viernes, 20 de febrero de 2026

Lo de siempre

Pues sí, me ocurre lo de siempre con la ROSS. Al menos, lo de los últimos años. Desde que una persona decidió que yo no merecía lo mismo que otros críticos.

Compré  una entrada de balcón por 33 euros. Cogí mi coche en Jerez. Me gasté unos 20 euros en gasolina. Aparqué en el subterráneo habitual. Me tomé una tarda de queso con tocino de cielo en La despensa de Palacio.

Me disgusté con la cálida, pero terriblemente flácida obertura de Egmont que hizo György Ráth. Disfruté mucho con la singular -aquí discografía comparada-, muy lírica e inspirada recreación del Segundo de Bartók por Juan Pérez Floristán. Me aburrí a medias con la otoñal Quinta de Tchaikovsky que quiso ofrecer el maestro húngaro, en parte porque la dirección solo estuvo realmente inspirada en el movimiento central, en parte por el calor sofocante que hacía en la sala.

Salí admirado por la sonoridad de la cuerda de la Sinfónica y preocupado por unos metales que no empastaron en todo el concierto. Pagué los 9 euros del aparcamiento y, después de un susto que no viene al caso, me volví a mi casa. Si la ROSS quiere una crítica en condiciones, que la señora de Comunicación haga justicia a las muchísimas horas de trabajo que he dedicado a la orquesta a lo largo de no pocos años. 

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