Elena Egipcíaca y, sobre todo, los quince minutos de Ariadna en Naxos, con una Fleming que, ahí sí, puede dar rienda suelta a su instinto teatral sin sacar los pies del plato.

La conclusión está clara. El disco de Decca, pese a su relativamente decepcionante toma sonora, es muy recomendable para todos los amantes de la música de Strauss, mucho más por los complementos que por las Cuatro últimas canciones. El de RCA, que por cierto se encuentra ya en serie media, es mucho más que eso: una grabación imprescindible para cualquier melómano, para poner en la estantería al lado de la justamente mítica, e inalcanzable, de Schwarzkopf y Szell.

jueves, 5 de febrero de 2009

Daphne por Fleming y Bychkov

Dahpne_Fleming

STRAUSS: Daphne.
Fleming, Youn, Larsson, Schade, Botha.
Coro y Orquesta Sinfónica de la WDR de Colonia. Dir: Semyon Bychkov.
Decca 475 6926
99’43’’
DDD
Universal Music
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Estamos de enhorabuena: tras olvidables incursiones en territorios ajenos a su naturaleza canora, técnica y/o sensibilidad, Renée Fleming parece abandonar el últimamente muy nutrido Club de Divas con los Papeles Perdidos para hacer algo en lo que realmente puede ser la número uno. De hecho la cremosidad de su timbre, la sensualidad de su fraseo y su sintonía estética con Strauss le permiten alzarse como la más convincente Daphne que se recuerde, por encima de otros nombres del pasado y del presente (Gueden, Sukis, Anderson e incluso la extraordinaria Popp).

Sus compañeros en este registro realizado el pasado mes de marzo de 2005 rayan igualmente a considerable altura. Incluso el otras veces horrendo Bychkov (detestable la Leningrado que ofreciera en Madrid tan sólo cuatro meses antes) se muestra en esta ocasión serio y centrado. Espléndida versión para disfrutar de esta no excepcional pero sí emotiva página en la que ya se escuchan, aquí y allá, pre-ecos de los acongojantes Cuatro Últimos Lieder.

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Artículo publicado en el número de abril de 2006 de la revista Ritmo.

PS. La Séptima de Shostakovich que Bychkov ofreció en el Auditorio Nacional en diciembre 2004 al frente de la ONE fue un cúmulo de despropósitos: efectismo y mal gusto a más no poder que, eso sí, se ganaron las ovaciones de un público abrumado por la acumulación de decibelios. Ahora que el director ruso viene al Real -o eso parece- de la mano de Mortier hemos de rezar para que sea en su foso mucho antes Doctor Jekyll que Mister Hyde, que las dos personalidades puede mostrar sin previo aviso. Sobre la Fleming hablaré en la próxima entrada.

miércoles, 4 de febrero de 2009

Discografía de las sinfonías de Brahms (I): Furtwängler, el tormento y el éxtasis

brahms

Son sólo cuatro, pero las sinfonías de Brahms, compuestas todas ellas en plena madurez tras muchos años de experiencias en otros terrenos musicales, pueden considerarse como verdaderas obras maestras absolutas del género. La fascinación que me produce me ha llevado a escuchar una cierta cantidad de discos en los últimos años, siempre tomando notas tras cada una de las audiciones, así que he pensado recopilar este material en una serie, a la que ahora doy comienzo y que irá apareciendo en este blog poquito a poco, en la que repasaré las integrales que conozco.

Eso sí, voy a poner desde el principio las cartas sobre la mesa diciendo ya mismo que las grabaciones que más me gustan, con diferencia, son las de Carlo Maria Giulini con la Filarmónica de Viena, sin menoscabo de que otras aproximaciones aporten puntos de vista muy diferentes, complementarios y altamente enriquecedores, sobre estos cuatro monumentos. Es el caso, y vamos a realizar el repaso siguiendo un orden cronológico, del inolvidable Wilhelm Furtwängler, sobre cuyas señas de identidad interpretativas no hace falta insistir: tormento y éxtasis en estado puro.

En realidad el director berlinés nunca grabó una integral como tal, pero de las numerosísimas interpretaciones sueltas que nos legó el sello EMI recopiló algunas para editarlas a la manera de ciclo, aunque sin lograr mucha coherencia interna, entre otras cosas porque en las tres últimas sinfonías dirige a su Filarmónica de Berlín mientras que en la Primera lo hace a la Filarmónica de Viena. Son tantísimos los testimonios brahmsianos de este director que la selección realizada por el sello británico no incluye necesariamente “lo mejor de lo mejor”, pero desde luego es un buen testimonio de una manera muy particular de hacer Brahms. Eso sí, las tomas sonoras, todas ellas realizadas “en concierto”, dejan que desear.Brahms_Furt

La de la Primera Sinfonía, registrada en 1952 al igual que su modélico y justamente mítico registro con la Filarmónica de Berlín editado por Deutsche Grammopohn, es sin duda una interpretación magnífica en su línea dramática y doliente, pero no muy lírica ni reflexiva, sobresaliendo un primer movimiento en el que Furt, como era de esperar, juega de manera magistral con la flexibilidad de los tempi. La orquesta vienesa aporta belleza sonora que se adecua a una lectura que, para ser de quien es, no resulta especialmente personal, y en este sentido encuentro preferible la lectura un año anterior frente a la mucho menos buena Orquesta de la NDR (editada por Tahra), más intensa aún en los clímax, y aún más fogosa en el último movimiento, que resulta épico y brillante sin caer en la grandilocuencia ni en la retórica.

También de 1952 es la Segunda, una versión intensa y sincera, que se centra en los aspectos más dramáticos y viscerales de la partitura, pero que deja bastante de lado los más líricos y evocadores. Al primer movimiento, en este sentido, le falta bastante poesía, mientras que el último resulta impactante por su gran frenesí.

Nos vamos a 1949 con la Tercera, y aquí nos encontramos con el director aún angustiado por los terrores de la guerra y del hundimiento de Alemania: una interpretación furiosa y dramática, a veces siniestra, que es puro Furt en su juego de tensiones y distensiones. Siempre creativo, por momentos discutible, hay que reprocharle un tercer movimiento escasamente emotivo.

Un año anterior es la Cuarta, una lectura igualmente dramática e intensa, también muy sincera y profunda, aunque de nuevo poco evocadora o lírica. Lo más admirable es que, a pesar de que hay momentos realmente frenéticos, el maestro nunca pierde de vista la arquitectura global de la pieza. En cualquier caso conviene conocer el registro de 1943 con la misma orquesta berlinesa (también en Thara), una típica versión “Furt de guerra” más frenética y angustiosa aún que esta, pero por ello mismo con menor sentido del clasicismo y la meditación.

Las Variaciones Haydn incluidas en esta caja se las dirige a la Filarmónica de Viena en 1949. La verdad es que se trata de una versión sorprendentemente ortodoxa y no muy personal para tratarse de Furt, quien sólo luce gran creatividad en algunas variaciones concretas (en la cuarta, sobre todo); más sentida es quizá la versión de 1951 en el citado concierto con la NDR. Con todo, el nivel aquí es alto por la sinceridad expresiva y calidad de la orquesta vienesa. De la Trágica y la Académica no se conservan grabaciones a cargo del mítico director.

En conclusión: aunque sus muy particulares características hagan que esta edición diste de ser la más recomendable para acercarse por primera vez a las sinfonías brahmsianas, se trata de un ciclo imprescindible para profundizar en estas partituras y para admirar, aún más si cabe, la sinceridad y la creatividad sin límites de Wilhelm Furtwängler. ¿Descubro algo nuevo? Desde luego que no. Eso sí, si se quieren “las mejores” interpretaciones del mítico director, hay que completar esta edición de EMI con otras grabaciones sueltas tanto en sellos legales (DG y la citada Tahra) como en ediciones más o menos piratas. Que conste.

martes, 3 de febrero de 2009

Caballé canta Salieri: Les Danaïdes

SALIERI: Les Danaïdes.Les_Danaides
Caballé, Lafont, Bladin, Martin, Tuand, Trabucco. Coro de Ópera y Orquesta Sinfónicas de la RAI de Roma. Dir: Gianluiggi Gelmetti.
CDS 489/1-2
2 CDs. 112’14’’
ADD
Diverdi
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En abril de 1874 un Salieri de 30 años estrenaba con gran éxito (se alcanzaría la cifra de 127 representaciones) el primero de sus tres títulos para la Ópera de París. El encargo de Les Danaïdes había sido en un principio realizado a Gluck, y éste a su vez le había ofrecido el testigo al joven compositor italiano, por lo que no ha de extrañar que a lo largo de su variada y amena aunque no especialmente inspirada partitura se evidencien en primerísimo plano las señas de identidad de la trascendental reforma emprendida por el autor de Orfeo ed Euridice.

El presente registro procede de una función -suponemos que en concierto-, ofrecida en Perugia en septiembre de 1983, en la que las mediocres huestes de la RAI -verdaderamente penosa la orquesta- se ponían bajo la batuta en aquella ocasión intensa e idiomática de Gianluigi Gelmetti. Claro que la protagonista absoluta era una Montserrat Caballé ya madurita que, a despecho de ciertas insuficiencias por abajo y por arriba, amén de una dicción ininteligible, ofrecía una magistral lección de intensidad y sinceridad expresiva que desmontaba más de un tópico. Le dieron bien la réplica Christer Bladin y, sobre todo, el excelente Jean-Philippe Lafont.
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Artículo publicado en el número de octubre de 2005 de la revista Ritmo.

lunes, 2 de febrero de 2009

El Beethoven de Brüggen, gratis y con imágenes

Entre las muchas maravillas que se pueden encontrar en el Emule hay tres videos que recomiendo calurosamente a todo melómano sin prejuicios: las sinfonías Tercera, Quinta y Octava de Beethoven por Frans Brüggen y su Orquesta del Siglo XVIII, en unas filmaciones de la televisión japonesa realizadas en 2002, es decir, varios lustros después de que el director holandés grabara su integral con la misma formación de instrumentos originales para el sello Philips.

Bruggen

¿Qué aporta, así en líneas generales, el Beethoven de Brüggen? Pues la posibilidad de escuchar esta música genial con la rusticidad tímbrica (para mi gusto de lo más adecuada) con la que sonó en su momento, y bajo un ropaje sonoro “históricamente informado”, muy lejos de la tradición digamos “post-wagneriana”, pero sin renunciar por ello a los parámetros expresivos más adecuados para el compositor: este es un Beethoven-Beethoven, poderoso, trágico y visionario, que mira descaradamente al Romanticismo desde la tradición clásica y que juega a tensar y a romper la forma desde el pleno conocimiento de la misma.

Ni que decir tiene que con el maestro holandés no hay rastro de la cuadriculada sequedad de un Gardiner -no obstante enérgico y a ratos electrizante en su acercamiento a la obra del compositor-, ni menos aún de la frivolidad pimpante de un Norrington, y no digamos de la vulgaridad extremas del chapucero Hogwood, por citar a los responsables de las más célebres integrales sinfónicas con instrumentos originales. Brüggen, siempre algo frío y distante como manda la escuela holandesa, no del todo comunicativo, se coloca a mi juicio por encima de todos ellos.

¿Están mejor estas tres interpretaciones que las que aparecían en la irregular integral -qué Novena tan deplorable- del sello Philips? Sí, hay una sensible mejoría, salvo quizá en la Tercera, porque era ya muy buena. En esta Heroica de planteamiento sobrio, dramático y rebelde, Brüggen se muestra capaz de encresparse en la marcha fúnebre y de resultar dionisíaco en el cuarto movimiento, mostrándose centradísimo también el tercero por su empuje y rusticidad bien entendida. Claro que de nuevo hubiera venido bien, como en el registro de 1987, algo más de vuelo lírico y emotividad, sobre todo en el primer movimiento. La coda final resulta atropellada.

La Quinta mejora su en este caso bastante floja lectura para Philips de 1991 al evitar la rigidez marcial y la violencia gratuita de entonces. Ahora bien, de nuevo sobra rigidez y se echan de menos vuelo melódico, cantabilidad y, en general matices expresivos, resultando el segundo movimiento bastante soso. El primero sólo termina de despegar al final, mientras que tercero y cuarto son más que notables, sin estar bien resuelta la transición entre ambos. Espléndida la orquesta, aunque hay notas falsas y algún desajuste.

También mejora sensiblemente la Octava, pues al contrario que en su desequilibrada grabación para Philips de 1989, Brüggen no cae en la tosquedad ni en el exceso, y sí sabe atender a la elegancia y a la cantabilidad de la obra con una dirección concentrada y analítica que desmenuza a conciencia todos los planos sonoros. Notabilísima lectura, pues, a la que le sigue sobrando ese “distanciamiento holandés” para ser realmente grande.

En cualquier caso es este un Beethoven a conocer. Para pillarlo basta con entrar en el Emule, conectarse a un servidor con suficiente número de archivos e introducir como términos de búsqueda “Beethoven”, “Bruggen” y “Japan live series”. Ya saben: cuanto más gente lo tenga en su disco duro, más rápido se baja. La imagen es buena y el sonido formidable. No se lo pierdan.

domingo, 1 de febrero de 2009

El sensacional Richard Strauss de Luisi

Hasta ahora han aparecido tres discos: uno grabado en 2003 con Don Quijote (más la Sonata para violonchelo y piano con Jan Vogler y Louis Lortie) y otros dos ya de 2007, el primero de ellos con Vida de héroe y Metamorfosis y el segundo con la Sinfonía alpina y los Cuatro últimos lieder. Esperemos que aún queden más por salir, pero de momento estos tres son muestra más que suficiente del talento de Fabio Luisi y de su capacidad para ofrecer un magnífico Richard Strauss.

Luisi sobresale aquí por su capacidad para resultar intenso sin caer en la precipitación, electrizante sin resultar nervioso, brillante sin optar por la retórica vacua, colorista sin renunciar a la aspereza, poético sin ser blando y detallista sin quedarse en el mero preciosismo sonoro. Grandes interpretes de este repertorio -prefiero no citar nombres- han caído en alguna ocasión en los defectos citados.

Esto no quiere decir, ni muchísimo menos, que Luisi sea “el número uno” en los poemas sinfónicos straussianos. Hay acercamientos que conocen un sentido del color aún más desarrollado, un mayor refinamiento sonoro y, desde luego, una opulencia sonora muy superior. Pero desde luego es difícil lograr un equilibrio tan grande entre todos estos componentes sin merma alguna de lo que es más importante: la sinceridad y la comunicatividad expresivas. De ahí que estas recreaciones resulten tan admirables y que, con algún que otro reparo, se encuentren a la altura -o casi- de las más celebradas recreaciones de estas partituras.

Luisi_Quixote

La de Don Quixote es una juvenil, extrovertida y muy contrastada interpretación, de tempi más bien ágiles, poco contemplativa aunque no por ello deje de ser poética, que sobresale por su elevada teatralidad y sentido narrativo, tanto en lo que a la batuta como a los solistas se refiere. Sólo se puede reprochar falta de carácter onírico en la escena de Clavileño y de elevación en los compases finales. Jan Vogler exhibe un sonido precioso, una musicalidad excepcional y un desarrolladísimo sentido dramático, sabiendo ser poético, lírico y elocuente aun sin alcanzar el humanismo de un Tortelier (inalcanzable en la excepcional recreación de Kempe con esta misma orquesta) o un Rostropovich.

De Vida de héroe nos ofrece una interpretación fresca y animada, no especialmente sarcástica en el retrato de los enemigos del héroe, que sobresale por su intensidad, por su sinceridad y por su total alejamiento del exhibicionismo sonoro, aunque desde luego la brillantez y la riqueza tímbrica están garantizadas. Admirable los pasajes más líricos y evocadores, en los que la batuta muestra una admirable concentración y una gran capacidad para ofrecer ternura sin caer en lo blando ni en lo excesivamente ensoñado. La partitura se ofrece con su final original en pianísimo, lo que a mi modo de ver es más que una curiosidad.

Luisi_Metamorfosis
Impresionante Metamorfosis. Luisi no quiere aquí saber nada de decadentismo ni de otoñal despedida de la vida, y opta por ofrecer una recreación intensísima en la que los clímax alcanzan una extraordinaria fuerza dramática y rebeldía; todo ello, claro está, sin perjuicio de la planificación sonora ni de la concentración de los pasajes meditativos.

La Sinfonía Alpina es un prodigio por la arquitectura global, por el colorido, por las texturas, por la claridad, por su carácter descriptivo pero no pintoresco -aunque sobra alguna frase algo empalagosa-, y por la capacidad para resultar brillante sin caer en el efectismo. La técnica de batuta es impresionante: la tormenta está llena de fuerza, pero también de claridad. Eso sí, cabe pedir un poco más de reflexión filosófica en toda la sección final; imposible aquí olvidar a Barenboim, aunque la versión del argentino en conjunto no sea tan extraordinaria como ésta. Curiosamente el final, más que siniestro, es seco y distante.

Luisi_Alpina

Lo menos bueno llega por los Cuatro últimos lieder, y no tanto porque la dirección opte sorprendentemente por un enfoque más sensual y contemplativo que dramático, como por la destemplada intervención de una Anja Harteros más bien fuera de lugar. En cualquier caso es una gloria escuchar a la orquesta, una Staatskapelle de Dresde en magnífica forma que hace muchísimo por elevar el nivel de estos tres discos: compárese por ejemplo esta Alpina con la mítica de Kempe y repárese en que la de Luisi, amén de mejor dirigida aún, está muchísimo mejor tocada. Su sonoridad aterciopelada, cálida y de ligeros tintes oscuros, maravillosamente centroeuropea, es para derretirse.

Las tomas sonoras son en los tres casos formidables y se halla muy en consonancia con la propia batuta: naturalidad y transparencia muchísimo antes que brillantez y efectismo. Por si fuera poco los discos están editados en SACD compatible, y quienes disponen de un reproductor conectado a un amplificador con 5.1 pueden escuchar ciertos efectos sonoros de la Alpina y de Ein Heldenleben por los altavoces traseros. Si la serie continúa, y lo hace con el mismo nivel técnico e interpretativo, puede convertirse en la integral sinfónica de Strauss más recomendable del mercado. Ah, no es precisamente sencillo localizar estos discos en España, pero a través de internet la cosa es bien fácil; por ejemplo, en JPC se pueden encontrar a un precio estupendo.

Lo que Kollo me dijo sobre el Tristán de Kleiber

Andan diciéndose cosas algo confusas sobre las circunstancias que rodearon la grabación que realizó para DG Carlos Kleiber del Tristán e Is...