viernes, 30 de mayo de 2008

Mahler: Séptima Sinfonía

MAHLER: SÉPTIMA SINFONÍA, “LA CANCIÓN DE LA NOCHE”. Versiones comparadas.

Página compuesta entre 1905 y 1905, contiene de lo mejor y de lo peor jamás compuesto por el autor de La Canción de la Tierra. El primer movimiento resulta particularmente genial. Es quizá la obra más difícil de interpretar de todo Mahler, por su dispersión y carácter deslavazado. Ni una sola de las grabaciones escuchadas alcanza, para mi gusto, la genialidad. La de Chailly es globalmente la que más me convence, aunque las mayores genialidades están en la de Klemperer, cuyo conocimiento es inexcusable.

• Scherchen/Sinfónica de Viena (1950): a pesar de que la orquesta no está a la altura de las circunstancias, se trata de una atractiva visión por expresionista y aristada, cuya ácida tímbrica resulta, hay que tenerlo en cuenta, acentuada por la mediocre toma sonora. El vals podría ser más siniestro aún; algunos pasajes podrían quizá ser más claros -hay atropellamientos- y estar mejor elaborados. A veces resulta de una agresividad algo gratuita, y hay diversas excentricidades de la batuta (sobre todo en el primer movimiento) que estropean un tanto el resultado. (4/2)

• Scherchen/Toronto (1965): lectura rápida, extrovertida y fogosa, menos expresionista y más romántica que su versión en Viena, que se ve empañada no sólo por la mediocridad de la orquesta, sino también por numerosas excentricidades de la batuta -de nuevo se acumulan en el primer movimiento- y una evidente precipitación y emborronamiento de numerosos pasajes. Tercero y cuarto son los más sólidos del conjunto, pero faltan unidad, limpieza y una idea clara detrás. (2/3)

• Klemperer/New Philharmonia (EMI; 1968): el experimento más radical del de Breslau, una versión “deconstructiva”, lentísima y de una claridad pasmosa, llena de tensión interna y ajena por completo a la retórica y al espectáculo superficial, así como a la cursilería y la blandura. Eso sí, siendo geniales el primer movimiento y el último, el segundo resulta tan extremadamente lento que puede llegar a irritar. El cuarto es de gran belleza, aunque el distanciamiento de Klemperer resulta chocante. Es tercero, magnífico, es muy corrosivo pero no todo lo turbulento que pudiera. En conjunto, la versión de un genio al que no le gustan el lenguaje mahleriano ni sus presuntos mensajes. (5/4)

• Horenstein/New Philharmonia (BBC Legends, 1969): como era de esperar, se trata de una versión sobria y expresionista, ajena por completo a la retórica y al amaneramiento, así como magníficamente trazada, que se lanza a explorar los aspectos más musicales y menos psicológicos de la partitura. El problema es que globalmente resulta un poco fría y distante, necesitando más calor humano y quizá algo más de imaginación. Hay disculpables pifias en la orquesta. Los graves parecen sobredimensionados por una mala ecualización. (3/2)

• Bernstein/Filarmónica de Viena (DVD DG, 1974): un comienzo algo indiferente y sin dramatismo da paso a una versión dionisíaca y hedonista, suntuosa de colorido y de sentido de los contrastes, plena de idioma y de emoción, pero con una clara tendencia al rebuscamiento y a lo amanerado que alcanza su clímax en un cuarto movimiento a ratos insoportable. En el último hay de todo, incluyendo algunos pasajes electrizantes. La orquesta no está en plena forma. (4/4)

• Kubelik/Radio Bávara (Audite, 1976): la versión más opuesta a la de Klemperer que uno se pueda imaginar, es decir, una lectura radiante, lírica y luminosa, por completo ajena al expresionismo, a la ironía y a lo tenebroso. El primer movimiento resulta así épico y afirmativo, segundo y cuarto son alegres y efusivos, y el último es triunfal sin retórica, aunque también con un poco de precipitación. El tercero es lo suficientemente fantasmagórico, pero sin cargar las tintas. Un enfoque muy discutible, pues, lastrado además por diversas pifias de una orquesta que no está en buena forma, aunque la versión está realizada con tan contagiosa sinceridad que termina interesando. (4/4)

• Abbado/Sinfónica de Chicago (DG, 1984): versión muy vistosa pero más epatante que convincente, y muy irregular. Brillantes y llenos de fuerza, aunque con algo de barullo, los dos movimientos extremos. Bien a secas el segundo, bastante soso y desganado el tercero, y blando y decadente el cuarto, con diferencia el peor. (3/5)

• Bernstein/Filarmónica de Nueva York (DG, 1985): el primer movimiento parece comenzar algo distanciado, pero pronto va construyendo un edificio de una fuerza irresistible. Segundo y cuarto son muy líricos y efusivos, pero tienden un tanto al amaneramiento y a resultar “bonitos”. El tercero es muy caprichoso y no termina de funcionar. El último es vistosísimo pero en exceso fragmentario y tendente al escándalo gratuito. (3/5)

• Haitink/Concertgebouw (Philips, 25 de diciembre de 1985): como siempre en Haitink predominan la sobriedad, la claridad y el idiomatismo, pero el resultado es un punto neutro y, por tanto, aburrido. Las dinámicas están algo comprimidas. (4/4)

• Inbal/Sinfónica de la Radio de Frankfurt (Denon, 1986): una versión muy interesante por su claridad, su tímbrica descarnada y su logrado equilibrio entre los aspectos dramáticos, los líricos y los lúdicos. Al primer movimiento le falta un poco de carácter visionario y a los pares les sobra algo de frivolidad, pues resultan algo pimpantes. El último es festivo a tope pero no cae en el desmadre. La orquesta se queda corta. La toma es un tanto metálica pero muy clara y de admirable espaciosidad. (4/5)

• Boulez/Cleveland (DG, 1994): como era de esperar la claridad es absoluta y la arquitectura irreprochable, pero el enfoque no convence. Los movimientos pares resultan en exceso rápidos, alegres y hasta frívolos. Primero y tercero son muy fríos y asépticos. El quinto está dicho con más ganas, pero resulta demasiado “alegre”, necesita un poco de más “trasfondo”. Aburre. (2/5)

• Chailly/Concertgebouw (Decca, 1994): con una soberbia toma de sonido y una orquesta formidable, Chailly construye una versión de tempi tendentes a la lentitud y una gran claridad, en la que potencia los rasgos líricos sin caer nunca en la frivolidad ni en la cursilería, pero en la que tampoco descuida los épicos ni los más siniestros, alcanzando en este sentido un encomiable equilibro entre los múltiples aspectos de la partitura. Sólo le falta un poquito más de frenesí y carácter visionario para alcanzar la excepcionalidad. (5/5)

• Rattle/Viena (MP3, Ámsterdam, 11-5-1995): se agradece el intento de Rattle de ofrecer claridad, de encontrar un punto de elegancia vienesa y de presentar algunos detalles creativos, pero a la versión le faltan idioma y sinceridad. El primer movimiento es superficial, el segundo resulta más aceptable, y al tercero, bien encaminado, le sobran detalles amanerados. El cuarto es algo blando, y al quinto, muy vistoso, le afectan los excesos de la percusión y algunos pasajes insípidos. Aburre. (3/4)

• Abbado/Filarmónica de Berlín (DG, 2001): un impresionante espectáculo sonoro al que le sobran detalles de dudoso gusto, así como un segundo movimiento blando e ingrávido. Le falta una idea expresiva detrás. En todo caso la brillantez sonora, el desarrolladísimo sentido del color y la claridad orquestal ganan la partida. El cuarto es bastante más convincente que en su versión con Chicago, aunque sigue siendo de un lirismo insincero; en los movimientos extremos no hay tanto barullo. Fabulosa toma sonora. (4/5)

• Barenboim/Staatskapelle Berlin (Teldec, 2005): una introducción subyugante da paso a un primer movimiento sobrio y dramático, de tono sombrío y fatalista, que globalmente resulta muy convincente a pesar de que al final le falta un poco más de frenesí y desgarro. El segundo es muy hermoso y ajeno a cualquier amaneramiento. Hasta aquí hay numerosos descubrimientos. El tercero sorprende por su muy original enfoque seco y sin sensualidad, pero resulta demasiado rígido, metronómico e insensible. Cuarto y quinto están bien, ajenos a cualquier decadentismo o retórica, pero les falta la creatividad de los dos primeros movimientos y no terminan de encajar con el resto. La orquesta carece de la seguridad y redondez de la Filarmónica, aunque realiza una buena labor. En conjunto, una versión muy personal y que aporta cosas muy interesantes, pero que no está trabajada por igual en todos sus movimientos y que necesita una idea global más clara. (4/5)

• Barenboim/Staatskapelle Berlín (radio, Granada, 9-VII-2005): el primer movimiento es ominoso, robusto y dramático, sin caer en la retórica ni el efectismo. El segundo es efusivo y entusiasta sin cursilerías, sorprendiendo el detallista y carnoso tratamiento de las maderas. El tercero es totalmente seco y expresionista, lleno de sarcasmo y carente por completo de sensualidad. Los dos últimos están muy bien, pero necesitan mayor claridad e imaginación. (5/3)

• Abbado/Lucerna (TV, 19 de agosto de 2005, actualmente en DVD Euroarts): una versión que engancha todo el tiempo por su fuerza, extroversión y sentido del color, pero que resulta un tanto superficial, a ratos algo rígida y, por la rapidez de los tempi, no lo suficientemente clara. El primer movimiento arranca sin sentido opresivo alguno, para seguir una vía mucho antes épica que dramática. El segundo convence a pesar de algunos detalles amanerados. El tercero es muy burlón y grotesco, molastando algunos portamentos. El cuarto está muy bien enfocado, sin caer en ingravideces. El último es vistosísimo pero hay mucho más espectáculo sonoro que otra cosa, además de bastante barullo. Los metales no están a la altura. (3/5)

• Barenboim/Staatskapelle Berlin (MP3, abril 2007): el primer movimiento es opresivo y ominoso, y aunque a algún pasaje se le podría sacar más partido el final alcanza grandes cotas de dramatismo y rebeldía, sin llegar al descontrol. El segundo, lento y muy paladeado, es de enorme hermosura y una gran imaginación. El tercero es frío y cortante, muy atractivo, pero algo rígido y precipitado. El cuarto cae en cierto carácter pimpante y no sortea la cursilería de la partitura. En el quinto tampoco termina de evitar las frivolidades mahlerianas, pero está dicho con enorme entusiasmo y credibilidad, sin caer nunca en el efectismo gratuito ni la grandilocuencia. La orquesta realiza una formidable labor para tratarse de una toma en directo. (5/4)

• Tilson Thomas/San Francisco (TV DVD Proms 2007): salvo apreciables aportaciones humorísticas en el tercer movimiento, casi nada interesa en esta rutinaria y aburrida interpretación, en absoluto diseccionada en su entramado orquestal y en exceso preocupada por acumular decibelios, aunque al menos no cae en lo dulzón ni en lo cursi. (3/5)

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