sábado, 16 de septiembre de 2017

Janowski vuelve a la Filarmónica de Berlín

Llevaba largo tiempo la Filarmónica de Berlín sin contar con la presencia de Marek Janowski, hasta que la anterior temporada tuvieron que echar mano de él para una sustitución a última hora. Debió de gustarles su trabajo –Réquiem de Verdi–, porque esta vez sí que han incluido al maestro de Varsovia en su programación de abono. Y lo han hecho con un programa integrado por obras de Pfitzner y Bruckner que acabo de ver en directo a través de la Digital Concert Hall.


De Pfitzner se han interpretado los preludios correspondientes a cada uno de los tres actos de su ópera Palestrina. Me ha gustado mucho cómo Janowski aborda el dramatismo del acto segundo, pero en los otros dos he echado en falta esa mezcla de sensualidad y misticismo agridulce que, mirando con descaro al mundo de Parsifal, imprimía Christian Thielemann en su registro para DG, que escuché esta misma tarde. Ahora bien, Janowski tiene a su disposición una orquesta superior a la de su colega, a la que da verdadero gusto escuchar, y se beneficia de una toma sonora muy preferible –aun sin ofrecer tanta amplitud dinámica– a la que realizaron en su momento los ingenieros del sello amarillo.

Me ha aburrido la Cuarta sinfonía de Anton Bruckner. Los dos primeros movimientos me han parecido gélidos: increíblemente bien planificados, tensos y claros en la polifonía, atentamente matizados en la dinámica, por completo ajenos al preciosismo y al amaneramiento,pero sin alma. Ni vuelo lírico, ni poesía panteísta, ni delectación contemplativa, ni inquietud ante lo desconocido. Todo suena con una perfección aséptica, incapaz de conmover.

Mucho mejor el Scherzo, no precisamente efusivo pero sí vibrante y decidido. El Finale empezó francamente mal, nervioso y apresurado, pasando luego a secciones en las que el maestro hizo gala de un fraseo "pastoril" a todas luces inapropiado. Poco a poco se fue centrando y logró picos de tensión de admirable incandescencia, siempre beneficiados por el fulgor increíble de unos metales potentísimos y de una cuerda robusta a más no poder, pero aun así el movimiento no pudo evitar serias irregularidades en su arquitectura, culminando sin grandeza ni fuerza visionaria. A la postre, una mediocre recreación que no hace sino confirmar el tópico: Janowski es más un solvente kapellmeister que un verdadero intérprete.

9 comentarios:

Rafa dijo...

A mí me parece digna su "Valquiria", con una Norman/Sieglinde que no es Crespin pero mira... La música de "Palestrina" es excelsa (era una de las óperas predilectas del llorado Ángel - Fernando Mayo, cuya traducción de las memorias de Wagner en Turner alcanza precios astronómicos), pero sus simpatías hacia el nazismo le han pasado una tremenda factura (recuerdo una charla de Arturo Tamayo recomendando su saludable olvido...).

Rafa dijo...

Por cierto, ¿cuál es tu Cuarta favorita? ¿Böhm, el propio Kertesz? ¿Qué opinas del difunto Horst Stein, otro "Kapellmeister" deslumbrante a veces (su Segunda me parece magnífica)?

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Para la Cuarta de Bruckner, obviamente Böhm:

http://flvargasmachuca.blogspot.com.es/2012/12/la-romantica-de-bohm-un-clasico-del.html

A Stein lo lo tengo muy controlado. Precisamente esta mañana le escuché un par de cosas de Sibelius: buen Cisne de Tuonela, Finlandia normalito.

Rafa dijo...

Pues hasta tiene una integral de Schubertcon los de Bamberg... Pintan bien Konwitschny y Matacic, y en lecturas más "progres", Tennstedt y Blomstedt...

Rafa dijo...

Por cierto, ¿conoces el "Anillo" de Donanyi?

Rafa dijo...

Y siguiendo con obras grabadas por Janowski, ¿qué versión orquestal del "Erlkönig" prefieres, Reger o Berlioz? Sé que no eres muy de San Abbado, pero la Von Otter cantando esto... Pelos como escarpias.

Rafa dijo...

Hablando de este repertorio tardorromántico, reivindico la espectacular "Penthesilea" del licencioso y maldito Hugo Wolf, obra clave en la historia de la música programática, que aparte de tu siempre valiente Barenboim, sólo parece haber tentado (¿y tentar?)a los "Kapellmeister" de turno (Stein,Suitner,Leitner,Gerdes... ¿Por qué no a Thielemann?).

JavierF dijo...

Me encantan estas críticas de los conciertos de la Filármonica de Berlín pues yo también estoy suscrito y me permiten comparar tus impresiones con las mías (mucho menos razonadas, claro). La semana pasada no pude escuchar el concierto de la finlandesa, pero ayer sí que tuve ocasión con el de Janowski. Los preludios de Palestrina eran una novedad para mí, así que no diré nada, en cuanto a la cuarta de Bruckner estoy de acuerdo con lo que dices, el scherzo fue lo mejor (sin ser extraordinario). Durante toda la obra tuve la sensación de que era una cuarta oscura, tenebrosa (o gélida como bien dices). Las dinámicas demsiado exageradas para mi gusto, y la coda del finale no puedo explicar por qué pero no funcionó, demasiado precipitada en su parte final. En fin, aún así no me lo pasé mal. De las cuartas que hay en el archivo (Thielemann y Haitink), ¿cuál te gusta más?
Un saludo.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Rafa, no conozco el Anillo de Dohnányi. No sé responderte sobre el Erlkönig.

JavierF, me que este trabajo sirva para algo, se lo aseguro. Muchas gracias. Coincidimos sobre el concierto de Janowski, sobre todo en lo que a la coda se refiere. La Cuarta de Bruckner de Haitinkl en el DCH me parece soberbia. La de Thielemann no la he escuchado.

Saludos cordiales.