miércoles, 15 de enero de 2014

La mejor Isolda de la Meier

¿Mejor que las tres que tiene grabadas con Barenboim? Pues creo que sí. Porque en esta filmación realizada en la Ópera de Baviera en 1998 Waltraud Meier viene de madurar el personaje en las grabaciones realizadas en Bayreuth y en Berlín –comercializadas en DVD y CD respectivamente– y aún se encuentra en un estado vocal admirable, sin las limitaciones que se percibirán en su filmación de La Scala; probablemente sea en esta última, junto a Barenboim y Chèreau, donde encontramos su más matizado y profundo retrato del personaje, pero en Múnich es donde se alcanza un más redondo equilibrio entre belleza canora y expresión. Es, además, donde mejor actúa (¡inenarrables primeros planos en el acto inicial!). También donde aparece más bella.

Tristan Mehta DVD Meier Munich

El resto del elenco presenta desequilibrios. El gran problema fue Jon Fredric West, que tuvo que sustituir a Siegfried Jerusalem a última hora: el tenor de Ohio recrea con convicción los delirios tristanescos del tercer acto, pero sus problemas canoros son tales que se carga él solito el dúo del segundo. Mejor el Kurwenal de Bernd Weikl, ya gastado vocalmente pero mostrando aún lo buen profesional que es. ¿Solo eso? Bueno, en el tercer acto hay alguna frase muy bella. También está mayor –pero que muy mayor– Kurt Moll, aunque a él la edad no le impide dar una soberana lección como Rey Marke. Marjana Lipovsek está estupenda como Brangania, mientras que con Claes H. Anhsjo no hay que taparse los oídos, que es lo que suele ocurrir con Melot.


Notabilísima la dirección de Zubin Mehta. O sea, nada que ver con su mezcla de aburrimiento y cursilería en el Palau de Les Arts hace un par de años: en esta realización muniquesa no hay melifluidad y sí buen pulso, adecuado idioma y apreciable sentido teatral, aunque no llegue a la profundidad visionaria de su íntimo amigo Barenboim.

En cuanto a la producción de Peter Konwitschny… Pues miren, la dirección de actores es magnífica. Pero aquí los protagonistas viajan en un crucero de lujo; Tristán se presenta ante Isolda con espuma de afeitar en la cara mientras Brangania lee una revista del corazón; el lecho vegetal de lo amantes del segundo acto es un sofá de flores; el protagonista muere en su silla viendo diapositivas de su infancia… ¿Quieren que siga? Hay al menos un acierto: Bragania engaña a Isolde y no echa filtro alguno en el cóctel (sic). Por otra pate, los diseños marcadamente pop y hortera de los dos primeros actos, voluntariamente desmitificadores, dan paso en el tercero a un muy atractivo juego de luces y sombras que reflejan muy bien la desolación del protagonista. Tampoco me parece mal que Isolde cante su sublime liebestod a telón bajado. Por cierto, mejor aquí la Meier –más creativa, matizada e intensa– que en sus grabaciones anteriores.


Ah, la imagen (16:9) es muy buena, el sonido estereofónico excelente –no hay multicanal– y la realización de Brian Large, irreprochable. Se echan en falta subtítulos en castellano. Da igual: la Isolde de la Meier (¿la mejor de todo el siglo XX?) convierte a este doble DVD en obligatorio. Yo he disfrutado muchísimo volviéndolo a ver. Y mirando la carátula de mi ejemplar, con la firma de la diva en rotulador dorado. Mi tesssoro.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Fernando: a mí la Isolda de Meier me gusta muchísimo. Su grabación en CD con Barenboim fue la primera que escuché y sigue siendo mi favorita. En general no me gusta ver ópera, salvo contadas excepciones (Las Bodas de Fígaro de Gardiner en el Chatelet de París, p.e.)las puestas en escena hacen que el espectáculo no me resulte creíble; y no me refiero sólo a las modernas: la Traviata de Zefirelli me horrorizó y, sin embargo, la de Pizzi en Salzburgo con la Netrebko pues, aunque no me dice nada, no me impide concentrarme en la música y los cantantes. Sé que puede resultar una aberración pero prefiero ver lo que la música me dice en mi imaginación. Por supuesto me gusta mucho la Meier en el DVD de Bayreuth o en la Scala, pero es que es una artista tan formidable que su Isolda en CD la "veo"... incluso antes de que mi imaginación la procese.
Por cierto, ¿Conoces el Tristán de Carlos Kleiber de 1976 en Bayreuth? Lo conseguí hace poco, por menos de 20 eurillos, en la web de Opera Depot y es una auténtica maravilla. El preludio es el mejor que he escuchado. Spas Wenkoff es un Tristán fantástico, para mí mejor que Jerusalem, y la Lidgenza, aunque no Meier, ni Nilson o Flagstad, cumple perfectamente con el papel y se acopla como un guante a la dirección de Kleiber: dinámica, refinada, enérgica cuando debe. El final del primer acto es apoteósico, el segundo es un volcán y el tercero, aunque no llega al inalcanzable, para mí, de Furtwangler, tiene un preludio que suena intensamente irreal (como debe ser) y un liebestod de una intensidad gozosa, como el de mi Tristán favorito: el de Karl Bohm.
Un saludo. José.

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

¡Hola!

A mí sí que me gusta "ver" óperas, aunque me alegra haber conocido la mayoría de los títulos importante santes en audio que en vídeo, para hacerme así a mi propia idea.

Sobre el Tristán de Kleiber en Bayreuth, en mi cuaderno de notas tengo escrito lo siguiente:

"Dirección extraordinaria, absolutamente en la línea de Kleiber: nerviosa y electrizante, pero no descontrolada, rabiosa en los momentos tempestuosos, muy efervescente, también de un gran refinamiento y transparencia, aunque desde luego no muy profunda ni meditativa.

Ligendza y Brilioth cumplen bastante satisfactoriamente, pero resultan inexpresivos e impersonales. Moll es ya un Marke deslumbrante. Minton, espléndida. McIntyre es un Kurwenal del montón."

La versión de Karl Böhm en DG fue la primera que escuché, pero hace siglos que no vuelvo a ella. ¡Ni siquiera la tengo en compacto!

Muchas gracias por compartir tus opiniones. Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Fernando, el Tristán del que te hablaba es Spas Wenkoff, muy superior al de Brillioth; hace que la versión del 76 (ademas con mejor sonido que las del 73 y 74) se eleve varios puntos por sobre aquellas en las que participó el tenor belga. Además, la dirección en el 76 me parece incluso más "profunda" que la de los dos años anteriores. Gracias por tu respuesta. José

Fernando López Vargas-Machuca dijo...

Perdón por la tardanza en contestar: he esperado a venir a mi domicilio de Jerez y buscar mi ejemplar de Goldem Melodram. Efectivamente, yo tomé mal las notas y apunté que la versión que tengo es del 76, cuando en realidad es del 74. Es decir, con Brilioth y no con Wenkoff, al que nunca he escuchado. ¡Gracias por la recomendación!