sábado, 31 de mayo de 2008

Serie Apex: Dvorák, Fauré, Granados, etc.

No todas las críticas escritas para las revistas especializadas logran aparecer impresas: la falta de espacio a veces juega una mala pasada. He aquí un ejemplo.

DVORÁK: Tríos con piano. Trío Fontenay.
Warner Apex 2564 69984-8
2 CDs. 131’43’’
DDD
***

FAURÉ: Quintetos con piano. Cuartetos con piano. Jean Hubeu, piano. Cuarteto Via Nova. Raymond Gallois-Monbrun, violín. Collette Lequien, viola. André Navarra, violonchelo.
Warner Apex 2564 69986-3
2 CDs. 125’34’’
ADD
****

GRANADOS: Goyescas. El pelele. Doce danzas españolas. Seis escenas románticas. Jean-François Heisser, piano.
Warner Apex 2564 69984-3
2 CDs. 138’52’’
DDD
**

HAENDEL: Conciertos para órgano, Op. 4 y Op. 7. Herbert Tachezi, órgano. Concentus musicus Wien. Dir: Nikolaus Harnoncourt.
Warner Apex 2564 69985-3
2 CDs. 148’47’’
ADD
***

HAYDN: Sonatas para piano Hob. XVI: 23, 27, 34, 35, 37, 40, 48, 50. Michèle Boegner, piano.
Warner Apex 2564 69992-8
2 CDs. 125’44’’
DDD
***

MESSIAEN: Veinte miradas al Niño Jesús. Yvonne Loriod, piano.
Warner Apex 2564 69986-5
2 CDs. 119’58’’
ADD
Warner Music Spain
****R

PAGANINI: Conciertos para violín 1 y 2. 24 caprichos. Alexander Markov, violin. Rundfunk-Sinfonieorchester Saabrücken. Dir: Marcello Viotti.
Warner Apex 2564 69987-2
2 CDs. 144’17’’
DDD
***

SCHOENBERG: Pelleas y Melisande. Variaciones para orquesta. Concierto para violín. Concierto para piano. Pierre Amoyal, violín. Peter Serkin, piano. Orquesta Sinfónica de Chicago. Orquesta Sinfónica de Londres.
Warner Apex 2564 69984-5
2 CDs. 115’21’’
DDD
****R

SCHUBERT: Octeto en Fa mayor, D 803. Quinteto para cuerdas en Do mayor, D 956. Solistas de Berlín. Jörg Baumann, violonchelo. Cuarteto Brandis.
Warner Apex 2564 69984-1
2 CDs. 118’42’’
ADD/DDD
****

SMETANA: Mi patria. La novia vendida (selección). Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt. Dir: Eliahu Inbal.
Warner Apex 2564 69985-5
2 CDs. 91’21’’
DDD
****


Merece la pena conocer la hermosa música de cámara de Dvorák y Fauré contenida en estos dobles compactos, más aún en interpretaciones tan apasionadas como las de los Quintetos con piano del segundo a cargo de Jean Hubeu y el Cuarteto Via Nova. Interesa menos el Granados de Jean-François Heisser, no desde luego por su sabor más francés que español, sino por plano y no muy limpio en su ejecución. Extrovertidas, contrastadas y luminosas las interpretaciones de los Conciertos para órgano de Haendel, que han envejecido menos de lo que podía esperarse del Harnoncourt de los años setenta. El Haydn pianístico de Michèle Boegner es sobrio y ajeno a devaneos sonoros, algo soso a ratos, pero valiente a la hora de subrayar los aspectos más visionarios de esta música. Justo como hace Yvonne Loriod, aun sin olvidar las conexiones con la tradición francesa, en su referenciales Veinte miradas al Niño Jesús.
Alexander Markov no deslumbra pero sale más que airoso de la arriesgadísima interpretación en vivo (hay edición paralela en DVD) de los interminables Caprichos de Paganini, como también de los Conciertos del mismo autor que defiende con entusiasmo la batuta de Marcello Viotti. Imprescindible el Schoenberg de un Boulez más témpano ardiente que nunca al frente de dos orquestas portentosas. Más trágico que amable el Octeto de Schubert por los Solistas de Berlín, tocado de manera prodigiosa y acompañado en esta edición por un notable -aunque no muy doliente- Quinteto D 956. Austero, rocoso y dramático antes que lírico el en cualquier caso magnífico Smetana de Inbal.

Artículo escrito para Ritmo y no publicado por falta de espacio.

Reciclar basura

Como todos tenemos que ser muy ecológicos, voy a empezar a reciclar mi propia basura procurando dar utilidad, con su publicación, a algunos textos míos que andan por ahí perdidos: notas al programa, artículos e incluso algunas cosas que nunca llegaron a publicarse. Comienzo por el comentario de varios discos de la serie Apex de Warner que tenía que haberse publicado hace varios meses en la revista Ritmo, y que se quedó fuera por problemas de espacio.

Doña Francisquita en Jerez

Tercera vez que veo esta producción, una de las mejores de Paco López: alegre, colorista, sensata, con aportaciones personales... Estupendo Ismael Jordi, mucho menos soso, más entregado que en las últimas cosas que le he visto; menos autocomplaciente, más emocionante. Esperaba poco de Maria Rey Joly, pero me he llevado una gratísima sorpresa; fantástica la canción del ruiseñor. Flojísima la Beltrana de Marisa Roca. Cardona (Lorenzo Moncloa) y Don Matías (Paco Matilla), que no eran los inicialmente previstos, convencieron bastante más en lo escénico que en lo vocal.

A Juan Luis Pérez le metieron en la Orquesta Manuel de Falla muchos músicos con escasa formación y el resultado fue muy pobre. Sólo pudo intentar mantener el control, porque de matices, vuelo lírico, chispa y esas cosas, no logró hacer nada de nada con semejantes mimbres por delante. El coro estuvo bien.

A pesar de las referidas limitaciones, una buena función con la que he disfrutado bastante de este título, una de las pocas zarzuelas que me entusiasma. Ahora me toca escribir la crítica para Filomúsica, aunque no sé cuándo se publicará, porque el último número lleva ya bastante retraso.

viernes, 30 de mayo de 2008

Mahler: Séptima Sinfonía

MAHLER: SÉPTIMA SINFONÍA, “LA CANCIÓN DE LA NOCHE”. Versiones comparadas.

Página compuesta entre 1905 y 1905, contiene de lo mejor y de lo peor jamás compuesto por el autor de La Canción de la Tierra. El primer movimiento resulta particularmente genial. Es quizá la obra más difícil de interpretar de todo Mahler, por su dispersión y carácter deslavazado. Ni una sola de las grabaciones escuchadas alcanza, para mi gusto, la genialidad. La de Chailly es globalmente la que más me convence, aunque las mayores genialidades están en la de Klemperer, cuyo conocimiento es inexcusable.

• Scherchen/Sinfónica de Viena (1950): a pesar de que la orquesta no está a la altura de las circunstancias, se trata de una atractiva visión por expresionista y aristada, cuya ácida tímbrica resulta, hay que tenerlo en cuenta, acentuada por la mediocre toma sonora. El vals podría ser más siniestro aún; algunos pasajes podrían quizá ser más claros -hay atropellamientos- y estar mejor elaborados. A veces resulta de una agresividad algo gratuita, y hay diversas excentricidades de la batuta (sobre todo en el primer movimiento) que estropean un tanto el resultado. (4/2)

• Scherchen/Toronto (1965): lectura rápida, extrovertida y fogosa, menos expresionista y más romántica que su versión en Viena, que se ve empañada no sólo por la mediocridad de la orquesta, sino también por numerosas excentricidades de la batuta -de nuevo se acumulan en el primer movimiento- y una evidente precipitación y emborronamiento de numerosos pasajes. Tercero y cuarto son los más sólidos del conjunto, pero faltan unidad, limpieza y una idea clara detrás. (2/3)

• Klemperer/New Philharmonia (EMI; 1968): el experimento más radical del de Breslau, una versión “deconstructiva”, lentísima y de una claridad pasmosa, llena de tensión interna y ajena por completo a la retórica y al espectáculo superficial, así como a la cursilería y la blandura. Eso sí, siendo geniales el primer movimiento y el último, el segundo resulta tan extremadamente lento que puede llegar a irritar. El cuarto es de gran belleza, aunque el distanciamiento de Klemperer resulta chocante. Es tercero, magnífico, es muy corrosivo pero no todo lo turbulento que pudiera. En conjunto, la versión de un genio al que no le gustan el lenguaje mahleriano ni sus presuntos mensajes. (5/4)

• Horenstein/New Philharmonia (BBC Legends, 1969): como era de esperar, se trata de una versión sobria y expresionista, ajena por completo a la retórica y al amaneramiento, así como magníficamente trazada, que se lanza a explorar los aspectos más musicales y menos psicológicos de la partitura. El problema es que globalmente resulta un poco fría y distante, necesitando más calor humano y quizá algo más de imaginación. Hay disculpables pifias en la orquesta. Los graves parecen sobredimensionados por una mala ecualización. (3/2)

• Bernstein/Filarmónica de Viena (DVD DG, 1974): un comienzo algo indiferente y sin dramatismo da paso a una versión dionisíaca y hedonista, suntuosa de colorido y de sentido de los contrastes, plena de idioma y de emoción, pero con una clara tendencia al rebuscamiento y a lo amanerado que alcanza su clímax en un cuarto movimiento a ratos insoportable. En el último hay de todo, incluyendo algunos pasajes electrizantes. La orquesta no está en plena forma. (4/4)

• Kubelik/Radio Bávara (Audite, 1976): la versión más opuesta a la de Klemperer que uno se pueda imaginar, es decir, una lectura radiante, lírica y luminosa, por completo ajena al expresionismo, a la ironía y a lo tenebroso. El primer movimiento resulta así épico y afirmativo, segundo y cuarto son alegres y efusivos, y el último es triunfal sin retórica, aunque también con un poco de precipitación. El tercero es lo suficientemente fantasmagórico, pero sin cargar las tintas. Un enfoque muy discutible, pues, lastrado además por diversas pifias de una orquesta que no está en buena forma, aunque la versión está realizada con tan contagiosa sinceridad que termina interesando. (4/4)

• Abbado/Sinfónica de Chicago (DG, 1984): versión muy vistosa pero más epatante que convincente, y muy irregular. Brillantes y llenos de fuerza, aunque con algo de barullo, los dos movimientos extremos. Bien a secas el segundo, bastante soso y desganado el tercero, y blando y decadente el cuarto, con diferencia el peor. (3/5)

• Bernstein/Filarmónica de Nueva York (DG, 1985): el primer movimiento parece comenzar algo distanciado, pero pronto va construyendo un edificio de una fuerza irresistible. Segundo y cuarto son muy líricos y efusivos, pero tienden un tanto al amaneramiento y a resultar “bonitos”. El tercero es muy caprichoso y no termina de funcionar. El último es vistosísimo pero en exceso fragmentario y tendente al escándalo gratuito. (3/5)

• Haitink/Concertgebouw (Philips, 25 de diciembre de 1985): como siempre en Haitink predominan la sobriedad, la claridad y el idiomatismo, pero el resultado es un punto neutro y, por tanto, aburrido. Las dinámicas están algo comprimidas. (4/4)

• Inbal/Sinfónica de la Radio de Frankfurt (Denon, 1986): una versión muy interesante por su claridad, su tímbrica descarnada y su logrado equilibrio entre los aspectos dramáticos, los líricos y los lúdicos. Al primer movimiento le falta un poco de carácter visionario y a los pares les sobra algo de frivolidad, pues resultan algo pimpantes. El último es festivo a tope pero no cae en el desmadre. La orquesta se queda corta. La toma es un tanto metálica pero muy clara y de admirable espaciosidad. (4/5)

• Boulez/Cleveland (DG, 1994): como era de esperar la claridad es absoluta y la arquitectura irreprochable, pero el enfoque no convence. Los movimientos pares resultan en exceso rápidos, alegres y hasta frívolos. Primero y tercero son muy fríos y asépticos. El quinto está dicho con más ganas, pero resulta demasiado “alegre”, necesita un poco de más “trasfondo”. Aburre. (2/5)

• Chailly/Concertgebouw (Decca, 1994): con una soberbia toma de sonido y una orquesta formidable, Chailly construye una versión de tempi tendentes a la lentitud y una gran claridad, en la que potencia los rasgos líricos sin caer nunca en la frivolidad ni en la cursilería, pero en la que tampoco descuida los épicos ni los más siniestros, alcanzando en este sentido un encomiable equilibro entre los múltiples aspectos de la partitura. Sólo le falta un poquito más de frenesí y carácter visionario para alcanzar la excepcionalidad. (5/5)

• Rattle/Viena (MP3, Ámsterdam, 11-5-1995): se agradece el intento de Rattle de ofrecer claridad, de encontrar un punto de elegancia vienesa y de presentar algunos detalles creativos, pero a la versión le faltan idioma y sinceridad. El primer movimiento es superficial, el segundo resulta más aceptable, y al tercero, bien encaminado, le sobran detalles amanerados. El cuarto es algo blando, y al quinto, muy vistoso, le afectan los excesos de la percusión y algunos pasajes insípidos. Aburre. (3/4)

• Abbado/Filarmónica de Berlín (DG, 2001): un impresionante espectáculo sonoro al que le sobran detalles de dudoso gusto, así como un segundo movimiento blando e ingrávido. Le falta una idea expresiva detrás. En todo caso la brillantez sonora, el desarrolladísimo sentido del color y la claridad orquestal ganan la partida. El cuarto es bastante más convincente que en su versión con Chicago, aunque sigue siendo de un lirismo insincero; en los movimientos extremos no hay tanto barullo. Fabulosa toma sonora. (4/5)

• Barenboim/Staatskapelle Berlin (Teldec, 2005): una introducción subyugante da paso a un primer movimiento sobrio y dramático, de tono sombrío y fatalista, que globalmente resulta muy convincente a pesar de que al final le falta un poco más de frenesí y desgarro. El segundo es muy hermoso y ajeno a cualquier amaneramiento. Hasta aquí hay numerosos descubrimientos. El tercero sorprende por su muy original enfoque seco y sin sensualidad, pero resulta demasiado rígido, metronómico e insensible. Cuarto y quinto están bien, ajenos a cualquier decadentismo o retórica, pero les falta la creatividad de los dos primeros movimientos y no terminan de encajar con el resto. La orquesta carece de la seguridad y redondez de la Filarmónica, aunque realiza una buena labor. En conjunto, una versión muy personal y que aporta cosas muy interesantes, pero que no está trabajada por igual en todos sus movimientos y que necesita una idea global más clara. (4/5)

• Barenboim/Staatskapelle Berlín (radio, Granada, 9-VII-2005): el primer movimiento es ominoso, robusto y dramático, sin caer en la retórica ni el efectismo. El segundo es efusivo y entusiasta sin cursilerías, sorprendiendo el detallista y carnoso tratamiento de las maderas. El tercero es totalmente seco y expresionista, lleno de sarcasmo y carente por completo de sensualidad. Los dos últimos están muy bien, pero necesitan mayor claridad e imaginación. (5/3)

• Abbado/Lucerna (TV, 19 de agosto de 2005, actualmente en DVD Euroarts): una versión que engancha todo el tiempo por su fuerza, extroversión y sentido del color, pero que resulta un tanto superficial, a ratos algo rígida y, por la rapidez de los tempi, no lo suficientemente clara. El primer movimiento arranca sin sentido opresivo alguno, para seguir una vía mucho antes épica que dramática. El segundo convence a pesar de algunos detalles amanerados. El tercero es muy burlón y grotesco, molastando algunos portamentos. El cuarto está muy bien enfocado, sin caer en ingravideces. El último es vistosísimo pero hay mucho más espectáculo sonoro que otra cosa, además de bastante barullo. Los metales no están a la altura. (3/5)

• Barenboim/Staatskapelle Berlin (MP3, abril 2007): el primer movimiento es opresivo y ominoso, y aunque a algún pasaje se le podría sacar más partido el final alcanza grandes cotas de dramatismo y rebeldía, sin llegar al descontrol. El segundo, lento y muy paladeado, es de enorme hermosura y una gran imaginación. El tercero es frío y cortante, muy atractivo, pero algo rígido y precipitado. El cuarto cae en cierto carácter pimpante y no sortea la cursilería de la partitura. En el quinto tampoco termina de evitar las frivolidades mahlerianas, pero está dicho con enorme entusiasmo y credibilidad, sin caer nunca en el efectismo gratuito ni la grandilocuencia. La orquesta realiza una formidable labor para tratarse de una toma en directo. (5/4)

• Tilson Thomas/San Francisco (TV DVD Proms 2007): salvo apreciables aportaciones humorísticas en el tercer movimiento, casi nada interesa en esta rutinaria y aburrida interpretación, en absoluto diseccionada en su entramado orquestal y en exceso preocupada por acumular decibelios, aunque al menos no cae en lo dulzón ni en lo cursi. (3/5)

Sobre las comparativas

Ahora lamento muchísimo que haya empezado tan tarde a realizar anotaciones de todas las audiciones que realizo, sean en disco, en DVD comercial, en MP3 obtenido de tomas radiofónicas o en retransmisiones televisivas. Una pena, porque sirven para refrescar la memoria y como pequeña base de datos. De algunas obras, eso sí, he podido en este tiempo realizar tantas anotaciones, procedentes en su mayoría de audiciones comparadas para ablandar mi duro oído, que puede merecer la pena publicarlas en este blog. Por descontado, no hay pretensión alguna de exhaustividad; hay grabaciones importantes que no están en mis listas, bien porque no las he podido escuchar, bien porque cuando las conocí aún no anotaba mis comentarios.
La puntuación es muy simple, y sigue los criterios que hace unos años se usaban en Ritmo: de uno a cinco puntos la interpretación, con una "R" para las interpretaciones especialmehte memorables, y de nuevo de uno a cinco, sin "R" ni nada, para la toma sonora. El año que se indica es el de grabación, no el de edición. Lo omito si no lo conozco.
Comienzo a publicar algunas de estas listas por una de las más largas: La Séptima Sinfonía de Mahler.

El pelota número uno

El otro día me partí de risa leyendo las nuevas memeces del pelota musical número uno de este reino en sus últimas notas al programa. Pedanterías varias y rimbombantes autoelogios sazonan el contenido, como en él suele ser habitual, pero lo más descacharrante es ver cómo pelotea de la manera más descarada a quien le encargó esas mismas notas. Pero hombre, por Dios, ¿no se da usted cuenta de que hace el ridículo?

Como crítico, este señor tiene la credibilidad completamente perdida. Y es que todas, absolutamente todas las críticas que este señor realiza a los espectáculos protagonizados por quien le encargó esas y otras muchas notas (entre otras tareas diversas) alcanzan una valoración muy positiva. Sin ofrecer ningún tipo de argumentación estética, claro está: sus críticas se limitan a hablar de las obras interpretadas y a cerrar el texto con muy encendidos elogios hacia la labor del artista citado. Crítica argumentada, jamás. ¡Y encima en la redacción del periódico le pagan por ello! Hay que tener poca vergüenza. Al menos en esta ocasión, y sin que sirva de precedente, ha tenido la deferencia de no escribir él mismo la crítica del espectáculo.

Comprendo que para muchos aficionados leer a este caballero puede suponer un buen rato de diversión, pero la imagen que está dando de sí mismo, de su medio de comunicación y de su idolatrado artista no es nada, pero que nada buena. Y a los implicados no parece importarles lo más mínimo.
Algún día escribiré algo sobre el pelota número dos, que vive solo a cien kilómetros del anterior.

miércoles, 28 de mayo de 2008

El blog de Pablo J. Vayón

Acaba de aparecer un blog de música creado por Pablo J. Vayòn. Mucho más completo que éste, todo hay que decirlo. De momento es el único blog de crítico musical en Andalucía, que yo sepa, aunque ya hace tiempo que circula por ahí otro muy a tener en cuenta, el de "Gino", en el que se pueden leer cosas mucho más interesantes de las que a veces se nos leen a los que se supone que nos dedicamos a esto. En cualquier caso lo de Pablo Vayón es una buena noticia, entre otras cosas porque este hombre es un excelente crítico. Sí, lo reconozco, mejor que yo. Ya lo sé. Pero cada uno hace lo que puede, ¿no?

El martillo sin dueño (Pablo V. Vayón)

Esta noche barra libre ("Gino")

lunes, 26 de mayo de 2008

Plácido canta copla

Por fin he podido escuchar el disco con tranquilidad. Debo de ser el único al que le ha gustado. Por Plácido, claro está. Salvando algún resbalón muy puntual, la voz se conserva maravillosamente. Dicen que Kraus la tenía estupenda para su edad. Pues bueno, Plácido con los mismos años la tiene mucho mejor: le suena fresca, joven, lozana, bellísima, con esmalte, llena de armónicos... Otra cosa es que confundamos estado vocal con capacidad para dar agudos. Entonces apaga y vámonos.

Como intérprete sigue siendo fenomenal. El estilo puede discutirse, sí, pero uno se derrite ante tal derroche de musicalidad y esa verdadera emoción que no necesita recurrir a efectismos, como sí le pasa a su imitador Villazón, buen cantante que no le llega, de momento, a la suela del zapato, ni por técnica, ni por comprensión de los personajes ni por autocontrol.

Lo que me ha parecido un espanto es la Orquesta de la Comunidad de Madrid, que hace un verdadero ridículo al enfrentarse a estas orquestaciones tan hollywoodienses un tanto horteras. Roa dirige con garbo, eso sí, pero los músicos suenan fatal. ¡Qué violines! Claro, qué puede esperarse de una formación a la que dirigen habitualmente batuteros como Luis Remartínez o Miquel Ortega. Así nos va. Si este disco se vende por el extranjero haremos más ridículo que con el chiquichiqui ese...

domingo, 25 de mayo de 2008

Zemlinsky hace llorar

Anoche estuve en Sevilla viendo Una tragedia florentina y El enano. De lo mejor que he visto nunca en el Maestranza. Las obras son maravillosas, muy especialmente la segunda, una verdadera obra maestra. Las interpretaciones fueron formidables, sobre todo por la magnífica labor en el foso de Pedro Halffter y la ROSS. Estupendas las voces. De la puesta en escena del primer título sobraba el giro final. La de El Enano era espléndida. La amiga que venía conmigo lloró; yo estuve a punto de hacerlo. Creo que muchos salimos con el corazón en un puño. ¡Este es el tipo de ópera que necesitamos ver por esta tierra, no cosas como Werther o La hija del regimiento! Aquí van los enlaces a las críticas de mis colegas Andrés Moreno e Ismael G. Cabral.

Diario de Sevilla


El Correo de Andalucía


Un acto de egolatría

Lo confieso: esto de crear un blog es un acto de pura egolatría. Pero en cierto modo los profesores, y en general los que nos ganamos la vida hablando en público, somos unos narcisistas. Nos gusta que se nos escuche. Y que se nos lea. Y escucharnos y leernos a nosotros mismos: eso ya es onanismo. Dicen que la mayoría de los blogs se estancan a los pocos meses. Bueno, a ver hasta dónde llego con éste.