Actualización 21-III-2020
Esta entrada se publicó originalmente el 26 de julio de 2012.
Ahora se incorporan las grabaciones de Walter'42, Schuricht, Bernstein/Nueva York, Barshai, Kubelik, Karajan'75, Rattle/Berlín y Nelsons. Asimismo, he vuelto a escuchar las de Furtwängler, Fricsay, Walter'58, Klemperer'70, Kubelik, Bernstein'78 y Brüggen'11, escribiendo comentarios más o menos renovados de todas ellas. A la de Fricsay le rebajo la puntuación del 10 al 9, y a la de Furt le subo del 8 al 9.
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Beethoven escribió su Octava Sinfonía entre 1811 y 1812, en la misma época que la mucho más musculosa y dionisíaca Séptima. No obstante, el presunto retorno al Clasicismo del que tanto se ha hablado no es ni mucho menos tal, sino más bien una mirada al mismo tiempo tierna e irónica sobre ese pasado sinfónico al que el propio compositor le había abierto unas perspectivas completamente nuevas. De ahí que interpretar esta partitura con la dosis adecuada de potencia, energía y tensión dramática -sin pasarse: elegancia y vuelo lírico tienen también que hacer acto de presencia- resulte necesario para hacerle plena justicia.
Son sus movimientos:
- Allegro vivace e con brio.
- Allegretto scherzando.
- Tempo di Menuetto.
- Allegro vivace.
4. Walter/Filarmónica de Nueva York (Sony, 1942). En pleno conflicto bélico, un Bruno Walter que ya arrastraba sesenta y cinco años a sus espaldas se decide a demostrar que los alemanes no tienen el monopolio de la interpretación beethoveniana y ofrece una interpretación de magnífica ortodoxia que se inicia con un primer movimiento con garra y dicho de un solo trazo, continúa con un segundo que sabe aunar gracia y empuje, prosigue con un tercero en el que sobresale un trío amplio y de gran calidez, y finaliza con un Allegro vivace que no quiere ser trepidante ante todo, para decidirse a explorar el potencial lírico de la página sin perder energía interna. La toma sonora resulta francamente satisfactoria para la fecha en que fue realizada. (8)
7. Fricsay/ Filarmónica de Berlín (DG, 1957?). Aprovechando a fondo la maravillosa sonoridad, oscura y cálida, de la formación berlinesa, Fricsay logra aunar músculo y agilidad para ofrecernos una lectura trepidante -pero controlada en todo momento- y comunicativa a más no poder, dicha de un solo trazo y atenta tanto a los guiños de la partitura como a su fuerza visionaria. Bien es verdad que los matices no son tan abundantes como deberían, que algún pasaje está desaprovechado y que el Trío no resulta del todo sugerente, pero me parece claro que se trata de una lectura a reivindicar. Buen sonido monofónico. (9)
8. Schuricht/Orquesta de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio (EMI, 1957): el maestro prusiano aborda la página desde una óptica enérgica y decidida, en absoluto apolínea, trabajando las masas orquestales con mano muy segura y con pulso firme, quizá demasiado: se echan de menos flexibilidad, sentido orgánico del fraseo e imaginación. Así las cosas, lo más convincente es un primer movimiento lleno de fuerza y convicción, flojeando muy seriamente un tercero en exceso machacón en el que al menos se salva el Trío. La recuperación japonesa en SACD ofrece un sonido monofónico muy decente. (7)
10. Cluytens/Filarmónica de Berlín (EMI, 1960). Aunque el maestro flamenco ofrece una admirable claridad de líneas y aporta una incuestionable elegancia, al tiempo que la orquesta de Karajan responde con su sonoridad robusta y portentoso virtuosismo, esta lectura –grabada en un lapso muy amplio de tiempo– fracasa relativamente por carecer del impulso vitalista y del carácter trepidante que, en mayor o menor medida, la obra necesita. En este sentido, el primero movimiento se desarrolla con alarmante flacidez, mientras que el cuarto solo convence por su capacidad para atender a los pasajes más líricos. Lo mejor es el Menuetto, con un trío fraseado con amplitud y cantabilidad. (7)
13. Bernstein/Filarmónica de Nueva York (Sony, 1963). Lenny tiene bien claro el carácter combativo y sanguíneo de esta partitura –nada de retorno al clasicismo–, y lleva el concepto a la práctica haciendo gala de esa irresistible mezcla de frescura y comunicatividad que caracterizan su arte directorial, añadiendo un control de los medios que por aquellas fechas no era siempre habitual en el inflamable director norteamericano. Pero los resultados, aunque enganchen de principio a fin, distan de ser convincentes. Faltan elegancia –hay incluso más de una brusquedad inapropiada–, refinamiento, sensualidad, depuración sonora… Falta la Filarmónica de Viena. Tampoco la toma sonora, ni siquiera en la reciente recuperación a 192 KHz, es ninguna maravilla, aunque está por ver si las insuficiencias del gran crescendo del primer movimiento se deben a una gama dinámica recortada o más bien a la inmadurez de la batuta. (7)
14. Keilberth/Sinfónica de la Radio Bávara (Orfeo, 1967). A poco menos de un año de su fallecimiento prematuro dirigiendo Tristán, Keilberth ofrecía en la Herkulessaal de Múnich una interpretación que deja por completo de lado lo de la “broma clásica” para llenarse de de músculo, de tensión interna, de vitalidad y de entusiasmo. Sin olvidarse en modo alguno del sentido del humor, pero aportando un importantísimo componente combativo y dramático, sobre todo en el cuarto movimiento, como si quisiera mirar frente a frente a la Séptima Sinfonía, no en balde escrita por las mismas fechas y página que cerraba el concierto. Todo ello, por descontado, con una sonoridad puramente beethoveniana, una planificación resuelta de manera admirable y una comunicatividad e inmediatez irresistibles. La toma sonora está a la altura de la época. (10)
16. Klemperer/New Philharmonia (Blu-ray Fundación Otto Klemperer/BBC, 1970). De olímpico suele calificarse el Beethoven de Klemperer. También de granítico. Ambos calificativos pueden aplicarse a esta Octava que nada tiene (¡faltaría más con el de Breslau!) de encanto, de chispa o de alegría, como tampoco de ardor dionisíaco o de frenesí “romántico”. Sí de humor sarcástico, eso desde luego, en un singularísimo planteamiento en el que saca a la luz los aspectos más modernos de la escritura beethoveniana realizando un lúcido análisis de todo el espectro sonoro y planteando un rigurosísimo juego de tensiones arquitectónicas. En cualquier caso, su visión no está exenta de poesía: asombroso el partido que obtiene del Trío del tercer movimiento, en el que trompas y clarinete dialogan de manera sublime. Lo más discutible, un cuarto movimiento más lento de la cuenta y probablemente ajeno al espíritu de la página, aunque con las mismas virtudes que el resto de la interpretación. El reciente trasvase a Blu-ray –carísimo, pero merece la pena tener esta integral filmada en el Royal Festival Hall– mejora de manera sustancial la calidad de la copia que aún circula en YouTube. (9)
18. Giulini/Sinfónica de Londres (EMI, 1972). El problema de esta interpretación admirablemente expuesta, dicha con exquisito gusto, cantada con ese humanismo tan propio en Giulini y desmenuzada con verdadera mano maestra, es su enfoque excesivamente apolíneo. Tanta elegancia, por momento de una suavidad excesiva, necesita ser enriquecida con una dosis mucho mayor de claroscuros sonoros y expresivos, de tensión sonora y de extroversión para terminar de convencer. En cualquier caso, un gran Beethoven en su línea. (8)
20. Böhm/Filarmónica de Viena (DG, 1972). Interpretación marmórea en el mejor de los sentidos: se encuentra construida con una planificación milimétrica sin lugar para la improvisación, pero trazada de tal modo que resulta tan lógica como natural; está sonada con una belleza que sin conocer preciosismo o superficialidad alguna, resulta abiertamente insuperable; y posee, finalmente, una elegancia distinguida –en absoluto fría– y un sentido del humor tan inteligente como eficaz. Se pueden preferir enfoques más inmediatos, electrizantes y teatrales, también más desenfadados, pero la coherencia interna es total y los resultados terminan enganchando. Lástima que la toma sonora sea un tanto extraña. (9)
21. Solti/Sinfónica de Chicago (Decca, 1973). El maestro de Budapest convence con su visión decidida, fresca directa, expuesta con un nervio tan intenso como controlado, sonada con músculo sin renunciar –algo solo posible con una orquesta y una técnica de batuta de primera– a la mayor agilidad en el fraseo, apartada del mecanicismo y meridianamente clarificada. Dicho esto, Solti se muestra todavía en exceso deudor de la herencia toscaniniana, se recrea en exceso en el ímpetu rítmico y no consigue extraer toda la poesía que alberga la partitura. Habrá que esperar pocos años para que lo haga. Magnífica la toma. (8)
21. Solti/Sinfónica de Chicago (Decca, 1973). El maestro de Budapest convence con su visión decidida, fresca directa, expuesta con un nervio tan intenso como controlado, sonada con músculo sin renunciar –algo solo posible con una orquesta y una técnica de batuta de primera– a la mayor agilidad en el fraseo, apartada del mecanicismo y meridianamente clarificada. Dicho esto, Solti se muestra todavía en exceso deudor de la herencia toscaniniana, se recrea en exceso en el ímpetu rítmico y no consigue extraer toda la poesía que alberga la partitura. Habrá que esperar pocos años para que lo haga. Magnífica la toma. (8)
22. Barshai/Orquesta Sinfónica (Melodiya, 1975). Última de las
grabaciones realizadas en su cuasi-integral a la que solo le faltó la Sinfonía Coral, en esta Octava Barshai
se mostró menos rústico y combativo que en el las otras partituras, más
atento también al equilibro de planos sonoros, y desde luego muy
preocupado por diseccionar minuciosamente todas las líneas de la
partitura. Pero lo cierto es que, tras un primer movimiento con mucho
brío pero poco matizado en las dinámicas –el gran crescendo central
prácticamente no existe–, no consigue esa particular mezcla de sentido
del humor, elegancia, cantabilidad y humanismo que necesita este
universo sonoro. En la poderosa extroversión del Allegro vivace
conclusivo vuelve a sentirse más a gusto, pero el conjunto no termina de
funcionar. (7)
23. Kubelik/Orquesta de Cleveland (DG-Pentatone, 1975). Ya desde un comienzo verdaderamente enérgico,
lleno de brío, queda claro que Kubelik va a apostar por una visión mucho
menos apolínea que la de la Séptima del mismo ciclo, y que tampoco está
muy dispuesto a ver aquí un “retorno al clasicismo”. Pero eso no le
impide precisamente hacer gala de esa naturalidad en el planteamiento de
las tensiones, esa fluidez en el fraseo y esa transparente
cantabilidad que caracterizan su arte, como tampoco ofrecer un segundo
movimiento que es todo finura con un punto de picardía. En cualquier
caso, lo que llama la atención en esta lectura es la portentosa
planificación de las dinámicas y la excepcional atención al entramado
orquestal, por no hablar de la formidable ejecución por parte de la
formación norteamericana, todo músculo pero capaz también de las mayores
sutilezas. El sonido en SACD ofrece una gama dinámica y un relieve
formidables. (9)
24. Karajan/Filarmónica de Berlín (DG Bluy-ray Audio, 1975-77). El primer movimiento es magnífico, por su soberbiamente delineada arquitectura y por su carácter gozoso, sin excluir el adecuado carácter combativo y tempestuoso del genial clímax escrito por el de Bonn. Los movimientos intermedios están francamente bien, a falta de un punto más de sal y pimienta en el segundo y de encanto en el tercero. Pero el cuarto es un descalabro: no solo precipitado sino también rígido y cuadriculado, incluso machacón. Eso sí, hay tremendos contrastes dinámicos y músculo a tope, como le gustaba al maestro. La calidad sonora es increíble en el reciente trasvase a Blu-ray audio. (8)
25. Solti/Filarmónica de Viena (Vienna Philharmonic Records, 1977). Han pasado solo cuatro años, pero las cosas han cambiado desde su registro en Chicago. Y no es solo cosa de la orquesta, una Wiener Philharmoniker en su mejor momento. Es cosa de un Solti que evolucionó de manera considerable a lo largo de los setenta. Esta interpretación sigue los pasos de la anterior, pero ha ganado en elegancia, en cantabilidad en el fraseo, en sensualidad tímbrica –aquí sí, se trata claramente de la orquesta– y hasta en chispa y picardía. ¿Vienesas? Podría ser, pero lo cierto es que Solti repetirá e incluso mejorará el milagro en su siguiente grabación, ya digital y de nuevo en Chicago. La toma es buena, pero no ofrece el relieve ni la gama dinámica de la anterior de Decca. (9)
27. Bernstein/Filarmónica de Viena (DVD y Blu-Ray Audio DG, 1978). El contacto con la orquesta austríaca le permite a Lenny enriquecer su concepto y alcanzar un admirable equilibrio entre la sonoridad apolínea de esta y el enfoque dionisíaco, decidido y entusiasta de su batuta, Pero lo cierto es que los resultados, siendo netamente superiores, tampoco alcanzan la excelencia. El primer movimiento, enérgico, también resulta algo cuadriculado. Al humor del Allegretto scherzando le falta ironía. El tercero vuelve a ser un tanto rígido, aunque es excelente el trío, que sí ofrece la flexibilidad necesaria; para derretirse el canto de las maderas. En el Finale hay que admirar la extraordinaria disección de las diferentes líneas, así como la atención a la graduación de dinámicas y la energía magníficamente controlada que emana. Sonido muy bueno, pero no espectacular en el Blu-ray Audio.
(8)
28. Sanderling/Philharmonia (EMI, 1981). Recreación amplia que se aleja de lo juvenil y lo trepidante para adoptar un enfoque maduro al tiempo que sereno, pero lleno de fuerza interior y desarrollada con una lógica constructiva aplastante, amén de diseccionada de modo difícilmente superable y admirable por su rico sentido de la tímbrica. Primer movimiento nada jubiloso, sino más bien noble y con un adecuado equilibrio entre lo épico y lo dramático, perfecto en su acumulación de tensiones. El segundo se desarrolla con un sentido del humor más bien irónico y distanciado, en absoluto frívolo. El Menuetto puede parecer más pesado de la cuenta, desarrollándose con amplitud y hondura poética. Cuarto en la misma línea que el primero, poderoso y con retranca, sin arrebato ni trepidación pero lleno de fuerza. En conjunto recuerda un tanto a Klemperer, curiosamente. (9)
29. Norrington/London Classical Players (EMI, 1986). El colorido del enfoque historicista resulta muy atractivo, y por una vez hay que agradecer al británico la corrección del enfoque estilístico y expresivo, así como el buen pulso y la ausencia de blanduras, amaneramientos o caídas en lo pimpante. El problema es que Sir Roger es un director más bien gris, por lo que el resultado es un tanto cuadriculado, escaso de matices, y por ello superficial y algo aburrido. Además, debería haber trabajado las dinámicas y planificado mejor las tensiones. (7)
30. Abbado/Filarmónica de Viena (DG, 1987). Tras un irreprochable primer movimiento, poderoso y elegante al mismo tiempo, el milanés apunta ya claramente por dónde van a ir los tiros de su evolución como director en los años noventa con un Allegretto scherzando trivial, insulso, de sonoridades ingrávidas y hasta relamidas, en el que parece estar más obsesionado por lucir su enorme técnica que en dar en el clavo con las intenciones expresivas del compositor. Los otros dos movimientos son más que correctos, pero en más de una frase asoman de nuevo los amaneramientos, al tiempo que la obsesión por ofrecer enormes contrastes sonoros –impagable la orquesta vienesa en esta toma en vivo– hacen planear la sombra de Karajan más de lo que a Abbado le gustaría reconocer. (7)
28. Sanderling/Philharmonia (EMI, 1981). Recreación amplia que se aleja de lo juvenil y lo trepidante para adoptar un enfoque maduro al tiempo que sereno, pero lleno de fuerza interior y desarrollada con una lógica constructiva aplastante, amén de diseccionada de modo difícilmente superable y admirable por su rico sentido de la tímbrica. Primer movimiento nada jubiloso, sino más bien noble y con un adecuado equilibrio entre lo épico y lo dramático, perfecto en su acumulación de tensiones. El segundo se desarrolla con un sentido del humor más bien irónico y distanciado, en absoluto frívolo. El Menuetto puede parecer más pesado de la cuenta, desarrollándose con amplitud y hondura poética. Cuarto en la misma línea que el primero, poderoso y con retranca, sin arrebato ni trepidación pero lleno de fuerza. En conjunto recuerda un tanto a Klemperer, curiosamente. (9)
30. Abbado/Filarmónica de Viena (DG, 1987). Tras un irreprochable primer movimiento, poderoso y elegante al mismo tiempo, el milanés apunta ya claramente por dónde van a ir los tiros de su evolución como director en los años noventa con un Allegretto scherzando trivial, insulso, de sonoridades ingrávidas y hasta relamidas, en el que parece estar más obsesionado por lucir su enorme técnica que en dar en el clavo con las intenciones expresivas del compositor. Los otros dos movimientos son más que correctos, pero en más de una frase asoman de nuevo los amaneramientos, al tiempo que la obsesión por ofrecer enormes contrastes sonoros –impagable la orquesta vienesa en esta toma en vivo– hacen planear la sombra de Karajan más de lo que a Abbado le gustaría reconocer. (7)
31. Solti/Sinfónica de Chicago (Decca, 1988). Aun sin alcanzar la inspiración y el carácter visionario de un Fricsay o un Jochum, Solti ofrece una recreación que, dentro de una línea ortodoxa, resulta modélica por la manera en que se conjugan la naturalidad, la fluidez y la cantabilidad imprescindibles para obtener la hondura beethoveniana, por un lado, y el carácter luminoso, incisivo y trepidante asociados tanto con esta partitura en concreto como con el carácter habitual en Solti, por otro. Todo ello ofreciendo, como no podía ser menos, una respuesta orquestal portentosa, un admirable equilibrio de planos y un fraseo alejado –gran tentación en esta obra– de cualquier tipo de mecanicismo. Impresionante la construcción de tensiones en el primer movimiento, tan difícil de conseguir. Espléndida la toma sonora. (10)
33. Hogwood/Academy of Ancient Music (Decca, 1989). En esta otra temprana apuesta historicista, no poco deslavazada, se agradece muchísimo que el enfoque sea mucho antes extrovertido, dramático y aristado que grácil o amable, pero el fraseo resulta tan rígido como atropellado y el conjunto termina resultando muy superficial. Por si fuera poco hay numerosas caídas en el mal gusto y el efectismo. (5)
43. Rattle/Filarmónica de Viena (EMI, 2002). Haciendo uso –como Zinman y Abbado– de la edición Jonathan del Mar, otorgando gran protagonismo a vientos y percusión y moderando sensiblemente tanto el peso como el vibrato la cuerda de la mismísima Filarmónica de Viena, el maestro británico ofrece una Octava vibrante e impetuosa en la que parece querer sintetizar la agilidad de Leibowitz, con la rusticidad y el carácter combativo de un Brüggen o un Harnoncourt con la tradición centroeuropea, pero sin interesarse por los aspectos más densos y cantables de esta música –para entenderlos, los más presuntamente “wagnerianos”– y añadiendo un salpimentado sentido del humor muy propio de Rattle que pretende lanzar un puente a Haydn. El resultado es muy atractivo, aunque el tratamiento pseudo-historicista de la articulación le juega alguna mala pasada –hay alguna caída de tensión hacia el final del primer movimiento, minuto ocho– y todo el conjunto se resienta de un exceso de nerviosismo en el fraseo. (8)
44. Paavo Järvi/Deutsche Kammerphilharmonie (RCA, 2004). Otro que se apunta tanto a la espléndida edición de Jonathan del Mar como a la combinación de instrumentos antiguos con modernos, a la incisividad en la articulación y al nuevo equilibrio de planos sonoros –metales, percusión– que proponía Harnoncourt. Lo que ocurre es que, frente al acierto relativo de Rattle, el hijo de Neeme decide prescindir de toda chispa y sentido del humor para ofrecer una recreación dramática, de elevado temperamento pero también hosca y no poco cuadriculada. Su electricidad resulta en exceso agresiva, el fraseo se precipita, todo suena cuadriculado y la música no respira. El contraste entre una cuerda delgada y una percusión que actúa con brutalidad gratuita también termina hastiando, y uno queda con la sensación de haber realizado un recorrido en la montaña rusa: pura adrenalina sin trasfondo alguno. Impresiona, pero la emoción no aparece por ningún lado. Lo menos malo es el segundo movimiento: resulta simplemente soso, sin chispa ni encanto, pero no disparatado. Formidable la orquesta, eso sí, tratada con claridad digna de admiración. El sonido en SACD es menos extraordinario de lo que cabía de esperar. Existe una filmación disponible en YouTube con los mismos artistas, que debe de ser la que circula en DVD. (6)
45. Mackerras/Royal Scottish (Hyperion, 2006). Recogiendo numerosos elementos de la renovación historicista pero sin renunciar a los instrumentos tradicionales ni adoptando la excesiva ingravidez sonora de otros colegas, el octogenario maestro australiano propone una visión ágil, luminosa e incisiva, en la que junto a la garra y el carácter trepidante que esta música debe alcanzar hay también algo del carácter risueño, la galantería y el sentido del humor de finales del dieciocho. Ahora bien, y a despecho de la excelencia técnica de la realización, el excesivo nerviosismo –por momento el fraseo es algo pimpante– y el desinterés por otros aspectos de la partitura provocan que los resultados, aunque llenos de vida y color, terminen siendo algo superficiales. (8)
52. Barenboim/WEDO (DVD Decca, 2012). Muy parecida a la de Colonia el año anterior, esta es una lectura que sabe ofrecer el músculo, la tensión sonora y la grandeza que tanto identificamos con el universo beethoveniano, pero aunando estos elementos con la sensualidad, la cantabilidad y hasta la ternura –maravilloso el Trío–, haciendo gala de un fraseo noble, natural y cálido a más no poder. Hay incluso, aun tratándose de una recreación que mira más al futuro que al pasado, una buena dosis de coquetería galante como guiño al mundo dioeciochesco; en este sentido, algún portamento del segundo movimiento sigue sobrando. (10)
53. Rattle/Filarmónica de Berlín (BP Bluy-ray Audio, 2015). No sé si se trata de una impresión propiciada por la sustitución del terciopelo de Viena por el músculo berlinés, o tal vez es que se imponga la poderosísima personalidad de la orquesta que fue de Karajan, pero lo cierto es que Sir Simon parece aquí bastante menos interesado por una sonoridad “HIP ma non troppo” –la cuerda berlinesa, aun moderándose, sí vibra como en ella de de esperar– y más por trazar correctamente las tensiones –no hay problemas ya en el primer movimiento–, ofreciendo así una notabilísima lectura que sabe ser tensa y combativa al tiempo que atiende los guiños clásicos de la página y a su peculiar sentido del humor. Es verdad que pincha con claridad el tercer movimiento, rígido y sin encanto, pero el asombroso virtuosismo y la portentosa musicalidad de la orquesta –increíbles todas sus familias– nos llevan a conceder el sobresaliente. (9)
54. Nelsons/Filarmónica de Viena (DG, 2017). En estos tiempos de historicismos y pseudohistoricismos, es un alivio escuchar una Octava así, planteada tan “a lo grande”, musculada y poderosa, ajena al del presunto “retorno al clasicismo” por parte del autor. Ahora bien, lo dicho no significa que sea esta una interpretación de pathos extremo, ni menos aún que esté dicha –Klemperer queda lejísimos– con el ceño fruncido y destilando mala leche. En absoluto: esta es una versión de verdadera plenitud espiritual, radiante y gozosa, pícara y no agria en su sentido del humor, dramática solo en su justa medida y siempre cargada de esa particular mezcla de sensualidad y de sentido humanista que hacen tan reconocible la música de Beethoven. Ni que decir tiene que la planificación es formidable tanto en la estructura global como en el detalle, y que la ejecución responde a los estándares exigibles a una orquesta como la Filarmónica de Viena. Se puede reprochar, en cualquier caso, la excesiva suavidad con que está dicha la frase final del primer movimiento, así como la que empaña algunos momentos del segundo. El tercero resulta admirable desde cualquier punto de vista, y posee un trío de virtuosismo como pocas veces se haya escuchado, mientras que el Finale es un prodigio en todos los sentidos. (10)











































27 comentarios:
Estupendo análisisquerido amigo.
Si me permites un añadido: Szell con Cleveland. Me encanta.
Realmente extraordinaria la comparativa como todas las que ha hecho.Dudo que en España, y en el mundo(¿)haya un blog comparable(probablemente el de Ángel Carrascosa Almazán si le dedicase más tiempo o,si Pedro González Mira lo tuviera,que creo que no,si lo serían).Este blog es portentoso( lo visito todos los días)salvo cuando trata de política desde posiciones que me parecen propias de una izquierda muy trasnochada y sectaria e impropias del siglo 21 y de alguien tan joven. De todas formas gracias y enhorabuena.A.M.C.Sánchez
Gracias a los dos. Saludos desde Francia.
Me encantan estas comparativas que frecuenta Sr. López Vargas-Machuca. Son bastante exaustivas y pese a ciertos desacuerdos (es algo cruel con Chailly e incondicional de Barenboim) sus criterios suelen ser impecables.
Por lo demás, también le apoyo en que publique sus ocasionales desahogos ante el extrangulamiento y la ruina acelerada a que nos está llevando esta derecha moderna del S. XXI que no duda en machacar al débil y esconder sus propias miseras.
Gracias mil. Debo advertir que la versión de Barenboim en Teldec ha salido con un nueve por error al teclear. En realidad quería poner un ocho. Lo corregiré cuando vuelva a casa, ahora ando por Tolosa. Saludos.
Muy completo (e historicamente informado) resumen de versiones disponibles en el mercado. A mi me gustan dos versiones que no nombras, una de Kna en directo, llena de socarroneria, y la ultima que grabara Karajan con Berlin, donde va acumulando masas hasta llegar a un extasis final.Enhorabuena y que disfrutes el viaje.
Ahora que estoy en casa os puedo contestar con un poco más de tiempo.
Julio: muchas gracias. Me apunto lo de Szell para ampliar la comparativa en el futuro.
A.M.C.: agradezco mucho sus elogios, que obviamente no comparto. También quiero hacer constar que estas comparativas no tienen otra pretensión que poner un poco de orden en mis apuntes, y que mi blog sirve fundamentalmente para no olvidarme de lo que me han parecido las cosas. En cuanto a mi presunto sectarismo izquierdista, por muchas cosas malas que escriba sobre el PSOE (que razones tengo para escribirlas, desde luego), me temo que no podría convencerle de que no lo soy. Por cierto, a Pedro Gonzáles Mira llevo diciéndole desde hace mucho que debería hacerle un blog, pero no parece estar por la labor. Ah, lo más importante: ¡MIL GRACIAS POR LLAMARME JOVEN!
Felirosi: muchas gracias. Con Chailly no creo haber sido cruel; más bien es él el que se ha mostrado cruel con la música de Beethoven, despedazándola sólo para llamar la atención. Por otra parte, esta Octava es de lo peor de su integral; a otras sinfonías les pongo más "nota", si es que se puede hablar en términos semejantes. En 1992 le escuché en directo una espléndida Cuarta, dicho sea de paso.
Vicente: precisamente por ti he procurado dejar a un lado en esta nueva comparativa beethoveniana a algunos nombres recientes para dar paso a los "clásicos". Por desgracia no he podido localizar a Kna. En cualquier caso, gracias.
Bueno pues...No comparto sus opiniones sobre Chailly, Su integral creo que merece tanto respeto como el que haya podido merecer Toscanini en su momento.
Opino también que Szell no puede faltar en ninguna comparqativa de la octava (ni de ninguna otra), a los que habría que sumar la nueva de Haitink y una antigua que nunca menciona nadie: Paul Kletzki/Filarmónica Checa (integral de los sesenta para Supraphom. Para mi la integral más completa. Alucinante pero cada vez somos más, aunque pocos todavía, los que pensamos esto).
Gracias, anónimo, por la aportación. Me hubiera gustado escuchar a Szell y a unos cuantos más, pero a las cuarenta interpretaciones mi materia gris no daba para más... Tampoco he intentado dar cabida a todas las grandísimas Octavas, sino más bien ofrecer una muestra lo suficientemente variada de lo que circula por ahí.
De Kletzki creo que tengo algunas versiones sueltas que hace muchos años que no escucho. Intentaré incorporarlas en futuras comparativas. Gracias.
Gracias Sr. Machuca por colgar mis comentarios (también los otros dos con el nombre de Javier - segunda y 5ª por Barenboim). A partir de ahora, dudas de los primeros momentos al incorporarme a su foro, voy a utilizar el nombre o pseudónimo de jmfurtwangler,si es posible, que es el que utilizaba en un conocido foro, que, por cierto, no me subyuga demasiado en la actualidad. Aspiro a opinar con respeto sin que nadie me ande insultando a la vuelta.
Quiero señalarle que la integral de Kletzki la ha reeditado Supraphom (Diverdi). Me hice con ella, reconozco que furtivamente, y confirmé los comentrarios sueltos que hace algún tiempo había leido a otro forero. Para no aburrirle a Vd. ni a otros lectores: Versiones claras, objetivas, con un bellísimo sonido transparente, deudoras de Toscanini (suavizado)pero con toques bastante originales. No existen, a mi modo de ver, versiones más claras, al mismo tiempo enraizadas dentro de la tradición, donde se escuche todo como aquí (ni instrumentos originales ni leches, bueno... tal vez Vanska y Jarvi).
Estas versiones (perdón por el sacrilegio)las comparo con las del mismísimo Szell,y, en estilo, también están muy próximas. El sonido de la Filarmónica Checa envidia poco a Cleveland (buena época de esta orquesta con Ancerl). Concretamente, nunca escuché unas 6ª y 8ª de sonido más bello (ni Szell, en belleza sonora, al menos le iguala; sobre la calidad equiparable de la orquesta, o no, tengo dudas). Enamoran de verdad.
Bueno..cuelgue el comentario o no, quería contar esto.
Gracias.
Escriba lo que quiera, jmfurtwangler, que siempre será bienvenido. Me gusta leer y que me lean, las dos cosas por igual, y toda apreciación será siempre interesante por quien se pudiese pasar por aquí. Pero lo de "señor Machuca" me suena un poco raro; con Fernando basta y sobra.
Los foros en general no me gustan. Los leo con interés, pero me produce rechazo el mal ambiente que siemrpe terminan produciendo algunos señores, especialmente cuando se aprovechan del presunto anonimato de la red.
Las versiones de Kletzki intentaré escucharlas. Lo cierto es que la Filarmonica Checa nunca me gustó; desde luego Cleveland es fantástica.
¿Realmente merece la pena el ciclo de Vanska que usted cita? Escuché la Primera y me pareció horrorosa, pero luego a este director le he escuchado una integral Nielsen que me ha gustado mucho.
Fernando:
En los últimos tiempos he cambiado de opinión varias veces sobre el ciclo Beethoven por Vanska.Lo he defendido con vehemencia, ante mis dudas, influenciado, tal vez, por la unanimidad de la crítica internacional resalatando sus bonanzas, y por la perfección formal y equilibrio que, sin duda, atesora.
He llegado muy recientemente a la conclusión de que no me gusta y que está claramente sobrevalorado. Pienso que Hurwitz en classicstoday tendrá algún día que confesarse. Es inaudito que se le ponga como referencia absoluta en Beethoven.
Sintetizando: Ciclo dentro de la línea objetiva de Szell, que bebe también de los historicistas, perfectamente tocado pero sin el genio ni la esplendorosa orquesta de aquél (ojo, la orquesta de Vanska suena muy bien), ligeramente frío en la línea de Abbado aunque en líneas generales creo que supera al milanés. Vanska es más suntuoso que Abbado, más cuidadoso en los matices y extrae el 100% de Minnesota, lo que, creo, no hace Abbado con Berlin (por el tipo de sonido, seguramente).
No obstante Vanska es mucho más conservador que Jarvi o Chailly.
Jarvi es mi ciclo moderno predilecto. Estoy de acuerdo en que es más deudor de Harnoncourt que de Gardiner, a pesar de lo cual, por ejemplo, en las sinfonías 5ª y 8ª es bastante original y no se observan influencias de ninguno de los otros dos. Creo que Jarvi ha traido ideas nuevas; ha perfeccionado sobre lo anterior y además con toques bastante originales, y, dentro de su estilo, deja respirar a la música mucho más que Chailly. Recordatorio también de sobresaliente para lo que parece una orquesta portentosa: la Orquesta de Cámara de Bremen (al menos en esta grabación).
Sobre Cleveland con Szell nada que objetar. En belleza sonora es la referencia en Beethoven, por encima incluso de la Filarmónica de Viena. Nadie suena (ni sonará creo) mejor en Beethoven que Cleveland con Szell, pero, de verdad, cuando escuche la sexta y octava por Kletzki/Filarmónica Checa, si le parece, volvemos a hablar.
Gracias nuevamente.
Me acabo de dar cuenta de que del ciclo Vänska conozco no la Primera sino la Segunda; la que me pareció horrorosa fue la Primera de Zinman. Dinde dije digo he de decir Diego, pues. A la Segunda de Vänska le puse en mi comparativa un 7. Intentaré escuchar alguna más, a ver. Saludos y gracias por la información.
Creo que las estrellas del ciclo de Vanska son la 2ª y 7ª, aunque para el susodicho Hurtwizt son todas, sólo con mínimos reparos para la tercera donde en el primer movimiento realiza unos pianísinos casi inaudibles que se pueden calificar de amanerados y ridículos (más o menos dice esto, lo cual suscribo en este apartado).
Por cierto, si referencias o analizas la séptima de Beethoven no te olvides de la de Kleiber/Munich (del 82 creo, editada por Orfeo). Para un servidor la más grande séptima. ¡Qué cosa!¡Qué contrastes¡¡Qué matices! ¡Que regulación dinámica del sonido! ¡Qué, qué....!
A mi comentario anterior del día 10de diciembre, 22,04 h., donde dice:
"Vanska es más suntuoso que Abbado, más cuidadoso en los matices ...", debo sustituirlo o corregirlo de la siguiente forma:
La orquesta de Vanska, aun dentro de una sonoridad orquetal de un grosor equivalente, suena más redonda y sin las pequeñas aristas del sonido Abbado". Por lo demás Vanska parece más sobrio y menos eshibicionista, huyendo de las sonoridades relamidas del italiano.
Creo, no obstante, que en concepto están bastante cerca aunque con una diferencia importante: Vanska utiliza determinados acentos propios del movimiento historicista y Abbado es más conservador aquí, siguiendo una línea más tradicional aun dentro de la modernidad de su integral.
Otra cuestión que me he dado cuenta al volver a escuchar el ciclo de Vanska: Hay que subir un poco el volumen del lector con respecto a otras grabaciones y esta cuestión me ha tenido perplejo durante un tiempo al confundir el volumen ligeramente bajo de la grabación original con una supuesta falta de intensidad de la interpretación.Nada más lejos de la realidad.Se sube el volumen del aparato un poquito y ya está, perfecta la audición, observánndose una regulación dinámica del sonido como la que más.
Efectivamente, el sello BIS graba a un volumen muy bajo para recoger mejor la gama dinámica original, de tal modo que al llegar a los fortísimos el volumen no queda comprimido. El resultado es que cuando se ponen solo unos segundos el sonido parece lejano, sin pegada, pero cuando se escucha la interpretación completa uno obtiene una gama dinámica (diferencia entre pianísimos y fortísimos) mucho más amplia, más espectacular y más fiel a la realidad.
Gracias por la información. Lo mismo me ocurre con la 4ª de Bruckner por Vanska, de la que ya comentamos algo.
Volviendo a Beethoven. Pongo en el lector, por ejemplo, la tercera por Pierre Monteux/Concertgebouw (Philips), o Erich Kleiber/Concertgebouw (Decca)- en mi opnión junto con Toscanini 1939 y Furtwangler, 8-12-52, Titania Palast, las más grandes terceras-, y rápidamente te das cuenta que la intensidad del sonido y volumen de grabación te sacuden. Eso es un Beethoven tocado con dos co...(perdón por la vulgaridad), a parte de supermatizado y demás, y luego pones a Vanska pero subiendo el volumen (si antes lo tenías a ls menos 10, pones el dial a las menos 5 -equivalente esfera del reloj) y ojito....lo que se escucha aquí no digo que esté a la altura de esos dos monstruos pero estoy en condiciones de jurar que no le falta mucho.
Si, a lo mejor tiene razón Hurwitz....(ya sabes que en mi intervención reseñada anteriormente dije que "tiene que confesarse" por referenciar a Vanska como uno de los más grandes en el ciclo sinfónico beethoveniano).
Debo aclarar que cuando hablo del Beethoven de Abbado me estoy refiriendo al de los DVDs de la Academia Santa Cecilia de Roma.
A modo de anécdota recordar que el anterior ciclo del 2000 para DG, fue, en su momento, puesto al máximo nivel, dedicándole una doble página central en una muy solvente y conocida revista de música clásica española (a la que por cierto estoy suscrito desde el nº 56 creo)que no es Ritmo. Posteriormente salen los DVDs de Roma y un crítico muy antiguo de esa revista, uno de los fundadores de la misma, elogia una de esas actuaciones (la que le tocó comentar) pero añadiendo que seguramente no estaban a la altura de la grabación anterior en CD.
Lo demás ya es también conocido, en el 2008 DG descataloga los CDs del 2000 y reedita en CD los DVDs del 2001 de la Aademia Sª Cecilia. El propio Abbado comentó que el concepto, visión y demás de las sinfonías había evolucionado, considerando superiores las interpretaciones de los DVDs.
¿Ha rectificado también el famoso crítico español o le puede discutir a Abbado la bonanza de los CDs 2000 en detrimento de los DVDs del 2001?.
PD.- Por cierto, respeto y considero solvente a ese crítico, por eso no doy el nombre.
Creo que no hay ningún problema en decir que se habla de Enrique Pérez Adrián, crítico muy veterano en Scherzo que antes, como tantos otros de esa revista, escribía en Ritmo. EPA jamás ha ocultado su desinterés hacia Barenboim y su entusiasmo ante el Abbado actual. En su derecho está, como yo también lo estoy de situarme en la posición justamente contraria con respecto a los dos intérpretes.
Por cierto, la Novena de la caja de CDs de Santa Cecilia no es nueva, sino la del primer ciclo de Abbado con la Filarmónica de Berlín, ese que fue descatalogado. A Abbado le parecía mejorable. ¡A mí también, y muchísimo! Las Quinta y Sexta, en concreto, me parecen horrorosas.
Si, efectivamente.
Lo de Abbado y Barenboim está claro.
Referente a la 9ª también. Por cierto, interpretada con criterios totalmente distintos a los de las anteriores, y no se trata sólo del tamaño de la orquesta, sino de los propios criterios interpretativos, sonido, concepto en definitiva.
No me gusta esta 9ª. Creo que empieza mal. En la introducción del primer movimiento no le veo la resolución ni la claridad necesaria. Algo así como una introducción un poco timorata. Toda 9º que no empiece de forma contundente y con gran claridad de articulación no me interesa. Para mí no es Beethoven.
Por cierto: ¿En la Academia Santa Cecilia no se interpretó la 9ª?
Profesor qué le parece la integral del maestro Gunter Wand. (Paulo)
Que el autor del blog no es un incondicional de Barenboim queda claro con su nota para la versión del ciclo de Teldec. Su diferente calificación, y los comentarios, para la versión con la WEDO me da una pista clave para elegir uno de los dos ciclos, pues en general me gusta más el enfoque que al parecer tiene el segundo.
No obstante, recomiendo, o más bien me uno a la recomendación, de la Octava por Szell, hermosísima y exacta, eléctrica y de gran belleza, dentro del enfoque objetivo de corte haydniano. Añado el ciclo de Kletzki, mencionado aquí. Y ya puestos, me uno a la recomendación de Knappertsbusch, en vivo, dentro de la caja de grabaciones de la RIAS, publicado por Audite a partir de las cintas de la radio, remasterizadas con muy buen sonido (mono).
Sí quiero añadir una mención nueva: como siempre, Calsals, que grabó las 1, 2, 4, 6, 7 y 8 con la orquesta del Festival de Marlboro (con músicos de la Sinfónica de Boston) para CBS. Con buen sonido estéreo.
Anónimo, perdone usted que haya tardado más de un año en contestar: se me había pasado por completo por alto. Por desgracia, creo que no conozco nada del Beethoven de Wand. Lo lamento.
Nemo, todo el mundo sabe que Barenboim me parece un artista extraordinario, pero esta Octava creo que no está a la altura, como tampoco ninguna de sus Pastorales en disco. Un saludo.
¿Me podría indicar cómo puedo comprar la versión que Vd. considera la mejor (Jochum/Concertgebouw (Philips, 1969))?
Muchas gracias
Pues en Amazon está agotado, pero...
http://juliosbv.blogspot.com.es/2011/12/beethoven-integral-sinfonica-oberturas.html
Aquí están publicando la integral de Beethoven de Josef Krips.
Al parecer se grabó en cinta de 35mm. Si el reprocesado digital es bueno el sonido puede ser fabuloso:
https://classicalpippo9.com//?s=krips&search=Go
.
Hola! Hay en youtube una octava por Furtwängler de 1953 con su BPO.
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