martes, 20 de abril de 2021

Arrau cuadrafónico: Schumann y Brahms

He comprado en SACD multicanal del sello Pentatone en el que Claudio Arrau interpreta las Escenas de niños de Robert Schumann y las Variaciones Paganini de Johannes Brahms. El registro lo realizó el sello Philips en marzo de 1974 en la Concertgebouw de Ámsterdan. Sonó siempre bien, pero este nuevo formato mejora sustancialmente la audición. Y no principalmente por la espacialidad que otorga haber recuperado la cuadrafonía original, sino sobre todo por el nuevo reprocesado y la escucha a alta resolución: el sonido tiene ahora más presencia, ha perdido en dureza y ha ganado en carnosidad –los armónicos, obviamente–, y además se ha suavizado el notorio soplido de fondo que había antes. Eso sí, se escucha mejor que nunca la consabida respiración del maestro, como también el roce de los dedos contra las teclas.

 

Las interpretaciones son una joya. Las Kinderszenen reciben una lectura que mezcla a la perfección elegancia, inocencia y sensualidad, siempre con un toque de extraordinaria naturalidad y riqueza de matices expresivos. Cierto es que Arrau decide no acentuar contrastes, y que por eso mismo al caballito de madera o a la escena “del coco” le pueden faltar algo del vigor y de la tensión dramática que aportan otros pianistas. A cambio, ofrece un humanismo asombroso en números como el de los ensueños (¡increíble!) o el niño durmiéndose: imposible llegar más lejos en poesía, como también en belleza sonora sin que es esta, felizmente, se acerque un solo paso hacia lo autocomplaciente.

Las muy exigentes Variaciones Paganini no son, en principio, el terreno más apropiado para que nuestro artista luzca sus mejores armas. Ahí está, ciertamente, la incomparable grabación de Kissin. Pero el maestro chileno, incluso aunque la ejecución no sea impecable, logra el milagro de que lo extremadamente difícil parezca fácil. Tal es su capacidad para frasear con naturalidad, dotar de lógica interna al discurso y, sobre todo, poner el enorme virtuosismo al servicio exclusivo de la expresión. Arrau bucea en lo más profundo de las notas para sacar todo el lirismo que se esconde tras ellas, aun sin obviar precisamente los aspectos más poderosos y combativos que también son propios de la música brahmsiana. Le ayuda en este sentido un sonido denso, poderoso y robusto, que despliega toda su carnosidad en este SACD que recomiendo vivamente.

4 comentarios:

Ángel Carrascosa Almazán dijo...

Está muy bien que se hagan estos reprocesados (que no siempre salen bien), pero Pentatone nos está acostumbrando a discos muy escuálidos: este dura 45 minutos. ¿No había grabado Arrau más Schumann o más Brahms para alcanzar al menos setenta y tantos minutos? El minuto de música de estos discos sale por un pico...
Ángel Carrascosa.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Tienes toda la razón, Ángel, pero si te fijas en el brevísimo catálogo de Arrau en Pentatone,.verás que era difícil hacer otro acoplamiento que no fuera el original:

http://www.pentatonemusic.com/artists/claudio-arrau

La gran pregunta es: ¿hay más Arrau cuadrafónico que podría rescatarse? Sospecho que no: cuando nuestro común amigo JSR escribió a Pentatone preguntando por la Heorica de Kubelik, le respondieron que lo la sacaban porque fue la única que no grabaron en cuadrafónico. Así que el ciclo Beethoven, lo queramos o no, quedó incompleto.

Al contrario que EMI, que grabó muchísimo en este formato, Philips parece que se limitó a algunos títulos de prueba. Eso sí, escandalosamente bien grabados: la English Chamber y la Academy de Marriner suenan mucho mejor ahora que antes, en grabaciones que desde siempre fueron modélicas. Una pena que hayan dejado de salir cosas de Philips. Deutsche Grammophon, sin embargo, sí que parece guardar algunas sorpresillas.

Ángel Carrascosa Almazán dijo...

Pero, Fernando, ¿por qué han de ser grabaciones solamente cuadrafónicas?

Pablo Daffari dijo...

Mi primera toma de contacto con esta sinfonía fue la versión de Giulini/Los Angeles y si bien me sigue pareciendo una magnífica versión, hoy día la ecuentro en exceso contemplativa. Llevo mucho tiempo queriendo escuchar la versión de Barbirolli y con este análisis que usted propone, más aún.
Un saludo.

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