Parece que la he tomado con los críticos de Scherzo, porque voy ahora a por su gran vaca sagrada: Ángel-Fernando Mayo. En mi deseo de actualizar mi comparativa de la Sinfonía Heroica de Beethoven, cuyos resultados espero presentar mañana, acabo de escuchar la interpretación de Hans Knappertsbuch y la Filarmónica de Múnich del 17 de diciembre de 1953, editada por la propia orquesta. He quedado horrorizado, y me ha venido a la mente la cuestión de si un gran crítico musical, el que aúna sabiduría, experiencia y capacidad para comunicar, puede hacer pasar una cosa por otra y hacérnosla creer. Que si puede colárnosla, hablando pronto y claro. Me parece que sí.
Miren ustedes, Mayo Antoñanzas se llevó toda a vida –falleció allá por 2002, cómo pasa el tiempo–insistiendo en que Hans el Rubio era un director wagneriano sensacional. Tenía razón. Pero también insistió mucho, muchísimo, en que era igual de extraordinario en los otros compositores que abordó, no muchos pero sí el núcleo del repertorio europeo tradicional. Para rematar el asunto, y aprovechando lo maravillosamente bien que escribía, Ángel-Fernando relataba anécdotas acerca de la tendencia del maestro a ensayar poco o incluso absolutamente nada ("ustedes se saben la partitura, yo también, nos vemos en el concierto"), presentando semejante actitud como una mezcla de idiosincrasia, rebeldía y talento desmesurado: el artista no necesitaba otra cosa que ponerse delante de los músicos para hacer maravillas. Pues no, miren ustedes, a estas alturas de la película el asunto ya no cuela. Dejando Wagner al margen, Kna tiene algunos discos sensacionales en Decca, pero también hay por ahí cosas buenas sin más, flojas –Octava de Bruckner con esta misma Filarmónica de Múnich– o abiertamente malas. Es el caso de la Heroica que comento.
La enorme separación de los dos acordes que abren la genial sinfonía ya nos hace arquear una ceja. En seguida la cosa se pone mucho peor: morosidad extrema, blandura en la articulación, flacidez, parquedad en los contrastes... El problema no está en la enorme lentitud, sino en la ausencia de pulso. ¿Falta de técnica de batuta o inexistencia de ensayos? Porque la orquesta no solo toca como dormida, sino también sucia y sin suficiente empaste. Después de unos cuantos (¡interminables!) minutos la cosa empieza a arreglarse, las tensiones se acumulan y se alcanzan momentos notables dentro de una línea tradicional que, eso sí, tiene poco que ver con un Furtwängler o un Karajan, al tiempo que se encuentra en el extremo opuesto a un Erich Kleiber, por citar un célebre recreador de esta misma partitura por aquella época.
Interesante la Marcha fúnebre, de nuevo muy alejada de los directores citados. Su enfoque es lírico y efusivo, beneficiándose de un tratamiento sensual de la cuerda y de un fraseo que posee flexibilidad y morbidez. En los dos últimos movimientos hay de todo: momentos de blandura, pasajes de apreciable tensión interna, detalles interesantísimos, excentricidades múltiples, grandeza humanística, serias discontinuidades... Lo siento, pero el conjunto no funciona. Si no supiésemos que estamos ante un enorme wagneriano, pensaríamos que el que dirige el asunto es un director desconocedor del estilo, pretencioso y sin técnica. Bueno, quizá esto último no, sino sencillamente un vago.
PD. La referida Octava de Bruckner me la compré por recomendación del citado crítico. Ahí me la coló. Hasta el fondo.

21 comentarios:
El tan mencionado D. Hurwitz siempre ha calificado a Kna como un kapellmeister provincial alemán. No anda desencaminado. Incluso su Wagner es revisable (no su Parsifal, pero sí otras cosas puestas en un pedestal polvoriento que conviene reevaluar).
No le diré yo que no...
Y por cierto, respecto a su fobia/vagancia con los ensayos, qué vamos a decir: si tipos con un talento infinitamente superior al suyo, como Karajan o Kleiber hijo, se dejaban la piel ensayando una y otra vez hasta obtener los resultados deseados, pues eso explica la distancia sideral entre las interpretaciones de uno y otros.
Un saludo Fernando, siempre un placer. Y yo fui uno de los que compré su libro de Barenboim y lo disfruté enormemente.
Muchas gracias, Traviss.
Acabo de escuchar la Heroica de Bruno Walter de 1949. ¡Qué diferencia tan enorme con lo de Kna! Incluso la desigual orquesta de Nueva York suena mucho mejor de lo que suele.
Así que le doy la razón: hay que quitarse el sombrero ante un Karajan o un Kleiber, o ante muchos otros, porque con independencia de que nos gusten o no sus criterios, siempre hay un considerable esfuerzo detrás.
Diré más: estoy muy harto de que cada vez que un intérprete se caracteriza por su insistencia en alcanzar la perfección técnica se hable no de meticulosidad, sino de manía; no de afán de superación, sino de exhibicionismo; no de tomarse las cosas en serio, sino de manía patológica.
No digo que no haya músicos que se pasen de la raya, que haberlos los hay, sino de que cuando un artista cobra bien cobrado, y encima haciendo lo que le gusta, lo esperable es que se tome todo el tiempo que haga falta (dentro de lo humanamente razonable) para ofrecer su idea interpretativa en las mejores condiciones posibles. Es una demostración de respeto a los otros artistas con los que vas a trabajar, al público que va a escucharte o a comprar tu disco y, por descontado, a la partitura. Limitarse a salir del paso para dedicar el tiempo a otra cosa es justo lo contrario: una falta de respeto. Es decir, flojera.
Suscribo palabra por palabra.
Las fortalezas de Hans Knappertsbusch están sobre todo en Wagner y, si acaso, en unas pocas interpretaciones de repertorios diversos, aquí y allá, (pienso sobre todo ahora en los discos de música vienesa). Pero es que, incluso en Wagner, hay que matizar. En general, creo que sus interpretaciones en vivo de óperas completas suelen tener grandes direcciones; la excepción es su Lohengrin de Múnich, publicado por Orfeo; allí incurre en algunos de los concertantes en los mismos defectos que los críticos de Barenboim le han hecho en pasajes similares de las óperas románticas de Wagner. Los discos de preludios y oberturas son más flojos; como tantas veces, aquí la clave es ponerse a escuchar.
Quien quiera escuchar lo que Knappertsbusch podía llegar a hacer en Wagner tiene que acudir, por supuesto, a sus Parsifal, y también por ejemplo al Oro del Rin de su tetralogía de 1958. Es una concepción completamente diferente a lo que hoy se suele escuchar en esa obra, pero lo sorprendente es cómo puede funcionar una versión de tempi tan aparentemente poco fluidos. Creo que considerar a Knappertsbusch como un kapelmeister más al estilo Jochum es injusto, (los puntos álgidos de las versiones de Kna son más altos que los de Jochum), pero sí era un director muy irregular.
Angel-Fernándo Mayo hizo unos maravillosos estudios sobre El Anillo del Nibelungo, de una profundidad y desarrollo filosófico como nadie más llegó a emocionarme. Como crítico, jamás me interesó leerlo, ya que no soy muy afecto a la crítica de nadie (aunque las leo para conocer discos, aunque no las tome como referencia). Un gran saludo dese La Plata, Argentina.
A los productores de Decca les horrorizaba como trabajaba Hans el Rubio...pero los discos se vendian bien. En especial la triada 3, 4 y 5 de Bruckner con Viena (ediciones espureas o al menos con enmiendas de los Schalk de turno) se estuvieron editando una y otra vez hasta la llegada del CD. Esa octava que comentas parece ser que la edicion de westminster esta mal ecualizada y que en Japon se ha reeditado y han hecho maravillas...no se. En todo caso su Bruckner es de primera mano, con todo lo que ello conlleva de bueno y malo.
Ya que hablamos de las ediciones de las sinfonías de Bruckner que utilizaba Kna, hay que hacer notar que, en los últimos tiempos, varias de esas versiones están siendo rehabilitadas por buena parte de la musicología bruckneriana. Ni Bruckner era ese compositor inseguro y fácilmente manipulable que se vendió durante muchos años, ni en realidad algunas de las versiones publicadas en vida de Bruckner son tan diferentes de las ediciones canónicas. En concreto, me estoy refiriendo aquí a las versiones que utilizó Knappertsbusch de las sinfonías Tercera, Cuarta, Séptima y Octava. (La Quinta fue publicada en vida de Bruckner, pero cuando él estaba muy enfermo y, ahí sí, se sospecha que poco pudo intervenir en el proceso; de lo de la Novena, ya ni hablamos…).
Sí es significativo que otros directores de la misma generación de Knappertsbusch, como Furtwängler, al menos inicialmente se interesaron por las nuevas ediciones que Haas fue publicando de las sinfonías de Bruckner en los años 1930, (digo esto porque en cierto momento Furtwängler también “jugó” con la edición Haas de la Octava), y Kna no. ¿Verdadero convencimiento musical? ¿Vagancia? Con Knappertsbusch cualquiera sabe.
Estoy muy de acuerdo con usted. Salvo sus grabaciones de Bayreuth, casi todo lo que le he escuchado me ha parecido muy muy irregular. Dicho esto, ¿cuáles son las grabaciones de Kna que, en su opinión, sí merecen la pena? ¿cuáles son esos "discos sensacionales en DECCA"? Un saludo. JM.
Muchísimas gracias a todos por sus mensajes. Lamento no haber contestado hasta ahora. Piensen que, aunque muchos crean que los profesores hemos acabado hace tiempo, en realidad seguimos trabajando. De 9 a 14 fichando tanto entrada como salida, por más señas. Hoy he tenido un día particularmente duro, porque ha sido trabajo físico de limpiar el departamento y, aunque éramos muchos poniendo empeño, mis lumbares se han resentido.
Son tantos los asuntos que plantean ustedes que no sé si voy a poder contestarlos. Seguramente no, porque mañana salgo a Granada: un milagro me ha permitido comprar a ultimísima hora una entrada para Riccardo Muti, así que he decidido que este fin de semana sea el de realizar las fotos para el pequeño libro (¡la cuarta parte del de Barenboim!) que estoy finalizando sobre la Alhambra. Tengo muchas cosas que preparar. Como digo, iré contestando lo que pueda y cuando pueda. Espero que sepan disculparme.
Kna firmo un contrato con decca en 1946 y lo primero que grabó fue una segunda de Brahms en Suiza que se solapó con la de Furtwangler y no tuvo salida en las reediciones en LP. De su metodo de direccion queda que los ingleses no le confiaron el Anillo completo, pese a las probaturas (acto I de la Walkiria en glorioso FFSS). El disco de All time classical, el disco de Valses de Strauss (this is Vienna), el Emperador con Curzon, el segundo de Brahms tambien con Curzon... el disco Brahms con la rapsodia para contralto con la West...en vinilo de primeras ediciones estan muy cotizados y hasta han recibido reencarnaciones en sellos como speakers corner.
Referente a Bruckner, espureo o no, aburren esos criticos que demonizan sin mas tal o cual version por el hecho de usar la partitura esta o aquella. Hasta demonizan la Viena 1891 siendo reestructurada por el propio Bruckner!. Disfruto tanto las Urfassung, en especial la segunda, tercera cuarta y octava, como las defenestradas sin mas. En lo unico que estoy de acuerdo es que la novena Schalk es un horror. Solo conozco la de Kna pero me parece un desastre. Luego en las Urfassung segunda, tercera cuarta y octava literalmente son sinfonias distintas, con movimientos enteros completamente distintos y hasta el orden de los movimientos cambiado (segunda). Mi consejo es acercarse a Bruckner sin prejuicios y valorar todos los enfoques.
El legado oficial de Hans Knappertsbusch para Decca fue reeditado hace unos pocos años en un par de cajas de discos por el sello Eloquence, y los materiales de esas nuevas ediciones están ahora fácilmente accesibles en las plataformas de streaming con sonido óptimo. Yo sería muy selectivo con ese material, porque es cierto que la crítica musical fue muy generosa en su día con algunas de estas grabaciones y algunas no tienen tanto interés. Para mí, lo más interesante de Knappertsbusch fuera de sus Wagner en vivo son sus discos de música de los Strauss vieneses y aledaños (oficiales o no), algunas versiones sueltas de sinfonías de Brahms (no todas), y algunos de sus últimos Bruckner en vivo, (por supuesto, versiones de Tercera y cuarta). Y dentro de su discografía oficial, tomaría también sus recitales vocales con Flagstad y London, aunque a la noruega le pillamos ahí ya algo desgastada. Lo demás…
Gustavo Monastra, por descontado que coincido con usted en lo que se refiere a los escritos sobre Wagner de Ángel Fernando-Mayo: son maravillosos. También fue un gran traductor, aunque creo que empeoró con el paso del tiempo, que se fue haciendo demasiado... ¿rebuscado? Su primera traducción de la Tetralogía es una referencia, pero cuando leí las justificaciones que él mismo daba decidí no hacerme con ella.
Como crítico fue grande, pero al igual que todos los que nos dedicamos a esto, tenía sus flaquezas y sus manías. Kna era una de ellas. Y claro, en España había un boletín gratuito, el de la distribuidora Diverdi, en el que tenía carta blanca para decir que cualquier grabación pirata de Kna que llegara a España con sonido deplorable y un precio desorbitado era maravillosa.
Sobre esa revista arriba se comenta algo. A mí me parece que sus textos evidenciaban un altísimo nivel de conocimientos, pero que los críticos hacían lo que tenían que hacer: decir que todo era buenísimo. A ver, no era una revista de crítica musical, sino de publirreportajes. El problema es que Ritmo y Scherzo sí que eran oficialmente de crítica musical, pero algunos de sus críticos hacían publirreportajes más o menos indisimulados. Por eso algunos preferían a Diverdi: al menos esa publicación no cobraba y dejaba claro que se enviaba a domicilio para vender la moto.
¿Cuáles son, Fernando, esas justificaciones que hacía Mayo sobre su traducción? Hace años era fácil de encontrarse, pero internet empeoró mucho en sus motores de búsqueda y/o se eliminó mucha "biblioteca". Gracias por responder. Gracias siempre.
Hace mucho que leí aquello, pero recuerdo una cosa que me llamó poderosamente la atención. En los Adioses de Wotan, como todos sabemos, este le canta "Leb wohl" a Brunilda. Siempre se traduce como "Adiós". Pues bien, dice Mayo que como Wotan es un dios, no puede mandar a su hija a que vaya hacia sí mismo (!), así que lo cambia por otra cosa, no sé si "ve en paz" o algo así. Lo cierto es que me sonaba horrible y que el razonamiento me parece una gilipollez monumental, así que yo sigo con la traducción suya de siempre.
En el Teatro Real de Madrid hubo problemas con sus traducciones. Cuando se hico el Ring, Ángel Carrascosa y Miguel Ángel de las Heras decidieron encargar una traducción completamente nueva a un prestigioso traductor español, y algunos wagnerianos admiradores de Mayo se enfadaron muchísimo. Que si sólo él conoce la dramaturgia subyacente y tal. Yo creo que se hizo bien, igual que más adelante acertó el Palau de las Arts de Valencia en encargar otra más cuando el Anillo de Mehta. Esta última la hizo Anselmo, un chico que conozco y me cae bien.
Yo creo que cuantas más traducciones del Anillo haya al castellano, mejor para el público y mejor para Wagner. Siempre que se hagan con un mínimo de conocimientos, claro está.
Este tema es muy interesante; he preparado una “reflexión” sobre el asunto Mayo/Kna/Bruckner pero me salen como 5 páginas y no me deja ponerlo como comentario; quizás te lo pueda enviar si me das alguna dirección [si te parece bien, desde luego]. De todas maneras para abreviar hoy mismo he escuchado la Heroica de Fil Berlín/Fricsay/DG [tengo su supercaja de 86 cds] y vaya, nivel no estratosférico, no, lo siguiente. Será que no ha habido buenos beethovenianos!!. A veces Mayo, pues bueno, barría para casa más de la cuenta…
Por supuesto Manuel, puede enviar a mi Gmail de trabajo, que es machucaprofedesociales con lo que viene después (no lo escribo para que los robots no pillen mi correo). También puede poner su texto aquí dividido en partes. Eso sí lo deja hacer blogger.
Pues sí señor: hay que decirlo y se dice; no pasa nada. Knappertsbusch es en general un bluff como una casa. ¡Los productores discográficos, que acabaron de él hasta las narices, le metieron un poco en vereda, pero en vivo se le ve (escucha) tal cual era! ¡Un desastre! Hay que decir que tiene alguna cosa muy buena y alguna cosa (poca) sublime (Wagner en estudio, en estéreo, para Decca).
"Creo que considerar a Knappertsbusch como un kapelmeister más al estilo Jochum es injusto, (los puntos álgidos de las versiones de Kna son más altos que los de Jochum), pero sí era un director muy irregular." Estoy de acuerdo, pero esos puntos álgidos son muy, muy pocos, que conozcamos por grabaciones.
Me parece que Furtwängler fue el más grande wagneriano del que queda registro, muy por encima (conceptualmente) incluso que el mejor Kna.
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